6.2.08

Llueve Mucho y Divago con Saenz...

No le digas que la quiero

en un rincón del olvido,

no le digas que la espero...





Haga usted la prueba de mirarse la cara a la luz de la luna, frente a un espejo; pregúntese qué es el silencio, dónde, en qué sitio del silencio se halla su cara y por qué; y con esto, cosas tales como el mundo, el tiempo, la vida, asumirán formas por las cuales dejará de ser una realidad lo que verdaderamente lo es. Créame: es posible presenciar el silencio frente a un espejo; el tiempo fluye del silencio; mírese a la cara; busque usted la manera de explicarse eso que se llama la música. Yo hice un viaje hacia el silencio. Escuché y presencie el silencio en la imagen del júbilo y la locura. Esto ocurrió por la música, con unos instrumentos graves, yo no sé cómo. En pleno día, el gesto de una joven me hizo asustar. Esta joven era loca; tenía un traje de color morado, estaba feliz. De repente dio un salto y bailó en los aires; estaba a punto de caer, fulminada por la luz en su traje, y se perdió en el silencio. ¡La música se metió dentro de su cuerpo! Allí permaneció oculta y reapareció al mismo tiempo que la loca, cuando el encanto del silencio quedó roto por el soplo de los instrumentos, que sustentaban este silencio. Cualquiera de nosotros, en cualquier momento, puede desaparecer del mundo sin dejar rastro. El silencio puede tragarnos y borrar nuestra imagen. Y tal ocurrió con aquella joven que desapareció ante mis ojos, cuando en ese momento yo pensé en mí con mucha pena, y supe el destino del hombre, y sentí una gran extrañeza ante mi presencia en el mundo, pues yo estaba en él solamente como un peregrino. Cuando se disipó esta visión mágica, la revelación había adquirido toda su plenitud, y todo volvió a ser visible, y el silencio me devolvió a la vida cuando yo miraba el mundo con infinito asombro, como si solamente en ese momento lo hubiese conocido, y como si todo esto sólo hubiese sido posible por una música que yo escuchaba en ese momento.



En la bodega, la tumba es un medio y al mismo tiempo un fin. Entre la tumba y la muerte existe la misma diferencia que puede existir entre la lluvia y un arriba y abajo. La vida y la muerte llegan a descifrarse en los confines de la bodega, donde yace alguna cosa en el polvo del olvido, bajo el signo de la tumba; allí puede saberse muchas cosas y explicarse por qué pueden perderse las cosas sin haber existido jamás. La tumba contiene los rastros de la vida y la muerte, ya lo dije; es el cuerpo que reposa, la materia que construye; es el árbol en que se esconde el árbol. Allá, a un paso de la tumba, se yergue la bodega sobre unos cimientos inconmovibles, alumbrada por una luz que se difunde y se identifica con las tinieblas. Es un recinto secreto. Es una cripta, donde son todos magos que ofician graves ejercicios, y empero ignoran que lo son. Con la esperanza sin esperanza, allá se inician los hombres en el conocimiento de la tumba para llegar a ser. Y cada minuto, día tras día, se trabaja y se sufre, se construye y se destruye. Con la destrucción se construye, y lo que se ha construido sirve para destruir y otra vez para construir. Y así, sin cansancio se persigue un hallazgo, se busca el modo de cerrar el círculo para llegar a ser. Y con los ejercicios, ¿qué se consigue? Conocer que la búsqueda había sido el verdadero hallazgo, y entrar en el camino de ser: es eso lo que se consigue.






Ahora, con mucha alegría, le comunico mi determinación de retornar cuanto antes a mi patria. En realidad, cada cual deberá vivir y morir en su respectiva patria. Sólo la patria es propicia. Por mi parte, declaro lo siguiente: en mi patria (y hablo de las montañas, de la altura y de las almas), en mi patria y tan sólo en ella, yo podré encontrar el clima propicio para la realización de las tareas en procura de ser.


Y ahora sí que cierro mi carta.


-Felipe Delgado.




Sólo quiero acotar… algo que siempre he sentido, pero no tenía una forma de describirlo. Hace poco alguien lo expreso de una manera tan sencilla y profunda, que decidí hacerme con la frase. Yo llevo mis raíces en maceta. Y aunque es muy lindo lo que dice Saenz, difiero en lo de la patria. Creo que la patria… uno la lleva consigo siempre, en ese cajoncito de recuerdos, ese retazo de vida y fotografías del alma, ese fascinante deseo que uno siente por conocerse mundo sabiéndose país. Concuerdo con lo de las montañas, y las almas que pueblan mis valles, para otros seguro será la altura… para otros será el monte. Llueve mucho afuera. El olor de la tierra mojada, es diferente, sin embargo la lluvia me empuja, o más bien me lanza en unos arrebatos silenciosos, muy bien expresados por Saenz. Llueve mucho afuera. Y esa cueca… sugiere lejanía, nostalgia y mucha tristeza. No estoy triste. Reí mucho hoy. Eche un par de carcajadas tan fuertes que me puse chinito y de tanta risa lagrime. Lo había prometido.

Llueve mucho afuera… y bueno… yo en mi habitación, buscándome en el espejo que no tengo. Escuchando silenciosos sonidos que encuentro a ratos armónicos... y a ratos estridentes.... sumamente insoportables. Me hallo dibujando bodegas, recorriendo distancias, presenciando ausencias, discutiendo sinsentidos…llueve mucho….


3 comentarios:

Joup dijo...

Sabes al final cada uno lleva la tierra y el sol a donde va.
Dicen que el camba no puede morir en otro lugar que no sea sc, yo he visto que el boliviano en si no puede irse sin mirar hacia atras, vuelve a su tierra que a pesar que a ratos le vuelca la cara, vuelve con un amor inmenso.

Señorito del blog que cautivo mis ojos una vez que llueva siempre, ¿sabias que la lluvia es renovadora? Aprovecha y bañate, alegrate el mundo gira! :)
UN beso. pd. el correo cumplio su fin.
;)

Lilyth dijo...

Aunque me da cierta vergüenza, tengo que aceptar mi incapacidad para leer a Saenz, excepto por un par de textos en especial uno que habla sobre la noche (uno de tantos lo se, pero no recuerdo como se llama) nunca estoy segura de haber entendido del todo al autor, pero bueno, estoy dispuesta a seguir leyéndolo hasta el día en que me canse y declare públicamente (ante el horror de mis congéneres) que para mi Saenz escribe en difícil jajajajjaja ¿cuando llegue ese día me seguirás hablando? jajaja

¡Que temon! casi, casi desbanca mi versión favorita cantada por Octavia. Tendrías que ponerlo en tu cajita jiji

utópico dijo...

no se si sea solo el boliviano, yo conozco tanta gente de otros paises... no creo que sea facil no mirar atras, despues de todo, siempre corres el riesgo de olvidarte de ti mismo.
Pero una cosa es mirar atras y otra vivir en el pasado. Y eso siempre hace la diferencia.
El mundo gira, de eso no hay duda. Y me alegre mucho por lo del correo, mucha suerte en todo lo nuevo que te trae la vida.
saludos!

Lilyth: La canción ya esta en mi cajoncito. Es cierto, lo complejo de Jaime Saenz, es entender lo sencillo que son sus complicaciones con el lenguaje. Nunca entendemos a fondo a ningun autor, ni ellos se entienden a si mismos, y muchas de las cosas que encontramos en ellos, no fueron puestas ahí deliberadamente, les salieron así. Pero claro muchas otras tienen una función en el relato. Después de todo, mientras uno escribe, escoge cada una de las palabras.
No importa si no entiendes a Saenz, a Dostoyevski, o a Jean Paul Sartre. Mientras, sigas teniendo alas… seguiré hablándote… jajaja… quizás tu conciente no los entiende… pero quien sabe tu inconsciente.
Saludos!