19.6.07

Tengo una soledad tan desolada...

Hoy me puse a recordarla. Benedetti tiene la culpa, mira nomás el poemita que se gasta. ‘Una soledad tan concurrida’. En si un momento totalmente melancólico, no es una soledad voluntaria, una de esas en que nos gusta estar solamente con nosotros mismos y olvidarnos de todo. En si lo que el poema sugiere es quizá el abandono, la melancolía y desolación que uno siente por la ausencia de aquella persona que fue amada y represento en su momento el universo entero. Es así, que esta reflexión, también recae en la ausencia de aquella mujer que ame, que quise tanto, que me causa tanta melancolía y que aun es dueña de muchos momentos míos, sobre todo cuando me abandono a mi soledad.

‘Estoy lleno de sombras….’ Lleno de ausencias, de parques que ya no visito, de canciones que me calcinan, de anticuchos por la San Martín y vinitos en la plaza Granado, de postes de luz que me recuerdan todos los vacíos de cordura que viví a su lado. Pero los recuerdos solo dan pellizcos al corazón, sin motivo lo amasan, le dan golpecitos, dibujan sonrisas en la idiotez de uno. Como en el poema, es prudente que uno trate de encerrarse, tranque la puerta y rememore todo eso que ya no es, y se ausente un poco de su realidad.

Pero la realidad le entra a uno sin necesidad de abrir la puerta. Pronto, pronto, prontísimo, se desdibujan mis sonrisas, llegan los otros recuerdos. Los que le dicen a uno, que ella ha quemado mi camisa, que mi ausencia no provoca soledades concurridas, sino sonrisas llanas y miradas distantes. Y como Benedetti dice a uno tan solo le queda ‘una soledad tan desolada’.



Rostro de vos
(Mario Benedetti)

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin un temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.


3 comentarios:

Pao dijo...

Quizás ella no haya quemando la camisa. Quizás el olor la acompañe de por vida. Quizás, siempre quizás...una amiga mía siempre me dice que tengo que dejar de dar por supuestas las cosas, especialmente si se trata de los pensamientos o sentimientos de otro.

El poema es bellísimo...como la soledad, como dices, cuando es voluntaria.

De algo servirá decir que te acompaño?.

Te dejo un beso!

Rodrigo dijo...

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buenaventuras dijo...

y acá está nevando, o nevando está... me hizo bien leerte. una abrazo.