6.12.07

Cuatro Siglos, Dulcinea

‘Me acerco dos pasos, y ella se aleja dos pasos, camino diez pasos, y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré, ¿Para que sirve la utopía? Para eso sirve! Para caminar!’ (Eduardo Galeano lo atribuye a Fernando Birri)



Escuche una canción el otro día que fue uno de los más maravillosos regalos que he recibido en mi vida, sí, así bien dramático. La tengo en la webadita de esnips al costadito de mi blog. Se llama Cuatro Siglos, Dulcinea y es de ese gran músico boliviano René Uzqueda (tigro), que recién he conocido, aunque desafortunadamente no lo he conocido personalmente. Creo que esta canción me llego fuerte, muy fuerte, principalmente porque estoy pasando por un momento muy interesante y fantástico en mi vida, en el que muchos sueños se van cumpliendo, y muchas otras ventanas se van abriendo. Son mis ideales sin embargo los que más fuerza están agarrando, y todo quizás porque de un modo u otro la esperanza volvió a mi vida.

La canción trata de las utopías, de los sueños perseguidos, de los ideales y por supuesto, también del amor. Extremadamente acertada la canción, simplemente porque no hay mejor utopía que Dulcinea, y no hay un utópico mas grande que Don Quijote de la Mancha. Creo que la canción nos da una maravillosa mirada a esto de las utopías, nos la pone en vitrina, provocando en nosotros un antojo melancólico y esperanzado de lo que podemos ser, o de a donde podemos llegar, o por lo menos en que dirección debemos caminar.

Entre mis utopías, se encuentra la única verdad en la que creo con vehemencia, que es la libertad, la que no tenemos y que quizás nunca alcancemos, pero por la que creo que es totalmente justificado luchar, escribir, cantar, reír y llorar. Muchas veces ocurre que las frustraciones de la vida y de la realidad nos sumen en momentos de profunda duda y desconcierto, y como consecuencia muchas veces terminamos ahogándonos en la soledad y sumiéndonos en la total desesperación. Es sin embargo muy prudente levantar un poco los ojos, y esperar un poco, aguantar, aguantar antes de armar el zafarrancho, antes de alarmarse y alarmar al resto. Por lo general la vida cruza a nuestra vereda y nos sonríe. O al menos eso me suele suceder a mí.

Voy a seguir soñando con esta canción por muchos años más, al igual que soñé cuando por primera vez escuche Hoy mi deber era, allá en el 98, que fue cuando conocí a Silvio.


En ese entonces la gente me bautizo de utópico, yo tenía sólo 16 años y todos los adultos me decían, ‘que lindo la juventud, tan idealista!’ Pasaron varios años y cuando tenía 20 y estaba en San Simón los adultos no dudaban en decirme ‘lindo es ser joven, uno es idealista, espera a que seas adulto y responsable y todos tus sueños los vas a mandar al tacho.’ Pasaron cinco años, y todavía me dicen ‘cuando seas adulto, dejarás de soñar.’ Me imagino que cuando me case y tenga hijos será lo mismo, me seguirán recomendando que deje de soñar. Pero me rehusó a siquiera verlo como una opción. Prefiero seguir siendo el mismo utópico que fui a mis 16.

‘Nunca pierde la esperanza quien camina de verdad, y saberte inalcanzable me da fuerzas para andar.’ (René Uzqueda).

2.12.07

Ensayo Sobre la Ceguera (Primera Parte)

‘Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, Ciegos que ven, Ciegos que, viendo, no ven.’

José Saramago es un escritor universal, de eso no hay duda alguna. Leí su novela Ensayo Sobre la Ceguera hace aproximadamente dos años y creo que recién ahora estoy preparado para hacerle un pequeño tributo. Es cierto, me tomo muchísimo tiempo hacer un análisis exhaustivo de la novela, y creo que lo seguiré haciendo, después de todo siempre es prudente decir ‘es muy pronto para sacar conclusiones.’


En su Ensayo Sobre la Ceguera, José Saramago presenta la fragilidad que existe en la estructura social elaborada y adaptada por países de occidente y perseguida e idealizada por el resto de los países. Miedo, terror, vergüenza, frustración, aislamiento y desolación son algunos de los factores que aceleran el colapso de un sistema que es por su propio mérito complejo e ineficiente. Sin embargo Saramago no busca que uno, sólo encuentre defectuoso el sistema desde un punto de vista material sino más bien que uno pueda desarrollar y ampliar este análisis a un nivel metafísico.




¿Debe acaso entenderse la novela como una metáfora crítica a nuestra realidad? ¿Acaso la ceguera nos domina? ¿Somos quizás ciegos, que viendo, no vemos? La sociedad occidental y su racionalismo, productos de la Ilustración y los avances tecnológicos de los últimos dos siglos han alcanzado un nivel de abstracción nunca antes imaginado. El materialismo y la solidificación de estructuras políticas, económicas culturales y sociales han desarrollado en nosotros una visión más bien geométrica y simplista en la que se recurre a la indiferencia y al olvido como llaves de un supuesto futuro pacífico, organizado, desarrollado y supuestamente confortable. Saramago hace hincapié en cada uno de estos puntos y desarrolla una magnífica novela en la que el lector pasa a ser uno más de los ciegos, protagonistas de la misma. Es cautivante el estilo de la novela en la que los diálogos y nombres propios de los protagonistas son inexistentes desorientándonos y cegando así nuestra propia capacidad de reconocerlos. No obstante, es necesario que el análisis aquí presentado sea enfocado y limitado a algunos de los temas que más presencia tienen en la novela, y que de un modo u otro pueda yo dar paso a la comprensión de lo explorado por la misma, entre estos se encuentra el miedo, algunas de sus variaciones y las consecuencias provocadas por este.


El miedo está presente en cada rincón de la novela, desde los primeros párrafos en los que el primer ciego siente miedo y descontrol al hallarse invidente e impotente, hasta los últimos momentos en los que los ciegos a pesar de recobrar la vista tienen miedo a la realidad. Una de las formas en la que el miedo se presenta en la novela y que tiene consecuencias inmediatas y de largo plazo para la sociedad de Ensayo Sobre la Ceguera es sin duda el miedo político. En cierto modo este miedo será primeramente abusado por el gobierno para restar libertades a los individuos e incrementarse poderes a si mismo. Por la velocidad de la novela el atemorizado será luego el gobierno puesto que el colapso es inminente y nuevamente se recurrirá a la represión y al abuso de poder. Es cuando el miedo se hace universal que la sociedad colapsa y la anarquía caótica reina.


Debido a las necesidades de la novela, el análisis aquí presente no es completamente presentado por Saramago sino más bien deriva de lo que yo creo es pertinente mencionar y ampliar. Corey Robin, un gran profesor de ciencias políticas norteamericano, nos dice que los líderes de una nación o ciudad tienen la capacidad de definir a que o a quienes la sociedad debe de temer. En la novela este tipo de poder es ejercido de una manera autoritaria y absoluta, el gobierno se reserva el derecho de aislar, maltratar y discriminar a los afectados por la ceguera bajo la premisa de garantizar la seguridad para el resto de la sociedad. Es posible asumir que los ciudadanos del país, extremadamente atemorizados por la naciente epidemia, y que aun no hayan sido afectados por la misma se muestren dispuestos a perder sus libertades y derechos para así sentirse protegidos. Al mismo tiempo el gobierno crea para los afectados por la enfermedad una identidad que los aísla y diferencia del resto de la sociedad. Como nos decia Simone de Beauvoir, ‘la categoría de lo Otro es tan original como la conciencia misma. En las sociedades más primitivas, en las mitologías más antiguas, siempre se encuentra un dualismo que es el de lo Mismo y lo Otro… Ninguna colectividad se define jamás como Una sin colocar inmediatamente enfrente a la Otra.’ En la novela, los ciegos pasan a ser los Otros, es decir a esta minoría (luego mayoría) se le atribuye una identidad diferente a la oficial. Nadie parece estar en desacuerdo con las medidas que tome el gobierno puesto que sólo afectaran a los Otros y no a los Mismos, siendo los Mismos todos aquellos que no puedan ser marginados debido a que no cumplen las exigencias de identidad de los Otros.




La existencia de los Otros es necesaria no solamente en la novela, sino en todas las estructuras sociales. ‘Para el nativo de un país, los habitantes de los países que no son el suyo aparecen como «extranjeros»; los judíos son «otros» para el antisemita, los negros lo son para los racistas norteamericanos, los indígenas para los colonizadores’ y para la sociedad creada por Saramago lo son los ciegos. Aunque estos pasan a ser una mayoría debido a la velocidad con la que avanza la novela y por las otras connotaciones metafóricas que la novela pretende alcanzar. Es más realista pensar que en el día a día estos Otros pueden ser minorías como en el caso de sectas religiosas, inmigrantes o grupos étnicos; o mayorías como es el caso de la mujer, en casi todas las sociedades, o grupos indígenas en ciertas sociedades. Los Otros son discriminados, marginados y limitados, las estructuras sociales crean por medio del miedo político mecanismos por los cuales su identidad es una amenaza a la estabilidad y a la estructura social y por tanto su marginación, limitación y discriminación es absolutamente justificada.


En la novela el gobierno dicta: ‘El Gobierno lamenta haberse visto obligado a ejercer enérgicamente lo que considera es su deber y su derecho, proteger a la población por todos los medios de que dispone en esta crisis por la que estamos pasando’ Estas son quizás las palabras que cualquier gobierno usaría para justificar las medidas que toma, y para invadir la privacidad y eliminar las libertades establecidas. En consecuencia, Saramago claramente nos dibuja una situación en la que libres ciudadanos de una sociedad que suponemos democrática va autodestruyéndose y redefiniendo sus identidades y roles. Y así es como nuestras estructuras sociales no sólo aceptan, sino también exigen y agradecen: genocidios, torturas, desaparecidos, eutanasias, discriminaciones, racismos, y muchos otros que son justificados como medidas de seguridad para salvaguardar la identidad y la nación. Es además primordial entender que el miedo con la magnitud y densidad, adquiridas por las circunstancias, puede justificarlo todo. Uno de los protagonistas de la novela claramente nos dice, ‘no se acuse, fueron las circunstancias, aquí todos somos culpables e inocentes, peor, mucho peor fue lo que hicieron los soldados que nos vigilan, y hasta ésos podrán alegar la mayor de todas las disculpas, el miedo.’



Thomas Hobbes planteaba que todos los hombres son naturalmente libres, y que es en absoluto dominio de su libertad que estos acceden a perder algunos de sus derechos y libertades para formar una sociedad. Hobbes también deduce que todos los hombres que firman el supuesto contrato social también lo firman en nombre de las generaciones posteriores que ellos engendren. Aceptamos este pensamiento junto al de John Locke como racionales, estos forman las bases de la sociedad occidental, y están siendo o han sido aplicados a otras sociedades. Ensayo Sobre la Ceguera muestra con un crudo realismo la fragilidad de nuestro sistema, contratos sociales son irrelevantes cuando cada individuo sólo observa su propio bienestar y seguridad y cuando el miedo se hace absoluto, causando que las estructuras se hagan irrelevantes. El contrato social sólo refleja el compromiso del individuo para con el Estado o el gobierno, la inexistencia de un contrato comunal que sea capaz de redefinir compromisos entre unos y otros individuos es primordial. Gabriel García Márquez nos muestra en Cien Años de Soledad que quizá la aceptación del contrato social con los gobiernos y la creación de estructuras sociales sea la causa del colapso, José Arcadio Buendía se apresuraba a rehusar la entrada del gobierno a Macondo ‘En este pueblo no mandamos con papeles… Y para que lo sepa de una vez, no necesitamos corregidor, porque aquí no hay nada que corregir.’


(Continuara)

Ensayo Sobre la Ceguera (Segunda Parte)

Saramago observa que el miedo es una herramienta elemental en la organización social. Corey Robin nos dice ‘sin peligro y el miedo causado por este, no solamente nos falta la convicción de los valores políticos sino también todas las convicciones. Nos sentimos muertos. Solamente ante el miedo sabremos crear un accionar y podremos creer que existe algo que justifique nuestros esfuerzos por mantener nuestra presencia en el mundo.’ En la novela el miedo invade a todos y se hace permanente. Se respira miedo, se oye miedo, uno se alimenta de miedo, se lo puede tocar y sentir en todas partes. Quizá los ojos permitirían que este miedo sea menos permanente, pero la ausencia de los mismos hace el miedo general, constante y absoluto. José Saramago es también capaz de criticar esto y refleja en diversos momentos de la novela ideas que identifican el miedo como causa y efecto. ‘Los ciegos están siempre en guerra, siempre lo han estado… No supimos resistir como deberíamos cuando vinieron con las primeras exigencias, Pues no, tuvimos miedo.’


El miedo a los Otros está presente en toda la novela, aunque al principio es el gobierno el que sabe aprovecharlo y usarlo; el miedo se incrementa e individualiza, cada ser teme al resto, y siente vergüenza de sí mismo, la dualidad Mismo/Otro se individualiza y generaliza puesto que cada ser se convierte en un Otro. La frustración, aislamiento y soledad se hacen generales, todos están solos. Cada ser siente tristeza y miedo al resto y a su propio ser, puesto que se sabe degradado y humillado. Al mismo tiempo ignora su estado y la nauseabunda fetidez de su ser se hace costumbre, la perdida de la vista, cree el ciego, le permite al menos no ver su realidad. Como si la realidad sólo se viese y no se sintiese. El miedo a los Otros se transforma en miedo a la realidad, y entra en la conciencia de todos los ciegos, aislando los individuos y generando en ellos un sentimiento de profunda soledad. ‘El miedo ciega… Son palabras ciertas, ya éramos ciegos en el momento en que perdimos la vista, el miedo nos cegó, el miedo nos mantendrá ciegos.’


‘Cuando estoy sola, estoy conmigo misma, junto a mi mismo ser, y por tanto somos dos en uno. Mientras que en la desolación soy sólo una, abandonada y aislada por todos los demás,’ estas son las palabras de Hannah Arendt, que propone en sus Orígenes del Totalitarismo que es la desolación la que prepara el terreno para el totalitarismo, la que al invadir todas las escenas de interacción social y ser capaz de aislar a cada individuo, habilita al Gobierno (o institución con similar autoridad) para asumir características totalitarias. La soledad es un recurso personal por el cual nos abandonamos a nosotros mismos quizás a la reflexión, quizás al análisis de nosotros mismos. En la desolación, estamos en compañía pero sin embargo hemos sido completamente abandonados y aislados, todos nos ven pero nadie nos mira. En la ceguera la desolación no sólo invade unas minorías, está presente física y espiritualmente en cada individuo, a pesar de todos verse rodeados por otros ciegos no hay nadie que no se sienta desolado. A pesar de que los protagonistas se tienen el uno al otro, y saben actuar con cierto compañerismo, ellos se saben desolados. Si bien tenemos a la mujer del doctor como estructura inamovible de esperanza y fortaleza, entendemos que incluso ella se siente desolada. Ana Arendt decía, ‘la vida solitaria puede convertirse en soledad; esto sucede cuando yo mismo soy abandonado por mi propio yo. Los hombres solitarios siempre han experimentado el peligro de la soledad cuando ya no pueden hallar la gracia redentora de la compañía para salvarles de la dualidad, del equívoco y de la duda.’



La soledad, consecuencia del miedo absoluto, en la que los ciegos se ven atrapados es demasiado pesada, parece absurda pero sin embargo es racional. Por más putrefacto y decrepito que se hace el ambiente el ciego sigue viviendo y su soledad se va haciendo cada vez más profunda. Cada vez depende más de aquellos que lo rodean, le es muy difícil al ciego tan sólo imaginar que sus compañeros se alejen. Sin embargo su soledad le colma el espíritu, absorbe su vida, abstrae su realidad, detrae su personalidad y lo consume. Puede el ciego seguir viviendo su miseria o dejarse comer por el insomnio, la indiferencia o la muerte. ‘Nos volveremos locos de horror… Se sintió desgraciado, desgraciado a más no poder, allí, con las piernas arqueadas, amparando los pantalones que rozaban el suelo repugnante, ciego, ciego, ciego, y, sin poder dominarse, empezó a llorar en silencio.’


Es primordial entender que la ceguera no es la causa de la desolación, la ceguera simplemente permite a los ciegos verse solos, entenderse abandonados, saberse muertos. ‘Quien va a morir ya esta muerto y no lo sabe… por eso en cierto modo, es como si ya hubiéramos nacido muertos.’ Pero no porque la vida no sea capaz de existir en este mundo de ciegos, sino porque el tipo de sociedades creadas por los hombres es desde el punto de vista de Saramago atemorizante, pestilente y decadente. El miedo a la vida y al cambio es lo que mantiene a la gente ciega, miedo de sí mismos y miedo de los Otros que debido a la estructura de nuestra sociedad acaban siendo todos los demás. ‘Más necesidad tendrían los que están vivos de resurgir de sí mismos, y no lo hacen. Estamos ya medio muertos, respondió el médico, Todavía estamos medio vivos, contesto la mujer.’


Cuando el miedo se ha hecho total, la estructura social colapsa y tan sólo quedan grupos seminómadas que sólo se encargan de garantizar su propia seguridad. Existen también aquellos que quieren crear nuevos grupos presentando como ofertas la salvación espiritual, la destrucción social y otros la tan ansiada re-organización. Más es obvio que todo esto es inútil, el desastre caótico y anárquico muestra que realmente Hobbes estaba en lo correcto cuando proclamaba que el hombre es lobo del hombre. ‘Un Gobierno, una organización… está viva mientras se mantiene organizada… la experiencia de esta ceguera sólo nos ha traído muerte y miseria, mis ojos no han servido para nada.’


Siendo los miedos tan diversos, es pertinente el mencionar que el miedo está también presente en la libertad. Si bien el Gobierno usa el miedo político para poder eliminar las libertades y suprimir los derechos, esa libertad no es la libertad absoluta. La libertad absoluta, sugerida acaso por Saramago, sólo aparecerá cuando el gobierno desaparezca y con este todas las instituciones y estructuras sociales, económicas, políticas y culturales. Es cuando la libertad se hace presente que el miedo se intensifica, es un miedo a lo desconocido, un miedo absoluto a la incertidumbre, a la independencia, a la soledad. ‘Le dices a un ciego, Estás libre, le abres la puerta que lo separa del mundo, Vete, estás libre, volvemos a decirle, y no se va, se queda allí parado en medio de la calle, él y los otros, están asustados, no saben adónde ir, y es que no hay comparación entre vivir en un laberinto racional, como es por definición, un manicomio, y aventurarse en el laberinto enloquecido [el de la libertad].’ Este miedo a la libertad es más abstracto, no se lo ha explorado mucho en la novela, probablemente porque el autor debía ante todo mostrar el miedo y la soledad como instrumentos de análisis social, y la libertad más como consecuencia de cambio ideológico. Aunque el tema no se lo haya explorado mucho, es importante entender que la gran incógnita al finalizar la novela radica en la posibilidad de retornar a lo acostumbrado o transformar todo y crear una nueva forma de vida menos aislada, más comunal y sobre todo más libre.


'Libre' - Majovilla - Fuente Flickr


En el mundo donde la ceguera es general, la espiritualidad y la existencia del alma como punto de reflexión y conexión humana están ausentes, ‘no olvides lo que somos aquí, ciegos, simplemente ciegos, ciegos sin retórica ni conmiseraciones, el mundo caritativo y pintoresco de los cieguitos se ha acabado, ahora es el reino duro, cruel e implacable de los ciegos.’ El miedo a la muerte, y la muerte como realidad son también constantes en la novela. Genocidios hay varios, también la muerte por accidentes y simples asesinatos. Pero creo que es importante el entender dos aspectos de la muerte que existen en la novela y que son quizá muy ricos y fortalecen el análisis. El primero es la justificación del asesinato como ultimo recurso para alcanzar la justicia, ‘Y cuando es necesario matar, se preguntó a sí misma mientras se dirigía hacia el zaguán, y a sí misma se respondió, Cuando está muerto lo que aún está vivo.’ El segundo aspecto es el de la muerte espiritual, momento en el que los ciegos entienden que su ser ha dejado de existir metafísicamente y solamente queda la materia que se pudre. ‘Lo que pienso es que estamos ya muertos, estamos ciegos porque estamos muertos, o, si prefieres que te lo diga de otra manera, estamos muertos porque estamos ciegos.’


El miedo, la soledad, la libertad y la muerte son a su vez causas y efectos, cada uno de estos provoca en cierta forma la aparición de los otros, pero es probablemente el miedo en todas sus formas el que produce la soledad, la libertad y la muerte. Saramago presenta en esta novela un análisis tan profundo y detenido de estos aspectos que debieran sernos naturales pero sin embargo provocan en nosotros tanta sorpresa y desconcierto. Sabernos ciegos es quizá la más importante conclusión que podemos obtener, lo que nos llevará (esperemos) en la dirección del cambio y la transformación social. Las observaciones y críticas a las estructuras sociales, son pertinentes y acertadas. José Saramago nos ofrece una novela que nos sume en la reflexión y nos deja un sabor tan agrio que nos vemos forzados a abrir los ojos.


'Detras del miedo esta la libertad' - Supmarilore - Fuente Flickr

28.11.07

Algunos Argumentos Históricos y Contemporáneos

Mucho he visto en estos días, mucho he leído de las diferentes posturas sobre un mismo tema. O mas bien, muchas posturas sobre lo que muchos creen es un mismo tema pero que en realidad no lo es, son diferentes temas. Para unos es el tema de la capitalia, para otros el de la autonomía, para otros el de la violencia, para otros el de la incompetencia del Estado, y para otros la incompetencia de los ciudadanos bolivianos para ‘progresar,’ para muy pocos es del la reivindicación de los derechos indígenas, para muy pocos es el de la nueva constitución y lo que esta debe representar. Y es entendible, la mayoría de nosotros blogueros no somos indígenas y en cierto modo esas demandas, consecuencias de eternas frustraciones históricas, son ajenas a nuestra realidad. Nuestra realidad de clase medieros relativamente acomodados, claro si nos comparamos con el Sirionó que vive en la selva o el Uru-Uru que vive en las alturas.

Hace casi un siglo los intelectuales bolivianos todos creían en el darwinismo social y la estratificación de la humanidad por razas. Uno de ellos fue el que aun hoy sigue siendo considerado uno de los intelectuales más importantes en la historia de Bolivia. En su libro Pueblo Enfermo Arguedas nos dice.

‘En la región llamada interandina, vegeta desde tiempo inmemorial, el indio aymará, salvaje y huraño como bestia de bosque, entregado a sus ritos gentiles y al cultivo de ese suelo estéril en que, a no dudarlo, concluirá pronto su raza.’ (Alcides Arguedas – Pueblo Enfermo 1910).



Así es como en 1910 una de las figuras más importantes de la elite intelectual boliviana decretaba el fin del pueblo aymará y de todos los indios bolivianos, que por pertenecer a razas inferiores dentro de la humanidad pues no les quedaban más opciones que ser exterminados por la Civilización. Arguedas jamás renuncio a su visión de la realidad boliviana, y al final de su vida se convirtió en un admirador de Adolfito Hitler, lastimosamente sus ideas calaron muy profundo y todavía hoy mucha gente piensa que es la ‘inferioridad cultural’ indígena la causa principal de lo que se considera es el subdesarrollo boliviano.

Hoy Bolivia se encuentra ante muchas disyuntivas y notorias indecisiones, aquellos que fueron relegados a simple postal autóctona, o adorno folklórico, exigen sus derechos. Principalmente su derecho a existir, mellado por cientos de años. Pero también su derecho a rebelarse, a hacerse oír. ¿Por qué le cuesta tanto a la gente ‘bien’ entender que no sólo ellos tienen derechos? Hablan tanto de falta de dialogo e intransigencia de parte del gobierno. Pero no se ven al espejo. Son ellos los que se rehúsan a dialogar, a entender que sus privilegios de clase no van más, que el cambio ha llegado y esta aquí para quedarse.

Muchos me dirán que no se esta dando ningún cambio, y quizás que los privilegios de los que hablo son producto de mi imaginación. Pero no lo creo así. Otros dirán que lo que se pretende es tomarse una revancha, dar la vuelta la mesa, que ahora ‘nosotros’ seremos los de abajo. Pero también tengo mis ciertas dudas sobre eso. Después de todo seguimos siendo los dueños de todo en Bolivia, y nadie esta exigiendo la expropiación de la propiedad privada, excepto en el caso de tierras que no son productivas. Es más la nueva constitución garantiza la propiedad privada. Creo que lo que se pretende y lo que se quiere más que nada, es establecer espacios y mecanismos que faciliten a los pueblos indígenas, y a los mestizos que tienen más aspecto indígena que europeo, la posibilidad de subir en la escalera social, y al mismo tiempo en la posibilidad de descartar las escaleras sociales y proteger comunidades indígenas semi-egalitarias. Ahora algunos vendrán y dirán, pero se tiene que garantizar los mismos espacios para todos los bolivianos, pero yo estoy en desacuerdo, nosotros los clase medieros y jailones ya tenemos muchas facilidades y privilegios, simplemente por nuestra buena familia o ‘buena presencia,’. Todo esto que digo, ustedes en el fondo saben que es cierto, es inútil negar que no es así. No hay igualdad en Bolivia. Y lastimosamente Diego Covarrubias tiene mas privilegios que Hernan Colque, lo se porque yo soy Diego Covarrubias.



Muchos usan el argumento de que el gobierno a colocado cualquier ignorante en posiciones de poder privilegiadas, no se hasta que punto sea cierto, la ignorancia es algo relativo, antes por ejemplo había ministros de educación que eran dentistas, o ministros de economía que eran ginecólogos… me dejo entender… Sin embargo todos los ministros del actual gobierno tienen a muchos de los mejores profesionales del país trabajando con ellos, en muchos casos gente que nunca hubiera accedido a la posición en la que están por el simple hecho de que no pertenecían a ninguno de los partidos. No quiero justificar tampoco la corrupción. Estoy seguro y muchos me contaran o argumentaran que igual nomás hay corrupción, que igual nomás se esta robando, y estoy de acuerdo, con seguridad hay gente que se ha corrompido. Eso obedece principalmente a la naturaleza del sistema político boliviano, es después de todo un nido de corrupción. Por eso me llama mucho la atención el artículo 28 de la nueva constitución que dice:

El ejercicio de los derechos políticos se suspende:

1. Por tomar armas y prestar servicio en ejército enemigo en tiempos de guerra.

2. Por defraudación de recursos públicos, previa sentencia ejecutoriada cuya pena no hubiera sido cumplida.

3. Por traición a la patria

Es decir, la corrupción esta al mismo nivel que la traición a la patria. No puedo hacer otra cosa que aplaudir eso. Creo y no creo que nadie lo discuta, que la principal razón de nuestro ‘subdesarrollo’ no es que los indígenas son flojos, sino que la corrupción reina, y todos buscan sus propios intereses. Mientras mas engordes cuando eres político de turno, mejor! Y mientras, todos los demás, jodidos como siempre.

He estado leyendo la nueva constitución y realmente me parece que están acertados en muchas cosas. En ningún lugar dice: ‘los mestizos y blancos perderán sus derechos y libertades,’ ‘este es un estado indio y el resto no cuenta,’ ‘el español esta prohibido.’ Ni nada por el estilo. No es una constitución excluyente, trata mas bien de eliminar sistemas de violación de derechos no solo de los indígenas sino también de la mujer y de otras minorías (las mujeres no son una minoría son mas de la mitad). Condena la represión de ideas y costumbres, y la opresión de los diferentes pueblos. Prohíbe la discriminación ya sea de razas, de etnias, de lenguajes, de géneros, de opciones sexuales, etc.

Renuncio a la violencia y la condeno, ya lo he hecho en mis últimos posts, pero seguro que si no lo hago ahora viene alguien a decirme que ya me vendí al gobierno y que ya no condeno la violencia. Lo siento no te voy a dar el gusto quien sea que eres. Sigo criticando la violencia y exijo que sea quien sea el culpable pague. Y todavía le pido a la gente que llame al gobierno a que se investigue y esclarezca todo esto.

Escribo esto porque noto en todos los posts que hay un ambiente de ruptura y desesperación. De adiós Bolivia, de ¿Qué nos pasa?, de no me vendo!. Los entiendo a todos, es un difícil momento. Pero creo que hay que hacer de tripas corazón y leer bien esa constitución y ver porque algunos líderes bolivianos se oponen a este tipo de reformas. Creo que es principalmente porque esta constitución esta otorgando derechos a los que no los tenían, y porque trata de cortar la corrupción de un sopetón, cosas que nunca jamás hubieran ocurrido con la maquinaria partidista de los 90’s.

Estoy seguro que no lo se todo y que lo poco que escribo aquí es apenas una perspectiva y una miniatura de opinión. Pero estoy seguro que si todos ustedes leen 10 artículos a conciencia y los comentan, pues cubrimos todo el campo y bien rápido.

Las libertades hay que exigir que se las garantice, pero también hay que saber de que lado estamos, o que queremos, no es oponernos por oponer, es importante entender y después decidir. Al menos eso estoy tratando….

Debemos exigir que la Asamblea Constituyente vuelva a reunirse. No puedo aceptar el referendum a menos que se reuna la Asamblea con todos o una gran mayoria de sus miembros y que estos despues decidan sobre la nueva Constitucion. La que por cierto todos debemos leer. En el caso mio ya gano mi voto, pero rectifiquemos los procesos y legitimizemos la nueva Bolivia. Sino el cambio siempre sera cuestionado. Esta en nuestras manos cambiar para bien y si no se llama a la Asamblea, en uno o dos o tres años algun ilustre señor saldra a gritar que es una constitucion ilegalmente concebida. Por favor hagamos las cosas bien hechas.



26.11.07

No creo en la violencia

No creo en la violencia. Nunca lo he hecho.
No creo que el camino de la represión nos conduzca a ningún lugar, creo que sólo genera más violencia, más caos, menos unidad y ninguna libertad.
No creo en el camino del miedo, creo en la igualdad y en el derecho que tenemos todos los ciudadanos a una voz y un voto.
Evaluando muchas opiniones en la blogosfera y en los diferentes medios de comunicación se pueden observar muchos puntos de vista. Desafortunadamente como lo note en un momento anterior, ninguno de estos es el punto de vista de un indígena, excepto por algún anónimo que no se anima a mostrarnos su visión y perspectiva (desde un blog). Seria por demás interesante tener esa perspectiva, pero entiendo que no quiera hacerlo, muchos comentarios se remitirían a insultos y bajezas de muy mal gusto y poco nivel intelectual, y de un menor aun conocimiento de la realidad indígena en Bolivia.
Muchos aprovechan para lanzar los esperados ‘yo se los dije, este gobierno está manejado por Chávez!’ otros se remiten a ser menos condescendientes y demarcan una línea muy fuerte de desprecio hacia lo indígena, cosas como ‘son unos salvajes, que más se podía esperar.’
Entiendo todo esa frustración, entiendo la rabia que muchos sienten, pero no justifico el desprecio a lo indígena, no justifico ni aprecio ni mucho menos me alineo con la discriminación o el odio que algunos sienten por ‘el otro.’ No pretendo defender al gobierno, ni lo que Evo Morales dijo. No es mi intención justificar las acciones de los pueblos indígenas de Bolivia, ni la violencia contra los animales, ni la rabia que si (muchos indígenas sienten) existe en Bolivia. No hay manera en que yo pueda justificar lo que paso en Sucre durante el fin de semana. Estoy con los sucrenses, los apoyo.
Pero también entiendo la desesperación de los pueblos indígenas de Bolivia. Cuando alguien comento en mi blog ‘estamos cansados de ser pongos.’ Lo entendí. Cuando alguien dice que en efecto existe un ‘otro’ le doy la razón, si existe, lastimosamente siempre ha existido. Cuando se exige el cambio y la transformación del Estado Boliviano estoy de su lado. El Estado Boliviano siempre ha sido la manifestación ideológica, racial, lingüística y étnica de los que somos directos descendientes europeos, o de los que como mestizos escogemos ser culturalmente hispanos. Eso tiene que cambiar, lo que no significa que una identidad es la única solución. Hay millones de bolivianos que son indígenas, y creo que podría haber muchos mestizos que escogerían ser culturalmente indígenas. O quien sabe muchos que escogerían ser de todo. Las culturas no son excluyentes, los humanos escogemos hacerlas así cuando vivimos del dogma. En cambio, cuando nos abrimos a diferentes experiencias podemos ver las cosas de otra manera. No estoy dispuesto a insultar Pachamamas y denigrar ritos ancestrales, como no estoy dispuesto a renunciar al Quijote que llevo dentro, pero no me pida nadie escoger al uno o al otro, ese será un proceso interno, en el que solamente yo tengo el derecho a elegir, o compartir si así lo prefiero.
Me opongo a la violencia del Estado, venga de quien venga, indígenas, blancos o mestizos. Me opongo a que se coarten las libertades, a que la prensa (por más anti-gobierno que sea) sea limitada, a que se eche la culpa de los errores a uno u otro grupo, los errores son de todos, no sólo de los oligarcas, también del gobierno. Hay mucho de cierto en que algunos grupos de poder en Bolivia no querían que se lleve a cabo el cambio, pero no es sólo su culpa. Santa Cruz no es ningún imperio en Bolivia, ningún otro departamento es colonia, ni pongo de nadie, ese tipo de afirmaciones son por demás ridículas. Son escapes a la incapacidad. Son escapes a la incompetencia e idoneidad. Santa Cruz, como cualquier otro departamento de Bolivia, es tan boliviana como cualquiera. Las pequeñas diferencias no son motivo de mayor divergencia. El sentimiento separatista de algunos ciudadanos no es compartido por la mayoría. La autonomía no es la creación de otro Estado y debe ser respetada y adoptada a todos los niveles. Tanto como los derechos indígenas deben ser reconocidos. Si creemos que estos puntos de vista u objetivos son irreconciliables entonces solo va a perdurar el conflicto, es hora de sentarse a la mesa y ceder en ciertos puntos, solo así puede mantenerse la unidad, solo así puede crearse una nueva Bolivia.
Entiendo la frustración de muchos. Se que muchos van a tratar de condenarme de ambos lados, algunos indígenas o defensores de indígenas que me acusaran de darles la espalda y de no creer en el cambio, o de no apoyar el cambio. Y muchos mestizos o blancos que me acusaran de estar con los salvajes y apoyar al gobierno y la violencia. A todos ellos les digo, léanme de nuevo, y piensen bien, un Estado inclusivo quiere decir eso, INCLUSIVO, en el que todos los puntos de vista son validos y protegidos, donde la libertad de ser lo que TÚ decidas ser es sólo tuya. Que la imposición de una posición sobre la otra solo crea conflicto. Que nuestra realidad son múltiples realidades ocurriendo simultáneamente y que necesitan ser reconocidas, validadas y protegidas. Que Bolivia no es la historia de un pueblo, sino de muchos pueblos oprimidos y reprimidos en su libertad de ser, de existir. Que Bolivia necesita cambiar, pero no para mantener el sistema de opresión, sino para otorgarnos eso que todos queremos, la libertad, la igualdad y el derecho a ser diferente, el derecho a ser uno.
Salgan todos a las calles a pelear por lo que paso en Sucre, a mostrarle al gobierno que el pueblo no puede ser reprimido, que la libertad tiene que primar. Pero todos seamos conscientes de que el cambio ya no sólo es necesario para la continuidad de nuestro país, es vital.
Salgan a pelear porque las puertas de la constituyente se vuelvan a abrir, es quizas el unico camino.

25.11.07

¿Dónde está la libertad?

Este no es un blog politico, pero no puedo quedarme al margen, cuando llevo dentro tanta frustracion....


La impotencia y la rabia se han apoderado de mí, me han hundido en un profundo estado de conmoción y desesperación, ya que lo ocurrido en las ultimas horas no es más que una muestra de absolutismo, al mejor estilo de las antiguas dictaduras latinoamericanas, lastimosamente no hemos perdido nuestra tradición. Deseaba profundamente un gobierno que cambie mi país, que establezca una nueva forma de mirar Bolivia, desde la diversidad hacia la unidad. Veo que me he engañado a mi mismo, veo que todo lo que deseaba no ha sido más que una utopía más, un sueño irrealizable y ahora totalmente inalcanzable.

Soy, siempre he sido, un hombre comprometido con la libertad, y con la esperanza de cambio en mi país. Siempre he soñado con un día diferente, con un mañana en el que todos los bolivianos, indígenas, mestizos y blancos puedan verse la cara y sentirse iguales. Soy una persona que creen en la sociedad, en los derechos que tenemos todos como ciudadanos, en la igualdad y en la unidad de este país. Creo en la izquierda como idealismo, en la igualdad de derecho y oportunidad, pero no creo que el camino a estos sea la imposición. No creo que ninguna persona comprometida con el cambio pueda salir a defender lo ocurrido hoy 24 de Noviembre del 2007.

No puedo defender un gobierno que reprime a su gente. No lo hice cuando otros reprimieron a su gente en las calles de El Alto, y no lo voy a hacer ahora cuando lo mismo ocurre en Sucre. No puedo dar la cara por usted Señor Morales. Nunca fui del MAS, no tengo afiliación política, no creo en ningún partido político, pero si creí en usted.

No puedo justificar las muertes o los heridos, estuve en las calles de mi ciudad cuando exigíamos que el Presidente Sánchez de Lozada renuncie, y de estar en Bolivia, estaría nuevamente en las calles ahora exigiendo la renuncia de usted Señor Morales. La gran diferencia, y el gran dolor que me consume es que Yo Vote por usted y no por Goni.

No puedo no protestar contra la perdida de las libertades y los derechos. No puedo comprender porque se amedrenta a la prensa, porque se arrestan inocentes, porque se reprime a los ciudadanos de a pie. ¿Por qué? ¿Por qué me siento tan impotente?

Los cambios no se hacen así, los cambios de este tipo duran muy poco, no tienen legitimidad, no son legales, y sobre todo no tienen el aval de la gente. A mis ojos, la nueva constitución que se promulgue es simplemente un pedazo de texto sin valor, un montón de palabras sin sentido donde se ha vertido una vez más la sangre de los bolivianos. Donde se ha humillado una vez más a mi país, donde la soberbia ha triunfado sobre el dialogo, ese dialogo que nos prometió y que ya no existe y que en cierto modo pienso nunca ha existido.

Al contrario de algunos que no creen en los derechos reivindicativos indígenas, yo si creo en ellos, siempre he creído que el cambio es necesario y que esos derechos deben hacerse realidad. Pero este no es el camino. La violencia y la sed de venganza se van apoderando de algunos, y son estos algunos los que lastimosamente engañan a las masas, al pueblo. Los que so-pretexto de Asamblea Constitucional pueden justificar la violencia, y la represión.

¿Podemos quedarnos tranquilos? ¿Podemos dormir siquiera pensando que todo va a estar bien mañana? ¿Podemos ver lo que sucede desde una pantalla?

No. Me rehúso a hacerlo. Incito a todos los jóvenes, a todos los hombres y mujeres bolivianos y bolivianas a manifestarse, a salir a las calles en son de protesta, a mostrarle al gobierno que no creemos en esto. Que no creemos en la ausencia de la libertad. Que el cambio se genera, no se impone. Que las imposiciones estarán bien para gobiernos dictatoriales, no para democracias. Recordemos juntos que el poder no lo tiene el gobierno, lo tenemos todos, es nuestro. Salgamos a las calles en son de protesta, y si nos reprimen pues sigamos luchando, que es para momentos como estos para los que ese verso maravilloso de nuestro himno nacional fue escrito. Y que este se oiga por todas las calles de Bolivia, que la muerte esta antes que la perdida de nuestra libertad.

Boston, 2007