¿En que creo? Ha sido una pregunta que me ha estado rondando mucho, las cosas no han cambiado, al menos no para mí. Creo que es posible construir una nueva América Latina, y que no ha habido otro momento en la historia de nuestro continente más propicio para la construcción de este proyecto que este. Muchos coinciden conmigo, otros no. No son los gobiernos latinoamericanos los que hicieron posible este presente, el que crea eso está pecando de ingenuo. Somos los latinoamericanos los que hemos entendido que es necesario transformar nuestras sociedades. Que por mucho tiempo nuestros países han sido usados no sólo por las fuerzas coloniales y neocoloniales extranjeras, sino por nuestras propias elites. Grupos hegemónicos de poder político y económico que han terminando abriendo las venas de nuestra América, grupos que nunca se han sentido parte de nuestras realidades y que siempre han visto al norte o al otro lado del charco como faros de cultura, modelos políticos y económicos que deben ser emulados pero jamás cuestionados. El fracaso de sus proyectos ya era una realidad en los años '60 y '70, la única forma que hallaron de mantener el poder fue por medio de la represión violenta y sistemática de los movimientos sociales de entonces, desapariciones, torturas, exilios, violaciones de derechos, imposición de dictaduras, y un largo etcétera, fueron la receta perfecta para imponer nuevos modelos económicos de occidente y destruir la tan anhelada construcción de una América Latina para los latinoamericanos. El fracaso total de las elites vino con la ola democrática. La imposición de políticas económicas que sólo han beneficiado a muy pocos, mientras las mayorías sólo se han empobrecido, causo consecuentemente que los ciudadanos se hartasen de sistemas sociales extremadamente injustos. Ya sea por la discriminación de clase o étnica, todos los países de la región han sido víctimas de la segregación económica, y la destrucción de la idea de lo posible a la que cualquier ciudadano tiene derecho. Por todo esto, pensar que son los líderes de los países latinoamericanos los que llevan adelante reformas, y los que han presentado proyectos políticos y estatales otros, es un error. Los gobiernos de izquierda de la región son el resultado de distintos proyectos sociales, es decir, son las sociedades las que han tomado la decisión de construir nuevas realidades, nuevos proyectos nacionales, interculturales, y regionales. Son las sociedades latinoamericanas las que han determinado que es necesario construir una realidad más incluyente, que ofrezca oportunidades a todos, y que se destierre la segregación de las tierras americanas de una vez por todas. Bolivia, no ha sido ajena a la ola de cambios en el continente. Los movimientos sociales terminaron descalabrando la hegemonía neoliberal de la coalición MNR-ADN-MIR (y otros partidos políticos menores) que gobernó el país por 20 años. El fracaso del gobierno de Sánchez de Lozada demostró con holgura que el neoliberalismo no sólo no dio resultados en Bolivia, sino que fue rechazado por la mayoría de los bolivianos. Un nuevo proyecto de país era necesario. El desarrollo de un país que la mayoría pudiese sentir como suyo, la construcción de un nuevo presente boliviano, más incluyente, intercultural, plurinacional, en pocas palabras la construcción de un Estado que refleje las estructuras de la complicada realidad boliviana. No creo en un partido político, no creo en líderes políticos, porque creo que todos ellos sólo buscan eternizar el poder que han alcanzado. Como hace meses notábamos en algunas conversaciones en los blogs, el caudillismo es un mal endémico latinoamericano, y muchas veces los líderes asumen roles que no les competen, e imponen sus visiones en lugar de adoptar medidas que beneficien a las distintas poblaciones. El caso boliviano, ha ido despeñándose desde hace algunos meses. La oposición boliviana, pese a controlar el poder económico, no ha sabido construir una oposición constructiva, no ha sabido ofrecer alternativas políticas a la población, y eso le cuesta mucho al país. Al saberse libres, los líderes del MAS han decidido imponer reformas en lugar de hallar consensos. Es cierto que la oposición ha tratado de destruir al MAS, y ha complotado junto a los Estados Unidos para desestabilizar al gobierno boliviano. Eso hay que tenerlo muy claro. Pero en todas las ocasiones, el MAS ha sobrevenido las dificultades. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, el MAS se ha enfrascado en la persecución de sus opositores políticos. Los militares y policías han arrestado ciudadanos por medios extremadamente violentos, que bien nos recuerdan a las épocas dictatoriales. Secuestros a las tres de la mañana, que sólo tres días después se convierten en procesos legales, no son la forma de construir un proceso de cambio. El clientelismo, prevendalismo, el narcotráfico y la corrupción desmesurada son ahora los males que afectan al partido, y se han convertido en incontrolables. Se inician procesos legales contra los opositores bajo el principio de su supuesta corrupción, pero no se inician los mismos procesos contra miembros del partido que han cometido los mismos crímenes. Lo que el MAS hace en estos momentos es plantar las semillas de un estado totalitario, tal cual fue antes durante los gobiernos neoliberales, o estás con ellos o estás en contra (a la mejor manera de Bush). No contentos con esto, se enfrascan en el dogmatismo ideológico del indigenismo radical que ha llegado a controlar el MAS, y no buscan políticas económicas pragmáticas, particularmente en un momento de crisis global económica, que si bien es exógena, no debería ser empeorada por la miopía del gobierno del presidente Evo Morales. Por todo esto, comienzo una nueva etapa. Creo que ha habido un periodo de transformación social muy exitoso, y que la creación de la Nueva Constitución Política del Estado Boliviano, es prueba de ello. Sin embargo, todo va desbarrancándose, y los que se han hecho con el poder no quieren soltarlo. No queremos un Chávez. Mi posición ahora es inamovible, es necesario que se apruebe la NCPE, pero no se le debe dar continuidad al gobierno del MAS. Evo Morales NO debe ser el próximo presidente de la República, y se deben buscar nuevos proyectos políticos más incluyentes, y menos dogmaticos.
10.12.08
Principio de un Epilogo: El Fin del MAS
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3.11.08
Escojo el mal menor
Me sorprende de sobremanera la cantidad de atención que el mundo le pone a las elecciones en Estados Unidos. No es para menos. Todos, creo, coinciden en la importancia de estas elecciones, ¿será el próximo presidente una persona que mantenga las políticas del presidente Bush?, ¿un líder que profundice el unilateralismo que caracterizo la presidencia de este gran fracasado?, ¿un individuo que en lugar de construir un mundo mejor y más diverso, trata de uniformizarlo y limitarlo? Ya quisiéramos muchos, que el resto del mundo no tenga que preocuparse por las elecciones en Estados Unidos, pero no es así, y los resultados del martes afectaran a todos los ciudadanos del globo de uno u otro modo. ¿Creo yo en la política? Creo firmemente que el estado existe para mantener el poder, el poder de una elite o minoría, ésta es exclusivamente económica, y en algunas ocasiones, y siendo optimistas, limitadamente intelectual (en algunos casos una mezcla de las dos). Creo que la política moderna, existe para construir la ilusión de un sistema en el que uno participa y construye sociedad. No existe democracia real en ningún lugar del globo, por una simple razón, a los que detentan el poder, no les conviene que las mayorías estén conscientes de su realidad, porque entonces empezarían a querer participar activamente del sistema. Es por eso que tenemos sistemas representativos, así jugamos a que escogemos a representantes nuestros, personas idóneas, inteligentes, bien preparadas, inagotables, idealistas, prácticas, etc., en las que creemos, personas que buscan lo mejor para nuestra sociedad (que patético). De cualquier forma, si no jugamos a la democracia participativa… los que juegan deciden que ocurre. Así que mejor juguemos. En Estados Unidos existe el supuesto bipartidismo, Partido Demócrata y Partido Republicano. Sí existen otros partidos políticos, pero no tienen grados de poder ni siquiera microscópicos. Desde muchos puntos de vista el bipartidismo es una ficción, en realidad el partido Demócrata y el Republicano son las facciones de centro derecha y derecha de un mismo partido. Ninguno de los partidos, ofrece verdaderos programas de cambio. El sistema económico NO es cuestionado. Los líderes de ambos partidos, forman muchas veces alianzas, no porque sean necesarias, sino porque sus visiones de la realidad y del futuro no son diferentes. Sus líderes, estudian en las mismas universidades, son Gerentes de las mismas compañías, abogados de las mismas firmas, participan de los mismos clubes privados, y así sucesivamente. Así, que pensar que son partidos políticos que representan opciones realmente diferentes es pecar de ingenuo, por no decir algo mucho peor. Todo ello no quiere decir que no existe ninguna diferencia entre un partido y otro. Claro que existen. El Partido Demócrata, a su modo, es más inclusivo y diverso racial y culturalmente. El PD busca viabilizar políticas que brinden más beneficios a las clases medias y a los pobres. El PD trata de crear leyes que expanden los derechos de los menos protegidos por el Estado, o para los que sufren la discriminación. El Partido Republicano, busca proteger a las elites económicas, aunque usa un discurso de demagogia populista. El PR no es inclusivo, y busca mantener una identidad europea y blanca para la población norteamericana. El PR se ha apropiado de valores cristianos, y en cierto modo radicalizado sus posiciones dentro de un cristianismo fundamentalista, es decir, si eres cristiano y blanco eres 'American' si no, no. Es importante recalcar sin embargo, que en los últimos ocho años, no sólo la economía ha sido priorizada por el partido republicano. Aunque el fundamentalismo del libre mercado fue promulgado tanto por Clinton, como por Bush, el fundamentalismo cristiano-occidental, fue una política exclusivamente Bushista. Si no estás con Estados Unidos, estás en contra. La Doctrina Cowboy, que tanto daño le ha hecho tanto a Estados Unidos, como al resto del mundo. Creo que todo el mundo debe regocijarse porque Bush, que ambas elecciones gano por fraude electoral, se va a su casa. ¿Quién debe ganar las próximas elecciones presidenciales de los Estados Unidos? Barack Obama, sin duda alguna. ¿Debe uno creer que Barack Obama cambiara su país? No. Y no porque no quiera, sino porque no puede. Su partido representa a los intereses de las elites norteamericanas, eso sí, con un amplio margen de ventaja intelectual con respecto al otro partido, pero como buen representante de esos intereses, no podrá reconstruir las bases de un sistema por demás corrompido. Barack Obama, es uno de esos líderes que nacen después de mucho tiempo, y de entre muchos millones. Es un líder que inspira, que mueve, que te incita a ser parte de algo. Es un líder que sabe representar a las mayorías y a las minorías, él tiene una historia excepcional, y ha sobrevenido ha muchísimas limitaciones económicas y sociales. ¿Creo que Barack Obama es un tipo honesto, y que realmente quiere el cambio? Sí. No lo dudo. Él quiere lo mejor para su país. Pero siendo realistas, Barack Obama no puede ocupar todas las posiciones de la administración pública. Y lastimosamente, mientras no cambie todo el aparato gubernamental, no cambiaran muchas cosas. Si Obama gana, América Latina tendrá un aliado relativo en Washington DC, la ola de presidentes que representan el cambio no habrá invadido sólo a los países del sur, sino también a Estados Unidos. Si Obama pierde, un futuro muy sombrío le espera a los Estados Unidos, y por tanto las políticas fundamentalistas de los republicanos… seguirán en pie. El mundo no encontrara a un líder que pueda construir a través del multilateralismo, sino todo lo contrario, un ancianito que vive enfrascado en la guerra fría, y que sueña con exportar los 'valores' cristiano-occidentales al resto del mundo. Espero que todo salga como tiene que salir. No hay forma de que McCain gané, excepto a través del fraude. Mientras los dejo con un video subtitulado, que puede ayudarles a ver qué tipo de persona es Barack Obama. Good Night, and Good Luck.
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27.10.08
La Caída del Imperio Norteamericano: Emmanuel Todd
Hace unos años leí un libro bastante interesante de Emmanuel Todd, el brillante demógrafo francés, que en su momento predijo la caída del Imperio Soviético. After the Empire: The Breakdown of the American Order, que fue editado por Foca en castellano con el nombre de Después del imperio. Ensayo sobre la descomposición del sistema norteamericano. Hoy me encontré con el libro nuevamente, y me viene muy bien, tomando en cuenta la situación económica global. He traducido un prefacio muy interesante de Yussuf Progler. Espero que lo disfruten. ¿Importan los norteamericanos? En el contexto global, con gente viviendo sus vidas en una multiplicidad de formas, los norteamericanos se han vuelto en algunos casos, inútiles e irrelevantes. Ellos son belicosos y doble caras porque cuentan con armas de alta tecnología y políticos bocones, pero estos también se desvanecen como ruido blanco en el maravilloso estruendo de las multitudes. Sólo los norteamericanos, claro, creen que son lo más grande y que son los todopoderosos. Con cierto grado de arrogante ignorancia, creen que el mundo en realidad los necesita, como la ex Secretaria de Estado Madeleine Albright una vez proclamo, 'Los Estados Unidos son una nación indispensable,' pero, ¿es esto realmente la verdad? ¿puede el mundo sobrevivir sin los grandiosos Estados Unidos? Hoy en día los norteamericanos no producen muchas cosas que realmente le sirvan al mundo, pese a que en un momento vivieron un periodo prospero de productividad industrial en la primera parte y mitad del siglo 20, etapa que fue más o menos alimentada por muchas guerras mayores o menores. En lugar de ser los productores globales que una vez fueron, los norteamericanos del siglo 21 se han convertido en los consumidores más glotones, ambiciosos, e indiferentes a como su obeso estilo de vida afecta al mundo, que es a su vez la constante presa de su gobierno. El gobierno de los Estados Unidos ha sido constantemente un obstáculo en el camino de la paz, en lugares como Palestina e Iraq, y ha vetado o se ha retirado de varios e importantes acuerdos sobre control de armas o medidas medioambientales. Ellos, constantemente afirman que son los que llevan libertad y democracia al mundo entero, pero esas no son invenciones norteamericanas y el mundo se sigue moviendo, al parecer por sí mismo en las últimas décadas, hacia una multiplicidad de formas de democracia y libertad que no dependen de la tutela norteamericana. En algunos casos, particularmente donde las formas de libertad y democracia no son lo que los norteamericanos tienen en mente, movimientos que buscan libertad y democracia han emergido pese a los Estados Unidos, como está ocurriendo a través de muchas zonas de Centro y Sud América. Varios movimientos tercermundistas, como es el caso de los zapatistas en México, son claras muestras de este momento de cambio. Desafortunadamente, mucha gente en el Tercer Mundo todavía apuntala el poder y la grandeza de los Estados Unidos, ya sea por medio de su servilismo hacia los mismos, o a través de su mal dirigida resistencia, en el segundo caso, sólo reforzando en lugar de desafiando las ilusiones de la grandeza norteamericana. Mientras tanto, Whashington todavía se aferra a la quimera que propone, que lo que sea que es bueno para los intereses económicos norteamericanos y la seguridad nacional, es bueno para el resto del mundo. Esta filosofía ha estado detrás de la política exterior norteamericana por muchas décadas, y ha generado inevitablemente una forma de militarismo tras otra. Pero todo esto ya ha sido dicho muchas veces en el pasado. Emmanuel Todd toma el siguiente paso, que va más allá de la censura de la supremacía norteamericana, mucho más allá de los numerosos trabajos que catalogan las atrocidades norteamericanas y las políticas desastrosas de ese país en el mundo. Todd describe la caída de los Estados Unidos en formas que son difíciles de refutar. Su autoridad radica en haber sido el que predijo la caída de la Unión Soviética, cuando la mayoría todavía estaba deslumbrada o embobada con sus presuntos poder y grandeza. Todo resulto ser un espejismo, que se torno muy claro cuando la oxidada maquina soviética no tuvo contemplaciones y se detuvo al final de los años 80. Después de ello, todo tipo de académico oportunista se arrastro desde el fondo, afirmando que ellos también, habían visto las señales premonitorias de este evento, pero sólo Todd lo había deletreado, con un lúcido detalle, con más de una década de anticipación. Usando un método similar, el ahora ha girado su atención a los Estados unidos, el supuesto, aunque imaginado, Súper Poder. Todd no celebra alegremente la inminente caída que describe, y su tono es más bien solemne, y en algunos momentos perdona y olvida (especialmente con respecto al legado fundacional del genocidio y la esclavitud en Estados Unidos). Su predicción tampoco es una de características apocalípticas, si los Estados Unidos aprenden a comportarse adecuadamente en la próxima década, Todd sugiere, simplemente se unirán al mundo de naciones, uno más entre iguales, y sus ciudadanos-consumidores tendrán que aprender a vivir con una menor opulencia de la que ahora gozan. No es una proyección de gran magnitud, pero es precisamente porque su predicción no es dramática que su libro funciona. Y más allá del mero análisis, Todd nos ofrece sugerencias racionales para sobrevenir las quimeras del poder norteamericano, como también soluciones al problema de las intervenciones Norteamericanas en el mundo de hoy. El punto más importante de su obra, nos dice que lo que muchos perciben como señales del poderío Norteamericano en realidad son señas de sus debilidades, y lo hace con lecturas de los trabajos más relevantes del establecimiento político norteamericano.
Debo admitir, que hay críticas mucho más fuertes al Imperio Norteamericano, pero habiendo leído la mayoría de ellas, puedo decir que ésta fue la más convincente, porque evita las polarizaciones de los trabajos de investigación anti-norteamericanos que dicen que los Estados Unidos se destruirá en una ola de violencia sin pena ni gloria, o que de un modo u otro el mundo tendrá que aprende a vivir con la hegemonía Norteamericana. Lo que Todd provee, más bien, es una forma de pensar acerca de un mundo sin los Estados Unidos. Todd también trae a la mesa la ilusión que yo, como muchos, he creído por mucho tiempo, y he esperado a que se haga realidad. Su visión del futuro, con los Estados Unidos como una nación mas, entre muchas otras, aunque esto quizás sea muy idealista para algunos, pero que yo hallo refrescante y hasta esperanzadora. De todos modos, mientras su análisis macro si funciona, Todd no menciona el increíble arduo trabajo que nos espera, para deshaceros del mito de la grandiosidad Norteamericana. Eso tendrá que ser la labor de una comunidad tras otra, al mismo tiempo que las multitudes encuentran formas nuevas, o redescubren formas viejas, de vivir y aprender más allá de las sombras del Imperio Norteamericano que poco a poco se desvanecen.
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25.9.08
Stiglitz: La caída de Wall Street es para el Fundamentalismo de Mercado, lo que la caída del Muro de Berlín fue para el Comunismo
Para nadie es secreto que la economía norteamericana se halla en una crisis muy grande. Es en este momento, más que nunca, en el que el Fundamentalismo del Libre Mercado debe ser cuestionado. El congreso norteamericano está a punto de pasar una ley que salvara al capitalismo de una catástrofe tan grande como la Gran Depresión de los años 20. La discusión sobre si está ayuda que le dan los contribuyentes a las grandes financieras es correcta o no, la hago otro momento. Sólo quiero dejar claro, que es el gobierno de los Estados Unidos el que empieza a nacionalizar sus empresas financieras. Cuando fue este gobierno norteamericano el que más se opuso a las nacionalizaciones que hayan podido hacer otros países.
Desde hace mucho tiempo, se ha criticado al neoliberalismo, como el sistema que beneficia sólo a los más ricos, y deja en la pobreza a las grandes mayorías. En Estados Unidos, centro mundial del capitalismo, el Estado ira a salvar las empresas financieras, para que sigan facturando millones, mientras que no se crea un verdadero plan de ayuda a los ciudadanos. Setecientos mil millones de dólares (y lo escribo literalmente porque la cantidad de ceros se llevaría todo mi post), con ese dinero se podrían hacer muchas cosas, mejorar la educación primaria, crear un seguro de salud universal, o crear proyectos para salvar el medio ambiente. La prioridad es Wall Street y sus banqueros.
En otras palabras, el gobierno norteamericano, no sólo se convertirá en uno de los gobiernos más proteccionistas del mundo. Sino que instituirá el Socialismo de Facto, porque se convertirá en el principal dueño de las hipotecas en Estados Unidos, es decir será el dueño de las casas de sus ciudadanos. ¡Qué cinismo!
Los dejo con el fragmento de una entrevista que le hicieron en el Huffington Post al premio nobel de Economia Joseph Stiglitz, a quien pude ver en una conferencia sobre economías emergentes en Columbia. Es un genio. La traducción es mía.
En la caricatura. Cuadro de arriba, El hijo prodigo (lleva una túnica que dice Grupos de Inversión): ‘Padre! Me hice asquerosamente rico negociando con préstamos de riesgo y luego el mercado hipotecario se fue al carajo.’ El padre (en la túnica dice Gobierno Federal): ‘Mi hijo a regresado! Matare al ternero que hemos engordado y te ayudare a salir del embrollo.’
Cuadro de abajo, El hijo no tan prodigo: ‘Padre no he podido pagar esos préstamos riesgosos y he perdido mi casa!’ El padre: ‘La vida no es justa hijo, arréglatelas!’
Nathan Gardels: Barack Obama ha dicho que la agitación que acosa a Wall Street en estos días, es la más profunda crisis financiera desde la Gran Depresión de los años 20. John McCain en cambio, ha dicho que la economía está amenazada, pero que los fundamentos de la economía son fuertes. ¿Quién está en lo correcto?
Joseph Stiglitz: Obama está mucho más cerca de la realidad. Los Estados Unidos cuentan con gente talentosa, grandiosas universidades, y un excelente sector de tecnologías avanzadas. Pero los mercados financieros han jugado un rol muy importante llegando a constituir un 30 por ciento de los beneficios corporativos en los últimos años.
Aquellos que manejan los mercados financieros se han hecho con aquellos beneficios bajo el siguiente argumento, ellos aseguran que están contribuyendo al manejo del riesgo y la eficiente asignación de capital y que por todo esto ellos se merecen esos muy elevados ingresos.
Se ha demostrado que todo esto no es verdad. Que ellos han manejado todo esto muy mal. Estos errores han regresado a rondarles y ahora el resto de la economía global va a pagar la cuenta, mientras que las ruedas del comercio van desacelerándose debido al apretón del crédito. Ninguna economía moderna puede funcionar bien sin un sector financiero saludable y dinámico.
Así que la diagnosis de Obama, que argumenta que el sector financiero se halla en una situación desesperada, es correcta. Y si la misma esta en una situación desesperada entonces eso significa que nuestra economía está en una situación desesperada.
Incluso si no estuviésemos viendo la agitación financiera, sino simplemente al Estado, los niveles de deuda nacional y federal son un problema enorme. Nos estamos hundiendo. Si prestamos atención a los indicadores de desigualdad, que son los más altos desde la Gran Depresión, entonces vemos ahí un problema gigantesco. Si observamos que los niveles de ingresos se han estancado, pues encontramos un problema tremendo.
Gran parte del crecimiento económico que hemos tenido en los últimos cinco años ha estado basado en la burbuja hipotecaría, que ahora se ha reventado. Y lo peor es que los frutos de ese crecimiento no han sido ampliamente distribuidos. Lo que en resumen quiere decir que los fundamentos de la economía no son fuertes.
G: Los valores respaldados por la hipotecas son los que están detrás de la crisis, estos son propiedad de bancos alrededor del mundo entero, también de fondos soberanos en China, Japon, Europa y la zona del Golfo Pérsico. ¿Que impacto va a tener ésta crisis en esos países o zonas?
S: Eso es verdad. Las perdidas en instituciones financieras europeas sobre las hipotecas basura han sido mayores que las que tenemos en los Estados Unidos.
Lo que pasa es que los Estados Unidos ha diversificado estos valores respaldados por hipotecas a clientes alrededor del mundo –gracias a la globalización de los mercados- lo que disminuido el impacto de los mismos en los Estados Unidos. Si no hubiésemos expandido estos riesgos alrededor del mundo entero, la recesión en los Estados Unidos sería mucho mayor.
Algo que está siendo finalmente comprendido como resultado de está crisis es que dentro de la globalización existen asimetrías de la información. En Europa, por ejemplo, no comprendían del todo que las hipotecas en los Estados Unidos eran hipotecas sin aval alguno, es decir que si el valor de una casa es menor que el valor de una hipoteca, el dueño puede devolverle las llaves al banco e irse. En Europa, la casa es la garantía, y el que se presta dinero está atado al préstamo pase lo que pase.
Ese es uno de los peligros de la globalización. El conocimiento es local, porque uno sabe mucho más acerca de su propia sociedad que de cualquier otra.
G: ¿Cual es entonces el mayor impacto que tendrá en el mundo, el descalabro financiero de Wall Street de la globalización de mercados?
S: La agenda de la Globalización Economica ha estado claramente asociada con el Fundamentalismo de Mercado, la ideología de los libres mercados y la liberalización de las finanzas. En ésta crisis, vemos que son las instituciones más orientadas al libre mercado, en la economía más orientada al libre mercado, las que están fallando y acudiendo al gobierno para pedir protección y ayuda. Todos en el mundo entero dirán ahora que este es el fin del Fundamentalismo de Mercado.
En este sentido, la caída de Wall Street es para el Fundamentalismo de Mercado lo que la caída del Muro de Berlín fue para el comunismo, le dice al mundo que este tipo de organización y sistema económicos no son sostenibles. Al final, todo el mundo dice, el modelo no funciona. Este momento nos muestra que las exigencias que el modelo le planteaba al resto del mundo para liberar sus mercados financieros eran erróneas.
La hipocresía con la que el Ministerio del Tesoro de los Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Mundial, manejaron la crisis Asiática de 1997; y la forma en que este fenómeno está siendo manejado han elevado el nivel de las reacciones intelectuales. Ahora los Asiáticos nos dice, ‘Esperen un segundo, ustedes nos dijeron que debíamos de imitarlos. Que ustedes eran El Modelo. Si hubiésemos seguido su ejemplo nosotros estaríamos en el mismo embrollo. Ustedes podrán pagar por ella para salvarse de la crisis. Nosotros no podríamos.’
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