Edmundo Paz Soldán, es sin dudas, uno de los mejores escritores bolivianos, sino el mejor. Lo he seguido desde un primer cuento "Romeo Y Julieta" que encontré en La Revista, un suplemento muy bien logrado del periódico Los Tiempos de mediados de los 90, que fue suplantado por la irrelevante revista Oh! En aquel cuento, trágico, un par de adolescentes enamorados juran amarse eternamente, y deciden suicidarse en dueto, y luego de él, cortarse las venas con un cuchillo, ella se levanta y se va, y lo deja ahí muriendo de amor eterno. El cuento me dejo muy impresionado, yo tenía sólo 15 o 16 años, particularmente porque ya en ese entonces empecé a notar que la literatura boliviana, al menos la que te meten en la escuela, es bastante anticuada, y en muchos casos mala… rayando en el extremo de lo folklórico y nacionalista. Lastimosamente mi abuela no creyó lo mismo, y a nadie en mi casa se le ocurrió comprarme los libros de Edmundo, y me quede con el cuento, recortado y pegado en una especie de álbum-colección que tenía de artículos del periódico que me gustaban mucho. Años más tarde, el 2001, me vine a vivir a Estados Unidos, y créanme, en ese entonces encontrar literatura en español era relativamente difícil, encontrar libros de autores bolivianos en internet… simplemente impensable. Fue así, que en un paseo por Cambridge, encontré la librería Schoenhof's, la única en el área de Boston que se especializa en libros en otras lenguas que no sean el inglés, con una amplísima colección de libros en castellano. Fue ahí que encontré Amores Imperfectos, una colección de cuentos muy bien logrados, que junto a Rio Fugitivo y Sueños Digitales, dos novelas, pasaron a formar parte de mi incipiente biblioteca. Me gusto la idea de transponer Cochabamba, de convertirla en Rio Fugitivo, la ciudad ficticia donde ocurren casi todas las novelas de Edmundo. E incluso me apropie de la idea, y escribí un par de cuentos muy malos y cursis que se situaban en Rio Fugitivo. Los cuentos me gustaron mucho más, con los años, fui encontrando a Borges, Onetti y a Julio Cortázar, y me era imposible no notar los paralelos. Me pareció que la idea de McOndo era absurda, que la influencia del Boom, era más que clara en la obra de Paz Soldán, que Rio Fugitivo, era muy parecida a La Ciudad y los Perros, y que los cuentos eran claramente influidos por la línea de Cortázar y Borges. No puedo negar que existió dentro de mí un debate constante, en cierto modo, me urgía una literatura que me hable de lo que había abandonado, de las postales que se apostaban en mi memoria, de montañas inmensas e interminables, y del lenguaje que poco a poco me iba abandonando. Y no encontraba aquello en la literatura de Edmundo. En ese entonces vivía con cierta congoja, víctima del síndrome de Ulises imaginaba una Bolivia mucho más idílica y perfecta, una Bolivia mucho menos boliviana, y me satisfacía el pensar que todo lo boliviano era genial, y que Edmundo traicionaba, con su literatura cosmopolita, lo idílico, campesinos formando la resistencia, y vainas míticas de semejante calibre. Pero al mismo tiempo iba viviendo cosas nuevas, me rehusaba a pensar en una Bolivia digital, cuando yo boliviano vivía pegado a Napster, Mirc, Messenger y luego a Kazaa. ¿Cómo conciliar uno con lo otro? En ese entonces opte por simplemente leer su obra, y pese a encontrarla fascinante, le rehuía, termine considerando a Edmundo un gringo-boliviano. Las cosas fueron cambiando, el síndrome de Ulises fue desvaneciéndose, regrese a Bolivia muchas veces, y por largos periodos de tiempo, y termine re-analizándome a mí mismo, y a mi entender de lo literario. Vinieron El Delirio de Turing, y Desencuentros, y me fui ampliando. Los cuentos de Desencuentros, eran más cortos, y ambiguos, siempre mirando a horizontes indefinidos, imaginarios diversos podrían crear finales distintos, y todo eso sólo podría enriquecer una obra, lo no definido es siempre lo que mejor define la realidad, es siempre preciso, eran cuentos que te dejan una sensación contradictoria, tan azarosa y tan conspicua. Bolivia no era una postal, y El Delirio de Turing desvelo ello. Al menos para mí, enriqueció una realidad paralela, quizás posible, y hoy día muy relevante, (aunque esperemos que él sentido común triunfe, y futuros guerrilleros no tengan facebook). Los personajes de esa novela están muy bien logrados, y Edmundo dibuja en Turing un resumen de lo trágico-nacional, el sentir de mucha gente, no sólo acomodada sino todos en general, de creer que viven a un nivel intelectual y de éxito superior, de asumirse indispensables, cuando en realidad todos son más bien un remedo, una tomada de pelo construida por todos sobre sí mismos que todos saben absurda, pero que todos juegan a creer, por el bien de las apariencias, y en cierto modo porque eso es Bolivia, en palabras de Chazarreta, la mamada, la careta pegajosa de la nada. Pero no fue hasta Palacio Quemado, que fue el primero de sus libros que compre en Bolivia, que no me quedo duda alguna. Edmundo Paz Soldán es uno de los mejores escritores latinoamericanos no sólo de su generación, sino de siempre, y probablemente el mejor escritor boliviano desde Jaime Saenz, y quizás el único junto a Ricardo Jaimes Freyre (en su época, claro está) que si es leído en todas partes, y por tanto participa del dialogo literario hispanoamericano. Sus ensayos, son sobre todo, muestra de ello, Alcides Arguedas y la Narrativa de la Nación Enferma, es un libro que leí después de leer Pueblo Enfermo y Creación de la Pedagogía, y aunque confieso que me gustaría ver menos objetividad y más posicionamiento ideológico, cualesquiera que este sea, no puedo sino aplaudir la claridad con que se exponen las ideas de Arguedas y su posición. Palacio Quemado, debería ser lectura requerida en todas las secundarias de Bolivia, y porque no, en toda Latinoamérica, donde la política suele manejarse de la misma manera. El lenguaje con que esta obra está escrita, es exquisito, una prosa muy apremiante y con personajes tan disimiles y urgentes. Una elite del poder tan cercana, pero tan distante en realidad, el fiasco social que se resquebraja, la ficción de lo mestizo en jaque, el desequilibrio de lo que se considera 'lo nacional', la danza absurda de la corrupción columpiando en los andenes del Palacio de Gobierno, la orgía ideológica totalmente pornográfica con que se manipula el discurso político, y sobre todo la consciencia que se tiene de este remedo trágico-nacional. El circo inefable de la bolivianidad es implícito en esta gran obra de la literatura boliviana. Cuan acertadas son las acepciones de Edmundo en esta obra, y al final, nos abandona a todos, hundiéndonos, sabiendo que en Bolivia el capitán nunca se hunde con el bote, y que todos viven en cierto modo en un constante e interminable naufragio, aquel que nos vemos forzados a encarar, cuando colectivamente nos ponemos a construir otra parodia, en la actualidad, dos parodias… un exceso de hipocresía con matices indígenas por un lado, y por el otro la misma careta tradicional con variaciones occidentales. Espero con gran expectativa el lanzamiento en Estados Unidos y Latinoamérica de, Los Vivos y los Muertos, primera novela situada en Estados Unidos en su totalidad (que por cierto ya se vende en España). Estoy seguro que muchos en América Latina, van a repeler un poco esta obra, después de todo, para muchos, Estados Unidos no es Latinoamérica, aunque los Hispanics, sabemos que no es así, y que la realidad es bastante más ambigua. De cualquier forma. La obra, estará a la venta en Amazon.com, a partir del 29 de Mayo. Los dejo con un link a Dochera, el cuento que le valió a Edmundo el premio Juan Rulfo.
10.5.09
Edmundo Paz Soldán
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2.12.07
Ensayo Sobre la Ceguera (Primera Parte)
‘Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven.’
José Saramago es un escritor universal, de eso no hay duda alguna. Leí su novela Ensayo Sobre la Ceguera hace aproximadamente dos años y creo que recién ahora estoy preparado para hacerle un pequeño tributo. Es cierto, me tomo muchísimo tiempo hacer un análisis exhaustivo de la novela, y creo que lo seguiré haciendo, después de todo siempre es prudente decir ‘es muy pronto para sacar conclusiones.’
En su Ensayo Sobre la Ceguera, José Saramago presenta la fragilidad que existe en la estructura social elaborada y adaptada por países de occidente y perseguida e idealizada por el resto de los países. Miedo, terror, vergüenza, frustración, aislamiento y desolación son algunos de los factores que aceleran el colapso de un sistema que es por su propio mérito complejo e ineficiente. Sin embargo Saramago no busca que uno, sólo encuentre defectuoso el sistema desde un punto de vista material sino más bien que uno pueda desarrollar y ampliar este análisis a un nivel metafísico.

¿Debe acaso entenderse la novela como una metáfora crítica a nuestra realidad? ¿Acaso la ceguera nos domina? ¿Somos quizás ciegos, que viendo, no vemos? La sociedad occidental y su racionalismo, productos de la Ilustración y los avances tecnológicos de los últimos dos siglos han alcanzado un nivel de abstracción nunca antes imaginado. El materialismo y la solidificación de estructuras políticas, económicas culturales y sociales han desarrollado en nosotros una visión más bien geométrica y simplista en la que se recurre a la indiferencia y al olvido como llaves de un supuesto futuro pacífico, organizado, desarrollado y supuestamente confortable. Saramago hace hincapié en cada uno de estos puntos y desarrolla una magnífica novela en la que el lector pasa a ser uno más de los ciegos, protagonistas de la misma. Es cautivante el estilo de la novela en la que los diálogos y nombres propios de los protagonistas son inexistentes desorientándonos y cegando así nuestra propia capacidad de reconocerlos. No obstante, es necesario que el análisis aquí presentado sea enfocado y limitado a algunos de los temas que más presencia tienen en la novela, y que de un modo u otro pueda yo dar paso a la comprensión de lo explorado por la misma, entre estos se encuentra el miedo, algunas de sus variaciones y las consecuencias provocadas por este.
El miedo está presente en cada rincón de la novela, desde los primeros párrafos en los que el primer ciego siente miedo y descontrol al hallarse invidente e impotente, hasta los últimos momentos en los que los ciegos a pesar de recobrar la vista tienen miedo a la realidad. Una de las formas en la que el miedo se presenta en la novela y que tiene consecuencias inmediatas y de largo plazo para la sociedad de Ensayo Sobre la Ceguera es sin duda el miedo político. En cierto modo este miedo será primeramente abusado por el gobierno para restar libertades a los individuos e incrementarse poderes a si mismo. Por la velocidad de la novela el atemorizado será luego el gobierno puesto que el colapso es inminente y nuevamente se recurrirá a la represión y al abuso de poder. Es cuando el miedo se hace universal que la sociedad colapsa y la anarquía caótica reina.
Debido a las necesidades de la novela, el análisis aquí presente no es completamente presentado por Saramago sino más bien deriva de lo que yo creo es pertinente mencionar y ampliar. Corey Robin, un gran profesor de ciencias políticas norteamericano, nos dice que los líderes de una nación o ciudad tienen la capacidad de definir a que o a quienes la sociedad debe de temer. En la novela este tipo de poder es ejercido de una manera autoritaria y absoluta, el gobierno se reserva el derecho de aislar, maltratar y discriminar a los afectados por la ceguera bajo la premisa de garantizar la seguridad para el resto de la sociedad. Es posible asumir que los ciudadanos del país, extremadamente atemorizados por la naciente epidemia, y que aun no hayan sido afectados por la misma se muestren dispuestos a perder sus libertades y derechos para así sentirse protegidos. Al mismo tiempo el gobierno crea para los afectados por la enfermedad una identidad que los aísla y diferencia del resto de la sociedad. Como nos decia Simone de Beauvoir, ‘la categoría de lo Otro es tan original como la conciencia misma. En las sociedades más primitivas, en las mitologías más antiguas, siempre se encuentra un dualismo que es el de lo Mismo y lo Otro… Ninguna colectividad se define jamás como Una sin colocar inmediatamente enfrente a la Otra.’ En la novela, los ciegos pasan a ser los Otros, es decir a esta minoría (luego mayoría) se le atribuye una identidad diferente a la oficial. Nadie parece estar en desacuerdo con las medidas que tome el gobierno puesto que sólo afectaran a los Otros y no a los Mismos, siendo los Mismos todos aquellos que no puedan ser marginados debido a que no cumplen las exigencias de identidad de los Otros.

La existencia de los Otros es necesaria no solamente en la novela, sino en todas las estructuras sociales. ‘Para el nativo de un país, los habitantes de los países que no son el suyo aparecen como «extranjeros»; los judíos son «otros» para el antisemita, los negros lo son para los racistas norteamericanos, los indígenas para los colonizadores’ y para la sociedad creada por Saramago lo son los ciegos. Aunque estos pasan a ser una mayoría debido a la velocidad con la que avanza la novela y por las otras connotaciones metafóricas que la novela pretende alcanzar. Es más realista pensar que en el día a día estos Otros pueden ser minorías como en el caso de sectas religiosas, inmigrantes o grupos étnicos; o mayorías como es el caso de la mujer, en casi todas las sociedades, o grupos indígenas en ciertas sociedades. Los Otros son discriminados, marginados y limitados, las estructuras sociales crean por medio del miedo político mecanismos por los cuales su identidad es una amenaza a la estabilidad y a la estructura social y por tanto su marginación, limitación y discriminación es absolutamente justificada.
En la novela el gobierno dicta: ‘El Gobierno lamenta haberse visto obligado a ejercer enérgicamente lo que considera es su deber y su derecho, proteger a la población por todos los medios de que dispone en esta crisis por la que estamos pasando’ Estas son quizás las palabras que cualquier gobierno usaría para justificar las medidas que toma, y para invadir la privacidad y eliminar las libertades establecidas. En consecuencia, Saramago claramente nos dibuja una situación en la que libres ciudadanos de una sociedad que suponemos democrática va autodestruyéndose y redefiniendo sus identidades y roles. Y así es como nuestras estructuras sociales no sólo aceptan, sino también exigen y agradecen: genocidios, torturas, desaparecidos, eutanasias, discriminaciones, racismos, y muchos otros que son justificados como medidas de seguridad para salvaguardar la identidad y la nación. Es además primordial entender que el miedo con la magnitud y densidad, adquiridas por las circunstancias, puede justificarlo todo. Uno de los protagonistas de la novela claramente nos dice, ‘no se acuse, fueron las circunstancias, aquí todos somos culpables e inocentes, peor, mucho peor fue lo que hicieron los soldados que nos vigilan, y hasta ésos podrán alegar la mayor de todas las disculpas, el miedo.’

Thomas Hobbes planteaba que todos los hombres son naturalmente libres, y que es en absoluto dominio de su libertad que estos acceden a perder algunos de sus derechos y libertades para formar una sociedad. Hobbes también deduce que todos los hombres que firman el supuesto contrato social también lo firman en nombre de las generaciones posteriores que ellos engendren. Aceptamos este pensamiento junto al de John Locke como racionales, estos forman las bases de la sociedad occidental, y están siendo o han sido aplicados a otras sociedades. Ensayo Sobre la Ceguera muestra con un crudo realismo la fragilidad de nuestro sistema, contratos sociales son irrelevantes cuando cada individuo sólo observa su propio bienestar y seguridad y cuando el miedo se hace absoluto, causando que las estructuras se hagan irrelevantes. El contrato social sólo refleja el compromiso del individuo para con el Estado o el gobierno, la inexistencia de un contrato comunal que sea capaz de redefinir compromisos entre unos y otros individuos es primordial. Gabriel García Márquez nos muestra en Cien Años de Soledad que quizá la aceptación del contrato social con los gobiernos y la creación de estructuras sociales sea la causa del colapso, José Arcadio Buendía se apresuraba a rehusar la entrada del gobierno a Macondo ‘En este pueblo no mandamos con papeles… Y para que lo sepa de una vez, no necesitamos corregidor, porque aquí no hay nada que corregir.’
(Continuara)
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Ensayo Sobre la Ceguera (Segunda Parte)

El miedo a los Otros está presente en toda la novela, aunque al principio es el gobierno el que sabe aprovecharlo y usarlo; el miedo se incrementa e individualiza, cada ser teme al resto, y siente vergüenza de sí mismo, la dualidad Mismo/Otro se individualiza y generaliza puesto que cada ser se convierte en un Otro. La frustración, aislamiento y soledad se hacen generales, todos están solos. Cada ser siente tristeza y miedo al resto y a su propio ser, puesto que se sabe degradado y humillado. Al mismo tiempo ignora su estado y la nauseabunda fetidez de su ser se hace costumbre, la perdida de la vista, cree el ciego, le permite al menos no ver su realidad. Como si la realidad sólo se viese y no se sintiese. El miedo a los Otros se transforma en miedo a la realidad, y entra en la conciencia de todos los ciegos, aislando los individuos y generando en ellos un sentimiento de profunda soledad. ‘El miedo ciega… Son palabras ciertas, ya éramos ciegos en el momento en que perdimos la vista, el miedo nos cegó, el miedo nos mantendrá ciegos.’
‘Cuando estoy sola, estoy conmigo misma, junto a mi mismo ser, y por tanto somos dos en uno. Mientras que en la desolación soy sólo una, abandonada y aislada por todos los demás,’ estas son las palabras de Hannah Arendt, que propone en sus Orígenes del Totalitarismo que es la desolación la que prepara el terreno para el totalitarismo, la que al invadir todas las escenas de interacción social y ser capaz de aislar a cada individuo, habilita al Gobierno (o institución con similar autoridad) para asumir características totalitarias. La soledad es un recurso personal por el cual nos abandonamos a nosotros mismos quizás a la reflexión, quizás al análisis de nosotros mismos. En la desolación, estamos en compañía pero sin embargo hemos sido completamente abandonados y aislados, todos nos ven pero nadie nos mira. En la ceguera la desolación no sólo invade unas minorías, está presente física y espiritualmente en cada individuo, a pesar de todos verse rodeados por otros ciegos no hay nadie que no se sienta desolado. A pesar de que los protagonistas se tienen el uno al otro, y saben actuar con cierto compañerismo, ellos se saben desolados. Si bien tenemos a la mujer del doctor como estructura inamovible de esperanza y fortaleza, entendemos que incluso ella se siente desolada. Ana Arendt decía, ‘la vida solitaria puede convertirse en soledad; esto sucede cuando yo mismo soy abandonado por mi propio yo. Los hombres solitarios siempre han experimentado el peligro de la soledad cuando ya no pueden hallar la gracia redentora de la compañía para salvarles de la dualidad, del equívoco y de la duda.’
La soledad, consecuencia del miedo absoluto, en la que los ciegos se ven atrapados es demasiado pesada, parece absurda pero sin embargo es racional. Por más putrefacto y decrepito que se hace el ambiente el ciego sigue viviendo y su soledad se va haciendo cada vez más profunda. Cada vez depende más de aquellos que lo rodean, le es muy difícil al ciego tan sólo imaginar que sus compañeros se alejen. Sin embargo su soledad le colma el espíritu, absorbe su vida, abstrae su realidad, detrae su personalidad y lo consume. Puede el ciego seguir viviendo su miseria o dejarse comer por el insomnio, la indiferencia o la muerte. ‘Nos volveremos locos de horror… Se sintió desgraciado, desgraciado a más no poder, allí, con las piernas arqueadas, amparando los pantalones que rozaban el suelo repugnante, ciego, ciego, ciego, y, sin poder dominarse, empezó a llorar en silencio.’
Es primordial entender que la ceguera no es la causa de la desolación, la ceguera simplemente permite a los ciegos verse solos, entenderse abandonados, saberse muertos. ‘Quien va a morir ya esta muerto y no lo sabe… por eso en cierto modo, es como si ya hubiéramos nacido muertos.’ Pero no porque la vida no sea capaz de existir en este mundo de ciegos, sino porque el tipo de sociedades creadas por los hombres es desde el punto de vista de Saramago atemorizante, pestilente y decadente. El miedo a la vida y al cambio es lo que mantiene a la gente ciega, miedo de sí mismos y miedo de los Otros que debido a la estructura de nuestra sociedad acaban siendo todos los demás. ‘Más necesidad tendrían los que están vivos de resurgir de sí mismos, y no lo hacen. Estamos ya medio muertos, respondió el médico, Todavía estamos medio vivos, contesto la mujer.’
Cuando el miedo se ha hecho total, la estructura social colapsa y tan sólo quedan grupos seminómadas que sólo se encargan de garantizar su propia seguridad. Existen también aquellos que quieren crear nuevos grupos presentando como ofertas la salvación espiritual, la destrucción social y otros la tan ansiada re-organización. Más es obvio que todo esto es inútil, el desastre caótico y anárquico muestra que realmente Hobbes estaba en lo correcto cuando proclamaba que el hombre es lobo del hombre. ‘Un Gobierno, una organización… está viva mientras se mantiene organizada… la experiencia de esta ceguera sólo nos ha traído muerte y miseria, mis ojos no han servido para nada.’
Siendo los miedos tan diversos, es pertinente el mencionar que el miedo está también presente en la libertad. Si bien el Gobierno usa el miedo político para poder eliminar las libertades y suprimir los derechos, esa libertad no es la libertad absoluta. La libertad absoluta, sugerida acaso por Saramago, sólo aparecerá cuando el gobierno desaparezca y con este todas las instituciones y estructuras sociales, económicas, políticas y culturales. Es cuando la libertad se hace presente que el miedo se intensifica, es un miedo a lo desconocido, un miedo absoluto a la incertidumbre, a la independencia, a la soledad. ‘Le dices a un ciego, Estás libre, le abres la puerta que lo separa del mundo, Vete, estás libre, volvemos a decirle, y no se va, se queda allí parado en medio de la calle, él y los otros, están asustados, no saben adónde ir, y es que no hay comparación entre vivir en un laberinto racional, como es por definición, un manicomio, y aventurarse en el laberinto enloquecido [el de la libertad].’ Este miedo a la libertad es más abstracto, no se lo ha explorado mucho en la novela, probablemente porque el autor debía ante todo mostrar el miedo y la soledad como instrumentos de análisis social, y la libertad más como consecuencia de cambio ideológico. Aunque el tema no se lo haya explorado mucho, es importante entender que la gran incógnita al finalizar la novela radica en la posibilidad de retornar a lo acostumbrado o transformar todo y crear una nueva forma de vida menos aislada, más comunal y sobre todo más libre.
'Libre' - Majovilla - Fuente FlickrEn el mundo donde la ceguera es general, la espiritualidad y la existencia del alma como punto de reflexión y conexión humana están ausentes, ‘no olvides lo que somos aquí, ciegos, simplemente ciegos, ciegos sin retórica ni conmiseraciones, el mundo caritativo y pintoresco de los cieguitos se ha acabado, ahora es el reino duro, cruel e implacable de los ciegos.’ El miedo a la muerte, y la muerte como realidad son también constantes en la novela. Genocidios hay varios, también la muerte por accidentes y simples asesinatos. Pero creo que es importante el entender dos aspectos de la muerte que existen en la novela y que son quizá muy ricos y fortalecen el análisis. El primero es la justificación del asesinato como ultimo recurso para alcanzar la justicia, ‘Y cuando es necesario matar, se preguntó a sí misma mientras se dirigía hacia el zaguán, y a sí misma se respondió, Cuando está muerto lo que aún está vivo.’ El segundo aspecto es el de la muerte espiritual, momento en el que los ciegos entienden que su ser ha dejado de existir metafísicamente y solamente queda la materia que se pudre. ‘Lo que pienso es que estamos ya muertos, estamos ciegos porque estamos muertos, o, si prefieres que te lo diga de otra manera, estamos muertos porque estamos ciegos.’
'Detras del miedo esta la libertad' - Supmarilore - Fuente Flickr
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