22.9.08

Esperanza de mis madrugadas

Que te quiero más que a nadie y más que a nada,
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
te lo he dicho con mis manos que te celan,
te lo he dicho con mi lengua enamorada.

Hoy es 21 de Septiembre, y si los disparos de la vida fuesen certeros, estaríamos pues, compartiendo un montón de velas en lugares estratégicos, un poco de vino tinto o esa botella de cava que habíamos guardado para una ocasión especial, un par de frutillas sediciosas, mucho hielo incandescente, y el abrigo de nuestras pieles descifrando rutas interminablemente placenteras. Nos amaneceríamos machacando al deseo mientras la lluvia se estrella con sus infinitas gotas sobre las innumerables hojas del roble que da a mi ventana. Mientras charlamos te diría que he comprado las entradas para el concierto de Thao and the Get Down Stay Down, que lo recuerdes, que será el cuatro de Noviembre, que lo anotes o algo, porque yo seguro que lo olvido.



Recorreríamos las imágenes de este domingo en el que bienrecibimos al Otoño, y nostalgiamos las primaveras de ese nuestro otro mundo. El paseo por Rockport, esas calles con aquel aire tan colonial, el Bearskin Neck con sus tiendas casuales, chocolates hechos en casa, artesanías locales, galerías de los artistas que siempre abundan en pueblitos pintorescos como este. Me dejaría llevar por la insistente risa que me causa la siempre caprichosa capacidad que tienes de visitar absolutamente cada una de las tiendas de suvenires, incluso sí ya te diste cuenta que muchas de ellas venden lo mismo y todo Made in China. Con dos discos compactos llenos de música de tribus Iroquies, tres poleras que dicen Rockport y media docena de postales que dejamos en el coche, tomamos el sendero que recorre los peñascos y nos detenemos en el extremo más alejado, sentados vemos los botes o quizás barcos alejarse en el horizonte, hasta que parecen hormiguitas en el hormiguero del Atlantico.

Que te quiero más que a cualquier otra cosa
te lo he dicho con el sol y los cometas,
te lo he dicho con el viento y la veleta,
te lo he dicho con el agua luminosa.

Hablaríamos también del Cabo Ann, y lo mucho que te gusto caminar sobre el muelle, sentarnos en la orilla tratando de mojar nuestros pies sin conseguirlo. De cualquier manera, jugaría con los dedos de tus pies, te contaría que hace más de ciento cincuenta años los puertos de Nueva Inglaterra eran cruciales en el comercio mundial, que casi todo el trafico de opio a la China, era manejado por mercaderes de la región, y que sus descendientes son todavía los dueños de muchas de las mansiones de la zona. Luego hablaríamos de otros temas, que de algún modo derivaron del Opio, o la China, o el comercio, o cosas tan insensatas como el funcionamiento de los relojes y su conexión con los movimientos sociales en Europa o América Latina. Cosas que inexplicablemente sabríamos entender y entretejer, hasta que la discusión sea tan vaga y este tan alejada que no supiéramos de que hablábamos cuando empezamos.



Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Pero este primer día de otoño no es de memorias compartidas, ni de besos encontrados, no tengo velas cursileras, ni hielo de luna, ni frutillas guerrilleras. Sólo el vino que es buen compañero, y que ayuda a tejer historias donde no te encuentras ni una puta fotografía. Pese a eso, sí es un otoño de imágenes en solitario, de sueños debajo del Faro, de atardeceres sangrantes, y peñascos tentadoramente belicosos. Buscándote me lance a Rockport, a encontrar fotografías en las que pueda narrarte, describirte así infinita, súbitamente enamorada de la vida, idealista eterna, loca intrépida, inundando de risas el océano y al mismo tiempo sollozando alegre, riendo a carcajadas con los ojos empapados.

Que te quiero sobre todas las mujeres,
te lo he dicho con el pan de cada día,
te lo he dicho con el miedo y la alegría,
con el tedio que nos mata y que nos muere.




Que te quiero como nunca te han querido,
te lo he dicho recreándome en la suerte,
más allá de la vida con la muerte,
más allá del amor con el olvido.

Cuando me senté en el muelle, pensé en tantas cosas, siempre ando preguntándome sinsentidos, soy un cursi, lo sé, pero no puedo evitarlo, veo un bote solitario y lo llamo Diego, un bote solitario sin ruta, sin mapa, sin destino definido, insensatamente fatalista, buscando ruta en el Atlántico, acelerado de pensamientos, esperando por los remos que lo lleven lejos, a visitar otros puertos, en otros mares quizás más cálidos, buscando una pescadora dispuesta a navegar en poemas tontos, y lecturas exacerbadas, dilatadas, esperando lunas llenas para construir cuentos de miel y narrarnos historias de vidas pasadas y mares remotos, esquivando detalles nefastos. Para recorrer el mar de soledad con alguien en el bote. Me pregunto también si en lugar de esperar en el muelle, por alguien que suba al bote, debo más bien surcar todos los océanos buscando esa estrella naufraga que canta que se resbalo en las escaleras de caracol y que apareció de pronto en el mar, totalmente desprevenida, porque olvido el traje de sirena, que lo dejo muy bien doblado, tan pronto el calendario le dijo que faltaba una semana para que termine el verano. O quizás el inicio de la primavera-otoño me inunda de cuestiones que nunca tienen remedio, y debo más bien esperar la próxima estación, para guardar mi bote, y olvidarme de Faros y atardeceres, para que en noches de lluvia deje de imaginarte, eterna esperanza de mis madrugadas.

Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Más que a nadie y más que a nada.
(Joan Manuel Serrat)


9 comentarios:

Lupita dijo...

Muy bonita reflexión Utópico. Se como tu lo difícil que es a veces navegar en el mar de la soledad, pero, esto también tiene sus cosas buenas.... y... nunca sabemos cuando va a aparecer un compañero o compañera de viaje... y eso es bastante mágico ¿no?
Besos otoñales para tí.

Umami dijo...

amo cuando escribes asi...
ah!!!
besos! y abrazos en medio del oceano bailando encima de diego...

Anónimo dijo...

Oye hueón, porque andai defendiendo a Danielito mi compatriota, que pasó! soi del otro equipo, que hueha, apareció otro al que le gusta por "el camino de tierra" como su Vice. Que se defienda solo, poh, dejalo hueón, no te respondí porque se me fue la mano en el festejo diecochero y me empiné mis buenas empanadas y uno que otro tinto.
Oye lei lo que escribis, porque no me silbai de donde copiaste la hueha, no creo que tu escribas todo esto con la misma mano que te limpai el poto, poh.
JUANQUI

NiNoSkA NoGaLeS dijo...

amigo, no eres cursi no... para nada, eres puro sentimiento y precisamente es eso lo que se respira en tus palabras, más cuando se leen con Serrat de fondito...
un abrazo utópico!

utópico dijo...

lupita, muchas gracias!! sin duda alguna, la soledad es magnifica cuando uno aprende a disfrutarla. Y si, eso es lo magico, el no saber que trae el mañana. Eso hace que la vida tenga esas cosas inesperadas pero emocionantes. Besos otoñales!!


umami, que lindo que te guste este lado de mi, es mi lado mas personal. gracias a vos el bote navega todo contento. ;-) besos!!


anonimo, gracias por los halagos, y si lo escribi yo solito. ;-) un abrazo!

ninoska, que lindo que te haya gustado, y lo que pasa es que vos igual debes ser cursilera, jajaja... pero bueno, lo importante es el sentimiento. besos!!

Lilyth dijo...

te has pasao chango! te has pasao
jajajaj
me encanto!

Albanella dijo...

Palabras.. tu escrito me dejó sin ellas, tal derroche de bellezas en metáfora... Todas color atardecer otoñal, mar tranquilo, enredo de sombras...

Una vez mas! Concuerdo con Umami.. amo cuando escribes así, sabes escribir justo lo que no sabía que quería leer!

Besos!!

Canto y vida. dijo...

Què hermosa manera de amar, y no importa que te tilden de cursi,la vida es tan corta que es mejor regalarnos a diario un montòn de estas palabras sinceras,amables que describen maravillosamente la pasiòn que nos hace reconocernos al espejo: VIVOS, inundados de alma a torrentes.
Sigue escribiendo que tu mundo se vuelve tambièn nuestro.
Un abrazo amigo.

utópico dijo...

lilyth, me alegro mucho que te haya gustado tanto, este espacio es siempre tuyo, ;-)
besotes!!

albanella, BIENVENIDISIMA!! que bueno que te dio aires otoñales, con paisajes rojos y todo. Me dejas muy contento!! besos!!

Sandra, me encanta la idea de compartir mi mundo con todos los que me leen, pese a que al principio tenia muchos miedos con este blog, he aprendido a compartirlo todo. Un abrazo!!!