10.5.09

Edmundo Paz Soldán

Edmundo Paz Soldán, es sin dudas, uno de los mejores escritores bolivianos, sino el mejor. Lo he seguido desde un primer cuento "Romeo Y Julieta" que encontré en La Revista, un suplemento muy bien logrado del periódico Los Tiempos de mediados de los 90, que fue suplantado por la irrelevante revista Oh! En aquel cuento, trágico, un par de adolescentes enamorados juran amarse eternamente, y deciden suicidarse en dueto, y luego de él, cortarse las venas con un cuchillo, ella se levanta y se va, y lo deja ahí muriendo de amor eterno. El cuento me dejo muy impresionado, yo tenía sólo 15 o 16 años, particularmente porque ya en ese entonces empecé a notar que la literatura boliviana, al menos la que te meten en la escuela, es bastante anticuada, y en muchos casos mala… rayando en el extremo de lo folklórico y nacionalista. Lastimosamente mi abuela no creyó lo mismo, y a nadie en mi casa se le ocurrió comprarme los libros de Edmundo, y me quede con el cuento, recortado y pegado en una especie de álbum-colección que tenía de artículos del periódico que me gustaban mucho.

Años más tarde, el 2001, me vine a vivir a Estados Unidos, y créanme, en ese entonces encontrar literatura en español era relativamente difícil, encontrar libros de autores bolivianos en internet… simplemente impensable. Fue así, que en un paseo por Cambridge, encontré la librería Schoenhof's, la única en el área de Boston que se especializa en libros en otras lenguas que no sean el inglés, con una amplísima colección de libros en castellano. Fue ahí que encontré Amores Imperfectos, una colección de cuentos muy bien logrados, que junto a Rio Fugitivo y Sueños Digitales, dos novelas, pasaron a formar parte de mi incipiente biblioteca.

Me gusto la idea de transponer Cochabamba, de convertirla en Rio Fugitivo, la ciudad ficticia donde ocurren casi todas las novelas de Edmundo. E incluso me apropie de la idea, y escribí un par de cuentos muy malos y cursis que se situaban en Rio Fugitivo. Los cuentos me gustaron mucho más, con los años, fui encontrando a Borges, Onetti y a Julio Cortázar, y me era imposible no notar los paralelos. Me pareció que la idea de McOndo era absurda, que la influencia del Boom, era más que clara en la obra de Paz Soldán, que Rio Fugitivo, era muy parecida a La Ciudad y los Perros, y que los cuentos eran claramente influidos por la línea de Cortázar y Borges.

No puedo negar que existió dentro de mí un debate constante, en cierto modo, me urgía una literatura que me hable de lo que había abandonado, de las postales que se apostaban en mi memoria, de montañas inmensas e interminables, y del lenguaje que poco a poco me iba abandonando. Y no encontraba aquello en la literatura de Edmundo. En ese entonces vivía con cierta congoja, víctima del síndrome de Ulises imaginaba una Bolivia mucho más idílica y perfecta, una Bolivia mucho menos boliviana, y me satisfacía el pensar que todo lo boliviano era genial, y que Edmundo traicionaba, con su literatura cosmopolita, lo idílico, campesinos formando la resistencia, y vainas míticas de semejante calibre. Pero al mismo tiempo iba viviendo cosas nuevas, me rehusaba a pensar en una Bolivia digital, cuando yo boliviano vivía pegado a Napster, Mirc, Messenger y luego a Kazaa. ¿Cómo conciliar uno con lo otro? En ese entonces opte por simplemente leer su obra, y pese a encontrarla fascinante, le rehuía, termine considerando a Edmundo un gringo-boliviano.

Las cosas fueron cambiando, el síndrome de Ulises fue desvaneciéndose, regrese a Bolivia muchas veces, y por largos periodos de tiempo, y termine re-analizándome a mí mismo, y a mi entender de lo literario. Vinieron El Delirio de Turing, y Desencuentros, y me fui ampliando. Los cuentos de Desencuentros, eran más cortos, y ambiguos, siempre mirando a horizontes indefinidos, imaginarios diversos podrían crear finales distintos, y todo eso sólo podría enriquecer una obra, lo no definido es siempre lo que mejor define la realidad, es siempre preciso, eran cuentos que te dejan una sensación contradictoria, tan azarosa y tan conspicua.

Bolivia no era una postal, y El Delirio de Turing desvelo ello. Al menos para mí, enriqueció una realidad paralela, quizás posible, y hoy día muy relevante, (aunque esperemos que él sentido común triunfe, y futuros guerrilleros no tengan facebook). Los personajes de esa novela están muy bien logrados, y Edmundo dibuja en Turing un resumen de lo trágico-nacional, el sentir de mucha gente, no sólo acomodada sino todos en general, de creer que viven a un nivel intelectual y de éxito superior, de asumirse indispensables, cuando en realidad todos son más bien un remedo, una tomada de pelo construida por todos sobre sí mismos que todos saben absurda, pero que todos juegan a creer, por el bien de las apariencias, y en cierto modo porque eso es Bolivia, en palabras de Chazarreta, la mamada, la careta pegajosa de la nada.

Pero no fue hasta Palacio Quemado, que fue el primero de sus libros que compre en Bolivia, que no me quedo duda alguna. Edmundo Paz Soldán es uno de los mejores escritores latinoamericanos no sólo de su generación, sino de siempre, y probablemente el mejor escritor boliviano desde Jaime Saenz, y quizás el único junto a Ricardo Jaimes Freyre (en su época, claro está) que si es leído en todas partes, y por tanto participa del dialogo literario hispanoamericano. Sus ensayos, son sobre todo, muestra de ello, Alcides Arguedas y la Narrativa de la Nación Enferma, es un libro que leí después de leer Pueblo Enfermo y Creación de la Pedagogía, y aunque confieso que me gustaría ver menos objetividad y más posicionamiento ideológico, cualesquiera que este sea, no puedo sino aplaudir la claridad con que se exponen las ideas de Arguedas y su posición.

Palacio Quemado, debería ser lectura requerida en todas las secundarias de Bolivia, y porque no, en toda Latinoamérica, donde la política suele manejarse de la misma manera. El lenguaje con que esta obra está escrita, es exquisito, una prosa muy apremiante y con personajes tan disimiles y urgentes. Una elite del poder tan cercana, pero tan distante en realidad, el fiasco social que se resquebraja, la ficción de lo mestizo en jaque, el desequilibrio de lo que se considera 'lo nacional', la danza absurda de la corrupción columpiando en los andenes del Palacio de Gobierno, la orgía ideológica totalmente pornográfica con que se manipula el discurso político, y sobre todo la consciencia que se tiene de este remedo trágico-nacional. El circo inefable de la bolivianidad es implícito en esta gran obra de la literatura boliviana. Cuan acertadas son las acepciones de Edmundo en esta obra, y al final, nos abandona a todos, hundiéndonos, sabiendo que en Bolivia el capitán nunca se hunde con el bote, y que todos viven en cierto modo en un constante e interminable naufragio, aquel que nos vemos forzados a encarar, cuando colectivamente nos ponemos a construir otra parodia, en la actualidad, dos parodias… un exceso de hipocresía con matices indígenas por un lado, y por el otro la misma careta tradicional con variaciones occidentales.

Espero con gran expectativa el lanzamiento en Estados Unidos y Latinoamérica de, Los Vivos y los Muertos, primera novela situada en Estados Unidos en su totalidad (que por cierto ya se vende en España). Estoy seguro que muchos en América Latina, van a repeler un poco esta obra, después de todo, para muchos, Estados Unidos no es Latinoamérica, aunque los Hispanics, sabemos que no es así, y que la realidad es bastante más ambigua. De cualquier forma. La obra, estará a la venta en Amazon.com, a partir del 29 de Mayo. Los dejo con un link a Dochera, el cuento que le valió a Edmundo el premio Juan Rulfo.

3 comentarios:

Lilyth dijo...

El primer cuento que leí de Paz Soldan fue uno en que se movía todo el tunari (porque la fe mueve montañas) pero de todos modos su madre muere, como lo leí hace añadas lastimosamente no recuerdo títulos, pero me quedo esa imagen gravada.
Gracias a que sos mi "dealer" de libros (jajajaj) he podido leer más de Edmundo y me encanta, ya sabes como divago por los personajes y lo ocurrido en cada libro, creo que es urgente ampliar la lista de libros a leer en colegio sin necesidad de tachar a la chakañawi jajajaja simplemente se debería dar paso a nuevos personajes, para que nos demos cuenta de que podemos hacerlo!

Pablo Rivero dijo...

El blog de Paz Soldán: Río fugitivo
Río fugitivo

Fher dijo...

Me encanta la literatura de Edmundo...recien acabo de comprar su libro Rio Fugitivo, pero debo decirte que lo que mas me gusto fueron sus relatos en "amores imperfectos", son cortos pero que detalles, almenos asi me parecieron a lo mejor me recordaron cosas que también las vivi.

Salu2