25.9.08

Stiglitz: La caída de Wall Street es para el Fundamentalismo de Mercado, lo que la caída del Muro de Berlín fue para el Comunismo

Para nadie es secreto que la economía norteamericana se halla en una crisis muy grande. Es en este momento, más que nunca, en el que el Fundamentalismo del Libre Mercado debe ser cuestionado. El congreso norteamericano está a punto de pasar una ley que salvara al capitalismo de una catástrofe tan grande como la Gran Depresión de los años 20. La discusión sobre si está ayuda que le dan los contribuyentes a las grandes financieras es correcta o no, la hago otro momento. Sólo quiero dejar claro, que es el gobierno de los Estados Unidos el que empieza a nacionalizar sus empresas financieras. Cuando fue este gobierno norteamericano el que más se opuso a las nacionalizaciones que hayan podido hacer otros países.

Desde hace mucho tiempo, se ha criticado al neoliberalismo, como el sistema que beneficia sólo a los más ricos, y deja en la pobreza a las grandes mayorías. En Estados Unidos, centro mundial del capitalismo, el Estado ira a salvar las empresas financieras, para que sigan facturando millones, mientras que no se crea un verdadero plan de ayuda a los ciudadanos. Setecientos mil millones de dólares (y lo escribo literalmente porque la cantidad de ceros se llevaría todo mi post), con ese dinero se podrían hacer muchas cosas, mejorar la educación primaria, crear un seguro de salud universal, o crear proyectos para salvar el medio ambiente. La prioridad es Wall Street y sus banqueros.

En otras palabras, el gobierno norteamericano, no sólo se convertirá en uno de los gobiernos más proteccionistas del mundo. Sino que instituirá el Socialismo de Facto, porque se convertirá en el principal dueño de las hipotecas en Estados Unidos, es decir será el dueño de las casas de sus ciudadanos. ¡Qué cinismo!

Los dejo con el fragmento de una entrevista que le hicieron en el Huffington Post al premio nobel de Economia Joseph Stiglitz, a quien pude ver en una conferencia sobre economías emergentes en Columbia. Es un genio. La traducción es mía.


En la caricatura. Cuadro de arriba, El hijo prodigo (lleva una túnica que dice Grupos de Inversión): ‘Padre! Me hice asquerosamente rico negociando con préstamos de riesgo y luego el mercado hipotecario se fue al carajo.’ El padre (en la túnica dice Gobierno Federal): ‘Mi hijo a regresado! Matare al ternero que hemos engordado y te ayudare a salir del embrollo.’

Cuadro de abajo, El hijo no tan prodigo: ‘Padre no he podido pagar esos préstamos riesgosos y he perdido mi casa!’ El padre: ‘La vida no es justa hijo, arréglatelas!’


Nathan Gardels: Barack Obama ha dicho que la agitación que acosa a Wall Street en estos días, es la más profunda crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 20. John McCain en cambio, ha dicho que la economía está amenazada, pero que los fundamentos de la economía son fuertes. ¿Quién está en lo correcto?

Joseph Stiglitz: Obama está mucho más cerca de la realidad. Los Estados Unidos cuentan con gente talentosa, grandiosas universidades, y un excelente sector de tecnologías avanzadas. Pero los mercados financieros han jugado un rol muy importante llegando a constituir un 30 por ciento de los beneficios corporativos en los últimos años.

Aquellos que manejan los mercados financieros se han hecho con aquellos beneficios bajo el siguiente argumento, ellos aseguran que están contribuyendo al manejo del riesgo y la eficiente asignación de capital y que por todo esto ellos se merecen esos muy elevados ingresos.

Se ha demostrado que todo esto no es verdad. Que ellos han manejado todo esto muy mal. Estos errores han regresado a rondarles y ahora el resto de la economía global va a pagar la cuenta, mientras que las ruedas del comercio van desacelerándose debido al apretón del crédito. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector financiero saludable y dinámico.

Así que la diagnosis de Obama, que argumenta que el sector financiero se halla en una situación desesperada, es correcta. Y si la misma esta en una situación desesperada entonces eso significa que nuestra economía está en una situación desesperada.

Incluso si no estuviésemos viendo la agitación financiera, sino simplemente al Estado, los niveles de deuda nacional y federal son un problema enorme. Nos estamos hundiendo. Si prestamos atención a los indicadores de desigualdad, que son los más altos desde la Gran Depresión, entonces vemos ahí un problema gigantesco. Si observamos que los niveles de ingresos se han estancado, pues encontramos un problema tremendo.

Gran parte del crecimiento económico que hemos tenido en los últimos cinco años ha estado basado en la burbuja hipotecaría, que ahora se ha reventado. Y lo peor es que los frutos de ese crecimiento no han sido ampliamente distribuidos. Lo que en resumen quiere decir que los fundamentos de la economía no son fuertes.



G: Los valores respaldados por la hipotecas son los que están detrás de la crisis, estos son propiedad de bancos alrededor del mundo entero, también de fondos soberanos en China, Japon, Europa y la zona del Golfo Pérsico. ¿Que impacto va a tener ésta crisis en esos países o zonas?

S: Eso es verdad. Las perdidas en instituciones financieras europeas sobre las hipotecas basura han sido mayores que las que tenemos en los Estados Unidos.

Lo que pasa es que los Estados Unidos ha diversificado estos valores respaldados por hipotecas a clientes alrededor del mundo –gracias a la globalización de los mercados- lo que disminuido el impacto de los mismos en los Estados Unidos. Si no hubiésemos expandido estos riesgos alrededor del mundo entero, la recesión en los Estados Unidos sería mucho mayor.

Algo que está siendo finalmente comprendido como resultado de está crisis es que dentro de la globalización existen asimetrías de la información. En Europa, por ejemplo, no comprendían del todo que las hipotecas en los Estados Unidos eran hipotecas sin aval alguno, es decir que si el valor de una casa es menor que el valor de una hipoteca, el dueño puede devolverle las llaves al banco e irse. En Europa, la casa es la garantía, y el que se presta dinero está atado al préstamo pase lo que pase.

Ese es uno de los peligros de la globalización. El conocimiento es local, porque uno sabe mucho más acerca de su propia sociedad que de cualquier otra.



G: ¿Cual es entonces el mayor impacto que tendrá en el mundo, el descalabro financiero de Wall Street de la globalización de mercados?

S: La agenda de la Globalización Economica ha estado claramente asociada con el Fundamentalismo de Mercado, la ideología de los libres mercados y la liberalización de las finanzas. En ésta crisis, vemos que son las instituciones más orientadas al libre mercado, en la economía más orientada al libre mercado, las que están fallando y acudiendo al gobierno para pedir protección y ayuda. Todos en el mundo entero dirán ahora que este es el fin del Fundamentalismo de Mercado.

En este sentido, la caída de Wall Street es para el Fundamentalismo de Mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo, le dice al mundo que este tipo de organización y sistema económicos no son sostenibles. Al final, todo el mundo dice, el modelo no funciona. Este momento nos muestra que las exigencias que el modelo le planteaba al resto del mundo para liberar sus mercados financieros eran erróneas.

La hipocresía con la que el Ministerio del Tesoro de los Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial, manejaron la crisis Asiática de 1997; y la forma en que este fenómeno está siendo manejado han elevado el nivel de las reacciones intelectuales. Ahora los Asiáticos nos dice, ‘Esperen un segundo, ustedes nos dijeron que debíamos de imitarlos. Que ustedes eran El Modelo. Si hubiésemos seguido su ejemplo nosotros estaríamos en el mismo embrollo. Ustedes podrán pagar por ella para salvarse de la crisis. Nosotros no podríamos.’


22.9.08

Esperanza de mis madrugadas

Que te quiero más que a nadie y más que a nada,
te lo he dicho con mis ojos centinelas,
te lo he dicho con mis manos que te celan,
te lo he dicho con mi lengua enamorada.

Hoy es 21 de Septiembre, y si los disparos de la vida fuesen certeros, estaríamos pues, compartiendo un montón de velas en lugares estratégicos, un poco de vino tinto o esa botella de cava que habíamos guardado para una ocasión especial, un par de frutillas sediciosas, mucho hielo incandescente, y el abrigo de nuestras pieles descifrando rutas interminablemente placenteras. Nos amaneceríamos machacando al deseo mientras la lluvia se estrella con sus infinitas gotas sobre las innumerables hojas del roble que da a mi ventana. Mientras charlamos te diría que he comprado las entradas para el concierto de Thao and the Get Down Stay Down, que lo recuerdes, que será el cuatro de Noviembre, que lo anotes o algo, porque yo seguro que lo olvido.



Recorreríamos las imágenes de este domingo en el que bienrecibimos al Otoño, y nostalgiamos las primaveras de ese nuestro otro mundo. El paseo por Rockport, esas calles con aquel aire tan colonial, el Bearskin Neck con sus tiendas casuales, chocolates hechos en casa, artesanías locales, galerías de los artistas que siempre abundan en pueblitos pintorescos como este. Me dejaría llevar por la insistente risa que me causa la siempre caprichosa capacidad que tienes de visitar absolutamente cada una de las tiendas de suvenires, incluso sí ya te diste cuenta que muchas de ellas venden lo mismo y todo Made in China. Con dos discos compactos llenos de música de tribus Iroquies, tres poleras que dicen Rockport y media docena de postales que dejamos en el coche, tomamos el sendero que recorre los peñascos y nos detenemos en el extremo más alejado, sentados vemos los botes o quizás barcos alejarse en el horizonte, hasta que parecen hormiguitas en el hormiguero del Atlantico.

Que te quiero más que a cualquier otra cosa
te lo he dicho con el sol y los cometas,
te lo he dicho con el viento y la veleta,
te lo he dicho con el agua luminosa.

Hablaríamos también del Cabo Ann, y lo mucho que te gusto caminar sobre el muelle, sentarnos en la orilla tratando de mojar nuestros pies sin conseguirlo. De cualquier manera, jugaría con los dedos de tus pies, te contaría que hace más de ciento cincuenta años los puertos de Nueva Inglaterra eran cruciales en el comercio mundial, que casi todo el trafico de opio a la China, era manejado por mercaderes de la región, y que sus descendientes son todavía los dueños de muchas de las mansiones de la zona. Luego hablaríamos de otros temas, que de algún modo derivaron del Opio, o la China, o el comercio, o cosas tan insensatas como el funcionamiento de los relojes y su conexión con los movimientos sociales en Europa o América Latina. Cosas que inexplicablemente sabríamos entender y entretejer, hasta que la discusión sea tan vaga y este tan alejada que no supiéramos de que hablábamos cuando empezamos.



Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Pero este primer día de otoño no es de memorias compartidas, ni de besos encontrados, no tengo velas cursileras, ni hielo de luna, ni frutillas guerrilleras. Sólo el vino que es buen compañero, y que ayuda a tejer historias donde no te encuentras ni una puta fotografía. Pese a eso, sí es un otoño de imágenes en solitario, de sueños debajo del Faro, de atardeceres sangrantes, y peñascos tentadoramente belicosos. Buscándote me lance a Rockport, a encontrar fotografías en las que pueda narrarte, describirte así infinita, súbitamente enamorada de la vida, idealista eterna, loca intrépida, inundando de risas el océano y al mismo tiempo sollozando alegre, riendo a carcajadas con los ojos empapados.

Que te quiero sobre todas las mujeres,
te lo he dicho con el pan de cada día,
te lo he dicho con el miedo y la alegría,
con el tedio que nos mata y que nos muere.




Que te quiero como nunca te han querido,
te lo he dicho recreándome en la suerte,
más allá de la vida con la muerte,
más allá del amor con el olvido.

Cuando me senté en el muelle, pensé en tantas cosas, siempre ando preguntándome sinsentidos, soy un cursi, lo sé, pero no puedo evitarlo, veo un bote solitario y lo llamo Diego, un bote solitario sin ruta, sin mapa, sin destino definido, insensatamente fatalista, buscando ruta en el Atlántico, acelerado de pensamientos, esperando por los remos que lo lleven lejos, a visitar otros puertos, en otros mares quizás más cálidos, buscando una pescadora dispuesta a navegar en poemas tontos, y lecturas exacerbadas, dilatadas, esperando lunas llenas para construir cuentos de miel y narrarnos historias de vidas pasadas y mares remotos, esquivando detalles nefastos. Para recorrer el mar de soledad con alguien en el bote. Me pregunto también si en lugar de esperar en el muelle, por alguien que suba al bote, debo más bien surcar todos los océanos buscando esa estrella naufraga que canta que se resbalo en las escaleras de caracol y que apareció de pronto en el mar, totalmente desprevenida, porque olvido el traje de sirena, que lo dejo muy bien doblado, tan pronto el calendario le dijo que faltaba una semana para que termine el verano. O quizás el inicio de la primavera-otoño me inunda de cuestiones que nunca tienen remedio, y debo más bien esperar la próxima estación, para guardar mi bote, y olvidarme de Faros y atardeceres, para que en noches de lluvia deje de imaginarte, eterna esperanza de mis madrugadas.

Que te quiero, te quiero, mujer.
Que te quiero y no hay nada que hacer.

Más que a nadie y más que a nada.
(Joan Manuel Serrat)