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23.6.08

Vivir en la frontera




La vida de los emigrantes es bastante compleja. Nunca terminas de pertenecer a tu nuevo país, y al mismo tiempo dejas de pertenecer a tu propio país. Vives en una frontera emocional y conceptual… muy pero muy compleja. Hay días en los que una canción basta para adentrarme en profundos remolinos de soledad, días en los que deseo con todas mis fuerzas salir a la calle, y poder escuchar las voces de gente que habla el castellano como yo lo hablo, hay días en los que me encantaría comer en algún boliche que prepara lo que a mi más me gusta, un caldo de riñoncitos, un pique en el Savarín, un trancapecho… un charque… o cualquier otra cosa, más no hay nada de eso. Y cuando encuentro un boliche que sí cocina mi comida… pues mi paladar entra en un gran conflicto. Supongo que mi cerebro dice ‘que delicioso! Salteñas!!’ y tres salteñas después te das cuenta que no se parecen en lo absoluto a las que comías en Los Castores.

He conocido muchos bolivianos viviendo fuera de Bolivia, desde que me fui, tanto aquí como en otros países. Muchos de los que conozco son gente exitosa, profesionales muy bien preparados, empresarios exitosos. Muchos otros, son bolivianos con orígenes más humildes, que trabajan en limpieza y construcción, sin embargo empujan a sus hijos a las universidades, y con suerte y mucho estudio pues sabrán salir adelante.

La mayoría de los bolivianos que conozco, no regresará a Bolivia. La esperanza del cambio, es cada vez más distante, prefieren quedarse en otros países, donde viven más tranquilos y con más seguridad, y donde pueden ofrecerles a sus hijos oportunidades que su país siempre les ha negado.

No todo es blanco y negro… mucha gente vive en pésimas condiciones, y la discriminación del país receptor… puede afectar gravemente a los emigrados… Hablaba con mi cosmobolita favorita, acerca de todo este asunto… y me confeso algo muy cierto y triste, los bolivianos se sienten desvalidos, viven en un limbo, un vacío inmenso, una tempestad de soledad y frustración de patria. El país que los adopta siempre los vera como extranjeros, y el país que los exilia económicamente jamás hace algo por protegerlos. Si un ciudadano estadounidense o español tiene un problema enorme en Bolivia, llama a su embajada. Si un boliviano tiene un problema gigantesco en España o en Estados Unidos… llama a su papá, su mamá o el vecino de al lado, porque sabe que su país no hará nada por él o ella. Gracias a lilyth pude escuchar a conciencia esta canción de Pedro Suarez Vertiz (la que está al final de este post)… y tengo que compartirla, me gusto mucho y rondó mi cabeza todo el día.

Son tantas cosas en este tema… que este post, no tiene ni pies ni cabeza… son simples tribulaciones… o pajazos mentales…

Volveré a escuchar esta canción boliviana que últimamente me ha invadido con una melancolía y una tristeza de montañas que me ahoga, abate, y derrumba constantemente… Quisiera que el viento de ese otoño boliviano, me traiga unas hojas secas… sentarme debajo del molle que había detrás de mi casa, y leer tranquilo la novela atrapadora de Ian MacEwan que estoy leyendo…. Y es que lo más triste de este asunto, es que cuando viva en Bolivia, querré leer en inglés y me reuniré con algunos amigos gringos a ver partidos de Baseball de los Red Sox, y me buscare una gringuita, con la cual recordar la vida de acá, para que podamos hacerles hurras a los Celtics. Y extrañare la inmensidad del Charles River, y todas las maravillas de este país, que con todas sus cosas, es también mío.
La migración es uno de los temas más relevantes para América Latina. Según datos recogidos por todo lado… pero principalmente la CEPAL, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, existen entre 25 y 30 millones de latinoamericanos viviendo fuera de América Latina. Los destinos principales, son Estados Unidos y Europa, principalmente España, Portugal, Italia y Francia, luego están Japón, Australia, Canadá e Israel. Los emigrantes latinoamericanos enviaron a la región 68 mil millones de dólares, que es mucho más dinero que el que recibe América Latina como ayuda de los países desarrollados. Se convierte en una suma más importante todavía cuando es analizada por países. México recibió 25 mil millones de dólares, lo que representa tan sólo un tres por ciento de su PIB. Si observamos a Honduras, que recibió aproximadamente 2300 millones, o un 25 por ciento de su PIB… las cosas cambian. Lo mismo con El Salvador que recibió un 18 por ciento de su PIB a través de remesas. Es decir… sin remesas estos países colapsan.

Bolivia no se queda muy lejos. Más del 10 por ciento del PIB boliviano viene de las remesas. Ningún sector industrial o empresarial contribuye a la economía boliviana, tanto como lo hacen las remesas. Sin el dinero de sus emigrantes, Bolivia colapsa. Sin embargo, muchos en Bolivia, hablan con desprecio de los emigrantes. Como si uno se fuera de su país porque no le da la gana de quedarse. En realidad hay miles de razones distintas, y es difícil hacer una regla. Algunas personas denigran al emigrante boliviano por el trabajo que realiza en el país destino. Sin embargo el país depende de ellos, no pido que les den gracias, pero que tampoco se les falte el respeto.
Lo que más pierde mi país, son los cerebros de su gente. No sólo emigran los más necesitados, sino también los cerebros. Conozco a muchos más masters y PhD’s bolivianos viviendo fuera de Bolivia, que dentro de Bolivia. Científicos, escritores, empresarios, economistas, en fin… de todo. Bolivia también pierde mano de obra calificad, albañiles, cerrajeros, mecánicos, y otros técnicos que son muy necesarios para el desarrollo del país. Del mismo modo los emigrantes son gente joven, el promedio de edad entre los emigrantes bolivianos en España por ejemplo, está en los 31 años. Lo que es algo muy negativo para el país emisor y positivo para el receptor. España no invirtió en la educación de todos esos 30añeros, sin embargo les saca el jugo. Mientras que Bolivia está perdiendo una buena parte de esa generación de jóvenes, perdiendo su inversión, y quedándose con ancianos y niños. Además que Bolivia pierde a jóvenes emprendedores, y lanzados, jóvenes que están dispuestos a lanzarse cualquier lado buscando el éxito. Es una lástima que su país no les de las oportunidades.
Aproximadamente 3.5 millones de bolivianos viven fuera de Bolivia, algunos investigadores, creen que ese número es más bien pequeño. La mayoría de los emigrantes vive en Argentina (1.3 millones), Estados Unidos (1 millon), Brasil (600 mil). España se ha sumado, las cifras del 2006 indicaban que había 350 mil bolivianos viviendo ahí. Si tomamos en cuenta que en 1999 tan sólo había 70 mil bolivianos en España pues el crecimiento fue increíble, un éxodo masivo. El 2007, sólo entre enero y marzo, aproximadamente 80 mil bolivianos migraron a España. La mayoría por avión, pero hay muchas historias de los que se fueron en barco, zarpando desde el Brasil o la Argentina. Todo parece indicar que la población boliviana en España anda por encima del medio millón. El resto de los bolivianos, pues andan repartidos por todo lado, el otro país con fuerte presencia boliviana en Europa es Italia, y luego el resto del mundo Chile, Canadá, Japón, Irlanda, Israel… etc…
En fin… este tema es algo complicado y afecta a todos los latinoamericanos, de un modo u otro.



30.3.08

Caminando con ella...

¿Como plasmarlo todo en unas cuantas letras? Quizás si fuese poeta podría hacerlo de la manera apropiada, usando metáforas explicitas y versos pulcros. Pero no lo soy. Quizás si fuese novelista, podría escribir una comedia romántica o una novela de esas que perduran, muy a lo ‘Amor en los Tiempos del Cólera’ con eternidades fulminantes, y miradas acorazadas que desandan las rutas de los desenfrenos del alma. Pero tampoco soy novelista. Quizás si fuese Economista, podría hacer un análisis de las curvas de corazones ofertantes, y labios que demandan atención. Pero lo de economista… lo dejo ahí nomás. Quizás si fuese historiador, podría narrar los preámbulos y las minuciosas características de un encuentro épico, en el que dos corazones se hallaran derrumbados atrapados entre sus propios muros, desenhebrándose a si mismos, cazando mariposas nostálgicas, arrimados a la esperanza de lo nunca sentido, que luego mirándose a través de las letras bloguicas, redescubren momentos compartidos que constantemente caminan entre las nubes, y no solo dejan el suelo de la realidad de lado, sino que miran a este con desdén. Pero caería en el error de todo historiador, y parcializaría mis sensaciones.

Opto entonces por otro camino… El de la simple narración de lo sucedido. Llegue a Barcelona a las 2:30 PM hora local, el viaje desde Boston fue uno de los más inquietantes que he tenido nunca, he viajado tantas veces a tantos lugares, pero nunca había sentido tanta angustia como la que sentí en este viaje. La última hora entre Londres y Boston, fue tan eterna, que quería saltar detrás del avión y empujarlo para que vaya más rápido. La angustia… me invadía, no podía ser de otra manera, en unas cuantas horas podría por fin conocer a una de esas personas maravillosas que se cruzan en la vida de uno. Estaban ahí los miedos diminutos, y las minúsculas inseguridades de lo desconocido. Pero pese a todo ello, la necesidad y el deseo de verle eran lo que me empujaba, estaba claro que ella había invadido todos los muros de mi ciudad, porque desde ya un tiempo atrás mire yo a uno u otro lado, sólo podía hallarle plasmada por mis ojos en todas partes… No había como negarlo el paisaje urbano se había hecho menos tosco, desde que al formar parte de mi vida, mis ojos habían colocado, su imagen y su voz, en los posters, las ventanas, los ruidos, el caminar de la gente, las plazuelas… en fin… el todo del día a día.

Baje del avión emocionadísimo, surtí la migración sin inconvenientes, y fui a recoger mi equipaje. Al salir de la sala de recojo de equipajes, le busque entre la gente, a mi derecha. No se encontraba ahí. Busque más adelante… y no le encontraba. Mire de frente, y allí se hallaba, sonriente, lindísima, con ojos saltones brincando a los míos, guiándome a su lado… los pequeños márgenes de inseguridad que había rodeado los contornos del viaje, se fueron disipando como nubes de pájaros en el invierno… nos abrazamos, hola dije, como estuvo el viaje, dijo ella, ¡ya estás aquí! dijo nuevamente, juntamos nuestros labios, ¡era la prueba de fuego!

¿Qué hubiésemos hecho si la química no hubiese existido? Supongo que disfrutar nuestra amistad, y sortear el viaje como buenos turistas. Pero hubo química instantánea, y el fuego empezó a crecer, y con el calor de nuestros labios fuimos alimentándolo y protegiéndolo, hasta que este estaba tan prendido que ni la lluvia ni nada podría apagarlo. Miraba sus ojos, y sentía las olas del mar golpear incesantes contra mis costas, sus parpadeos galopaban acelerados y espumantes, y las estelas que dejaban sus ojos se marcaban en los míos y dibujaban sus sonrisas, sus manos, sus gestos, sus besos, todos hasta hace unos momentos inverosímiles y vagos, pero en el momento de la verdad destellaban ciertos, reales y deliciosos, me invitaban a navegar en sus costas… naufragar en ellos, deleitarme, ahogarme en ellos y nuevamente volver a respirar gracias a ellos…

Desde el principio, nuestras experiencias fueron cronopias en extremo. Aparentemente algo ocurría con las líneas de autobuses, y tuvimos que caminar de un extremo del aeropuerto al otro buscando el autobús que nos lleve a la estación de trenes. Tropezando, y descontrolados, caminábamos totalmente desubicados, ella me dio la curita de figuritas, por si me caía y algo me pasaba en las rodillas, o en alguna otra parte de mi cuerpo, reímos mucho con la curita, y la guarde muy bien, puesto que todos sabemos que un tipo tan distraído como yo, podría tropezar cualquier rato por tanto mirar el cielo mientras camina… le mostré un libro que le había llevado sobre publicidades yankees, que le gusto mucho. Tomamos el tren, y finalmente nos encaminamos, o al menos eso creímos al principio… como buenos cronopios, tras mil confusiones en la estación de trenes, y un montón de subidas de gradas y bajadas de gradas, de desoladas e inciertas rutas equivocadas, y alegres y emocionantes caminos acertados, dimos con el destino final. Al caminar en la calle, nos detuvimos, y nuevamente trenzamos nuestros labios y enredamos nuestras lenguas en un arrebatado e incandescente momento de infinita suspensión pasional, si el viaje hubiese terminado en ese instante, para mí, hubiese valido la pena. Pero afortunadamente aun quedaban muchos días, y noches, por recorrer.

Ella, me mostró las calles de su ciudad, y algunos de sus lugares favoritos, hicimos el tour de ‘su’ Barcelona Turística. Recorrimos la Avenida Maria Cristina, hasta llegar a una fuente espectacular, en el que el juego de agua se entremezclaba con las luces y la música clásica de fondo, confieso que me dejo muy impresionado. El agua que salía de la fuente, lo hacia en ritmos diferentes, y la espuma generada producía una sensación sobrecogedora, sincronizada con la música, generando una serie de atropellos en mi ser, acorralándome a mi mismo con lo impactante de las sensaciones vividas en el día, y la paz generada por el ambiente que en ese instante habitábamos. El Palau Nacional de Montjuic, un verdadero palacio visual, con jardines hermosos, y romance desbordante, fue testigo de nuestras risas compartidas y pululantes, de nuestras manos juguetonas que no querían desprenderse, y de nuestros labios sedientos del otro, que se detenían de cuando en cuando, para sentir nuevamente que esto todo no era ningún sueño…

La oveja negra es un boliche más que recomendado, la sangría deliciosa, y el ambiente con una onda bastante acogedora, muchos extranjeros y turistas acuden al mismo, y yo doble turista me sentía bastante cómodo. Conocimos en un instante a tres brasileros, una colombiana, una peruana, una francesa, una portuguesa y una sueca. Compartimos con ellos bebidas, y charlas mínimas, y luego nos fuimos a otro boliche, uno de hadas, tan maravilloso que en su momento será digno de su propio post, nos perdimos una vez más, charlamos de cosas diversas, de lo lindo que sería vivir en Irlanda, de las diferencias entre Bolivia, España y Estados Unidos, de eso que vivíamos en ese instante, de las calles de Barcelona, de la comida que estuvo deliciosa, de sus amigos, de los míos, de todo en general, y de nosotros en particular.

Tratamos de ir a bailar, pero lo cronopio nos venció, y nos quedamos con ganas deambulando por las calles de la ciudad. Pensábamos, supongo, que estábamos invitados a todas las fiestas, como los buenos cronopios, pero bueno… andábamos tan confundidos, perdidos, y tan ensimismados el uno en el otro, que le prestábamos poca atención a los nombres de las calles, y los senderos que nos lleven a gritar, ♪vamos a bailar, toda la noche, ¡hasta que explote!♪, para ser sincero, me bastaba tenerle cerca de mí, para sentir como mi corazón bailaba acelerado, al ritmo de Carnaval toda la vida, mezclado con una de esas salsas maravillosas de Nino Segarra. Yo estaba loco, arremolinado, queriéndome sentar en cualquier plazuela, en cualquier banqueta y compartir su silencio, o su ruido, todo a cada instante… acelerado, descontrolado… profundamente prendado de sus ojos, y de sus manos, completamente entregado a la lluvia de sus besos, y el candor de su oreja… y recorriendo presuroso los caminos de su cuello…

Pero si hay algo cierto, dentro de lo incierto de los vaivenes de la vida, es que ni siendo poeta, ni novelista, ni economista, ni historiador, y mucho menos cuentista… podría, tan siquiera levemente, describir, relatar, o reflejar la cantidad de felicidad que reino en mi durante ese día. Como tampoco podría hablar de la ahora exorbitante nostalgia feliz y de sonrisas que marca mis noches y mis días, cuando camino por las calles de esta ciudad y su mano no está junto a la mía…

20.10.07

Lucia y el Sexo

La verdad he visto casi todas las películas de Julio Medem, un director español que a mi gusto es mejor que Almodóvar. Entre sus películas están Martín y Los Amantes del Circulo Polar dos películas extremadamente sinceras. Sus otras películas están entre mis favoritas, y espero que pronto llegue Caotica Ana a las salas de Boston para poder verla en la gran pantalla. La crítica lo adora y lo desprecia, muchos creen que los libretos son poco comerciales. Pero soy sincero, al cuerno con lo comercial, estoy harto de Hollywood y sus atrocidades.

Vi Lucia y el Sexo hace un año atrás, pero anoche la volví a ver y creo que quede mas impactado todavía. Extrañamente empecé a soñar con Lucia muchos años atrás, y una de las cosas que mas me atrajo a este film era el nombre, puesto que Lucia es el nombre que muchas veces reina en lo que escribo y lo que sueño, lo raro es que no conozco a ninguna Lucia en persona. Aunque el final es un poquito feliz (algo inusual en Medem) la película es una obra de arte. Sin entrar en detalles de lo que pasa en la película, me remito a pasar una pequeña parte de la historia que es en si la trama de la película.

"Quiero contarte un cuento lleno de ventajas. La primera ventaja es cuando llega el final del cuento, no se acaba, sino que cae por un agujero...y el cuento reaparece en mitad del cuento. Ésta es la segunda ventaja, y la más grande, que desde aquí se le puede cambiar el rumbo. Si me dejas. Si me das tiempo" (Medem, 2001)

Medem es capaz de cambiar el rumbo de la película en varias oportunidades, y continuamente nos sorprende, cae por un agujero y reaparece en la mitad de la película. Esto es difícil incluso para los que escriben un cuento, me recuerda a Examen de la Obra de Herbert Quain de Jorge Luís Borges. Creo que la magia de la película radica en esta parte, en la que el director nos dice por medio del protagonista lo que esta haciendo con su obra.

La película tiene un libreto demasiado particular, las palabras son cortas pero dicen todo, y Medem tiene la capacidad muy pocas veces encontrada en un director (por ahí se me ocurren Bergman y Kurosawa) de transmitir el lenguaje a través de las imágenes. Me parece que Medem es uno de esos pocos directores que todavía podría hacer cine mudo y mantener a los espectadores a la expectativa.

Lucia y el Sexo me dejo anoche pensando en lo interminable de la realidad, en que mis parpados a veces cuando se cierran me niegan una minúscula parte del presente. Me dejo con ganas de irme a España a encontrar a Lucia, mi musa desconocida, y escapar con ella a una isla a orillas del mediterráneo. Me dejo con ganas de escribir un par de cuentos y también, porque no, me dejo muchas ganas de sexo en el mar. O mejor dicho, de follar como dios manda.