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1.7.08

Alma Magazine y la Sociedad Dividida (2da Parte)

Continúo con el resto del artículo de Florencia Puente, en Alma Magazine. Me parece una lectura algo limitada de la realidad boliviana, sin embargo, me identifico mucho con lo presentando en el artículo, y creo que contribuye a expandir todas las perspectivas.

La autonomía desde las elites
La ciudad de Santa Cruz de la Sierra, situada al oriente, se consolidó sobre una base de población inmigrante, principalmente de Croacia y Alemania. Establecidos en el departamento más grande y fértil del país (aporta el 35% al PIB nacional), esta población se dedicó principalmente a la actividad agrícola, organizándose en latifundios. Actualmente, la propiedad de las tierras se encuentra concentrada al extremo: apenas cuatro familias poseen 1.976.800 de acres y 4.942.000 de acres están en manos de sólo una veintena de hacendados, lo que genera una fuerte concentración de la riqueza proveniente de la agricultura.

Asimismo, los habitantes de Santa Cruz (“cambas”) encarnan una confrontación cultural y racial con el sector indio del país al que denominan despectivamente “llamas”. Las elites de poder de la ciudad de Santa Cruz han gobernado Bolivia durante gran parte del siglo XX y sufrieron un revés inédito al triunfar Evo Morales en las elecciones presidenciales de 2005.

El 4 de mayo pasado, la prefectura de Santa Cruz, encabezada por el prefecto Rubén Costas, realizó un referéndum autonómico para que los habitantes expresaran su aval o su rechazo al estatuto autonómico cruceño. Delineado en diciembre del año pasado, este estatuto establece un nuevo reparto de atribuciones entre el gobierno central y el departamental, en el cual elimina 41 competencias del presidente de la nación, ligadas a la propiedad de la tierra y los recursos naturales, entre otros. Esta propuesta de autonomía radical sobredimensiona el poder de los prefectos, dejando casi sin injerencia al gobierno central sobre asuntos que refieren al manejo de la renta proveniente de las exportaciones, de la explotación agrícola y de los hidrocarburos.

Frente a este referéndum, el gobierno del MAS llamó a la abstención sosteniendo que la consulta carecía de cualquier validez legal, ya que el estatuto autonómico propuesto no está contemplado en la constitución vigente; por ello, tanto las organizaciones sociales y el gobierno nacional, así como organismos internacionales tales como la ONU y la OEA la consideraron “ilegal”. Para el gobierno del MAS, lo realizado el 4 de mayo en Santa Cruz no es más que una “encuesta cara”, carente de fiscales por el “No” y de observadores internacionales. En ese sentido, el Secretario General de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, expresó que el referéndum “no tiene ningún efecto jurídico ni tampoco estatuto de vinculación institucional con nada”.

El voto por el “Si” obtuvo el 85% de los votos y, a pesar de la falta de anclaje constitucional, representó un revés considerable para el presidente Morales. Sin embargo, desde el gobierno central creen que fue un “rotundo fracaso”, ya que el 38% del padrón se inclinó por la abstención. Lo cierto es que desde el oriente boliviano la jornada se vivió como un paso adelante y como un buen antecedente para los próximos referéndums que se realizarán en los otros tres departamentos de la “media luna” este mes: el 1 en Beni y Pando, y el 22 en el departamento sureño de Tarija.

A todo esto, Evo Morales pronunció una frase inesperada –“qué mejor que el pueblo para decidir el destino del país”–, al aceptar el referéndum revocatorio de su mandato y el de los nueve prefectos, aprobado de manera sorpresiva por el Senado (controlado por la oposición) a 4 días de la elección autonómica de Santa Cruz. El plebiscito, que habilita a la población a decidir sobre la continuidad de sus dirigentes, fue propuesto por Morales en diciembre de 2007 para relegitimar su mandato tras el conflicto social surgido en torno a la aprobación de la CPE.

Sin embargo, en esta coyuntura simboliza una nueva apuesta de la oposición para minar la legitimidad del gobierno, atrasando la consulta del proyecto constitucional al tiempo que se continúan desarrollando los referéndums autonómicos. Además, se pondrá a prueba nuevamente la fórmula presidencial en un contexto desfavorable para el gobierno del MAS. A pesar de que difícilmente el mandato presidencial corra peligro (para que esto suceda el referéndum debería superar el alto porcentaje obtenido por el MAS en las elecciones), la oposición busca hacer visible la pérdida de consenso en torno al proyecto oficialista.

“No le tengo miedo al pueblo”, anunció el presidente Morales, estableciendo un plazo de 90 días (se realizará el próximo 10 de agosto) para someter los mandatos al voto popular, dando lugar de esta manera a una nueva etapa en la vida política de los bolivianos.

El referéndum es una herramienta política conquistada por la tradición democrática de los sectores populares que actualmente está siendo utilizada por sectores conservadores para desgastar la autoridad de Morales y mejorar sus condiciones de diálogo. En este momento, los sectores antagonistas establecen la agenda política del país, generando una situación de ingobernabilidad y merma de eficacia política para el gobierno del MAS, que debe dedicar sus recursos a defenderse en cada escenario de confrontación que la oposición genera.

30.6.08

Alma Magazine y la Sociedad Dividida

Hoy y mañana, colgare un artículo de Florencia Puente, que publicó la revista Alma Magazine, una propuesta en español que se le está haciendo a la cada vez más creciente audiencia hispana en los Estados Unidos. Una revista que les recomiendo a todos, y que estoy seguro, seguirá creciendo, los Estados Unidos es ahora el mercado con mayor poder adquisitivo de América Latina, y se estima que el PIB de los hispanos en Estados Unidos es mayor al de España. Sin embargo, la producción literaria es mínima, y recién se están dando pasos como este, propuestas de una revista con contenido. Algo que debo confesar, era muy difícil hallar cuando recién llegue a los Estados Unidos el 2001. En 8 años las cosas han cambiado, y mucho.

Supongo que el artículo no les gustara a muchos en Bolivia. Me llama la atención que esta sea la perspectiva que algunos medios quieran darle al público norteamericano. Por un lado me alegro, porque coincido con muchas de las cosas que tiene este artículo, me sorprende porque no es una revista de izquierda… ni mucho menos, es una revista seria. No me sorprende que la revista sea neoyorquina, porque algo así en Miami, no salía ni a bala… los cubanos se crucificaban antes…

La segunda parte, seguro que la hallarán mucho más provocativa, y bueno… aunque estoy de acuerdo con casi todo el artículo, pues tengo mis reservas. El gobierno de Morales, no es sólo victima, y ha cometido muchísimos errores, de eso no hay duda alguna. Todos han caído ya en un absurdo tira y tira, y nadie afloja… ni un poquito. Lo que más vergüenza da, es que todos los que apoyaron los referendos por los estatruchos, ahora no quieren que se lleve acabo el referéndum revocatorio. Si Bolivia no esta de acuerdo con los cambios que lleva a cabo el presidente, pues votara en su contra, y si están de acuerdo con dichos cambios, pues votaran a favor, dejen a la gente votar, y que las cosas se decidan así.

Ya veremos que pasa… sólo falta un mes. Y nuevamente, dense una vueltita por Alma Magazine, es muy buena onda, y tiene los artículos en línea.






Encrucijadas de una sociedad dividida


Bolivia enfrenta hoy un escenario de fuertes divisiones políticas que paraliza la vida institucional del país. Por un lado, el gobierno nacional encabezado por el presidente indígena Evo Morales busca democratizar la sociedad, y por el otro una elite adinerada, replegada en la región oriental del territorio, pretende recuperar el poder perdido en las elecciones presidenciales de 2005. Esta confrontación tiene como trasfondo la disputa por el excedente económico que surge frente a los intentos redistributivos encarados por el gobierno del MAS –Movimiento Al Socialismo–; además, evidencia la histórica confrontación cultural con tintes racistas protagonizada por una minoría blanca y monocultural contra una mayoría indígena que propone una ciudadanía multicultural.

La profundización de las políticas nacionalizadoras por parte del gobierno de Morales y el referéndum autonómico realizado en el departamento de Santa Cruz de la Sierra, llevados adelante a principios de mayo, dan cuenta de la profundización de estos dos proyectos antagónicos de país en Bolivia.


Descentralización o separatismo


El renombrado triunfo del primer gobierno indígena complejizó el mapa político boliviano, colocando a esta empobrecida nación en el centro de la escena internacional. Desde su asunción, el gobierno del MAS ha llevado adelante políticas tendientes a la descentralización de las decisiones políticas y administrativas. Sin embargo, lejos de resolver el problema de la representatividad existente en estados plurinacionales como el boliviano, dichas medidas profundizaron las divisiones internas en el país.

Evo Morales llegó la presidencia con más del 50% de los votos, pero no tuvo el mismo éxito con sus candidatos a prefectos (alcaldes), perdiendo en 6 de los 9 departamentos. La oposición política, conciente de que no podría sostener el mandato a nivel nacional, logró trasladar su poder a nivel departamental mediante una reforma institucional que habilitó el voto directo de los prefectos, generando lo que el sociólogo boliviano Fernando Mayorga llama “presidencialismos subnacionales”.

La oposición política, concentrada en los departamentos de la llamada “media luna” (Tarija, Beni, Pando y Santa Cruz), tomó las banderas de la autonomía para concentrar su poder a nivel regional. Poseedora de importantes recursos naturales, esta región aporta el 65% del producto nacional. Las autonomías departamentales son hoy una de las principales herramientas de desestabilización política de los departamentos orientales, que amenazan con dividir el país para concentrar su riqueza. Sin embargo, detrás de estos planteos autonómicos, existe también un legítimo reclamo de democratización social que, en un contexto de fuertes enfrentamientos políticos, el actual gobierno no logra manejar.

En julio de 2006 se realizó un referéndum con carácter vinculante hacia la asamblea constituyente para definir si las autonomías departamentales tendrían lugar en el nuevo texto constitucional. El grave error político del MAS fue llamar a votar por el “No” frente al ambiguo planteo autonomista de los departamentos del oriente boliviano, que exaltaba el divisionismo y las diferencias económicas y culturales entre oriente y occidente.

Si bien la nueva Constitución Política del Estado –CPE– contempla cuatro diferentes formas de autonomías (municipales, regionales, departamentales e indígenas), es señalada por la oposición como un texto sesgado e indigenista que solamente representa los intereses del MAS. Vale recordar que el proyecto de CPE se aprobó a fines de 2007 en Oruro, a puertas cerradas, y rodeado de un clima de enfrentamientos callejeros que dejaron un saldo de tres muertos y sin presencia de la oposición. De hecho, el texto constitucional todavía no ha entrado en vigencia ya que necesita pasar por un referéndum ratificatorio cuyo tratamiento la oposición, con mayoría en el Senado, continúa dificultando.

Alvaro García Linera, actual vicepresidente de Bolivia, plantea que “la autonomía como redistribución pactada y democrática del poder es un hecho”; sin embargo, el mandatario indica que no se debe confundir esta autonomía con los reclamos divisionistas de unas elites cívico-empresariales “que intentan usufructuar esta demanda a favor de intereses mezquinos y conservadores”.