5.4.08

Premio Al Esfuerzo Femenino

Mi bloguera favorita, Lilyth, me entrego un premio al Esfuerzo Femenino. Realmente lo valoro mucho, principalmente porque no soy mujer. Pero si soy un feminista declarado, y creo que las mujeres tomaran el siglo 21 por la rienda, y cambiaran por siempre a la humanidad. Este pensamiento es utópico, lo sé, es parte de ser mí, pero en serio creo en eso, espero que todas las que me lean lo tengan muy claro, y salgan todos los días de sus casas con ese objetivo, el cambiar al mundo ridículo de machitos que habitamos.


En realidad entrego el premio a todas las mujeres, simplemente porque son lo mejor que hay en el mundo.

Pero para continuar con la cadena… le entrego el premio a cinco mujeres que creo que se lo merecen, y mucho.

La Cholita, es amiga y compañera de utopías, caminamos por los mismos senderos, y venimos de la misma ciudad. Desde que llego a la blogósfera tuvo un éxito acelerado, es ahora un referente de la opinión bloguiviana. Se lo merece, por que en el medio Boliviano, es muy difícil para las mujeres ser escuchadas, (porque opiniones tienen, y muy fuertes), y creo que a ella si la escuchan.

Maria Escandalo, porque es muy valiente para compartir su sexualidad, en un país por demás conservador, y en una ciudad en extremo machista y patriarcojerarquizada, a ella mis felicitaciones y sincera admiración! Espero que sigamos compartiendo en la red y por otros medios, nuestros proyectos e ideas.

La Vero Vero, por su nivel de profesionalismo, su integridad y consecuencia, y por la profundidad de su idealismo y responsabilidad. Por las noches de vino jamás compartidas, pero ciertamente recordadas, y por todos los poemas ideas y batallas ideológicas que hemos tenido entre nosotros, y contra ‘otros.’

Lingam, porque me encantan sus letras, y me parece que su blog es uno de los blogs literarios mejores elaborados, y espero que sus letras nos sigan inundando. Aunque nunca le dejo mensajes comentarios, la leo, y la disfruto.

Columba, a pesar de nuestras diferencias ideologicas, me encanta su blog y todo lo que dice, creo que como mujer hace un gran esfuerzo, y nos presenta sus analisis y perspectivas de lo politico. A diferencia de los hombres que no comparten mis ideas, ella sabe lo que es el respeto, y no pretende minimizar lo que digo, o en ultimo caso insultarme, y eso es más que admirable.


¡¡A todas ellas y a todas las mujeres muchas gracias!!

1.4.08

Alfonsina, la Lluvia, y el País de Barro

Porque me duele si me quedo
pero me muero si me voy,
por todo y a pesar de todo, mi amor,
yo quiero vivir en vos.


Mientras tomaba el autobús esta mañana, tenia como música de fondo algunas canciones de Mercedes Sosa, cuando las escucho, matizan mi mañana, la adornan de recuerdos, las ventanas del autobús se convierten en espejos de la realidad, esa que se encuentra a tantísimo kilómetros de mí, en esa lejanía andina-tropical llamada Bolivia. Como no perderse entre los recuerdos, cuando uno se pone a escuchar toda la mañana la Serenata Para la Tierra de Uno de Mercedes Sosa. Sería triste el no estar triste… en especial cuando la melancolía, amiga de menesteres solitarios, y profunda conocedora de la soledad, se adentra en el alma, y con el sonido del acordeón, el piano, o el arpa retumban en notas que te dicen, ‘quiero recordarte pueblo de mis mocedades, antes que tus calles queden sepultadas por el arenal,’ más todavía cuando todos los días a uno le invade la incertidumbre y derrumbado ante si mismo reniega de la realidad, porque al parecer el arenal está cada vez más cerca, y las furias locales se radicalizan… a uno no le queda más que decir ¡Ay, país de barro, como me dueles! (Boston, 1ro de Abril del 2008)


Y esa luna que amanece
alumbrando pueblos tristes,
qué de historias, qué de penas,
qué de lágrimas me dice.
(Pueblo Triste)




Llegue a la Plaza España a las 10:45 de la mañana, subí las gradas con mucha calma, la fuente estaba seca, supongo que sólo funciona algunas noches a la semana. Cuando estaba a pocos escalones del tope de la colina, escuche Merceditas, sonreí, y me apure un poco, para ver quien era el ejecutante de esa guitarra melodiosa. Me senté cerca de él y le dije, ¡Que lindo tocas! ¿De donde eres? Y mientras recogía su disco y le dejaba diez euros en el estuche de la guitarra, le pregunte si podía tocar Alfonsina. Yo soy Rosarino, ¿y vos?, me dijo, luego me miro, pero en realidad no me miraba, recordó algo sin duda, y sus ojos se diluyeron en los abismos de su memoria, lo mire fijamente y le dije, lo comprendo. No se que recordó, pero a veces cuando yo escucho una canción o mejor todavía, cuando un completo desconocido menciona una canción que a mi me gusta mucho, pues recorro momentos de mi vida, o imágenes que saltan emocionadas, y probablemente lanzo miradas perdidas y mis manos impacientes tiemblan… Yo soy boliviano. Estoy de paseo, Alfonsina es uno de mis temas favoritos, le dije. Boliviano, afirmo con un tono muy melancólico, yo estuve en Tarija y en Cochabamba, continúo, es muy lindo por allá. Y pronto se puso a tocar Alfonsina. Subí un par de gradas, y me puse a mirar el horizonte, Barcelona se expandía delante de mí y a lo lejos el maravilloso mar mediterráneo, tan sobrecogedor, tan apasionado, mientras lo miraba entendí porque tantos músicos y poetas y otros artistas le habían dedicado obras tan lindas. Pronto los acordes de la guitarra llevaron mis ojos a perderse en el recuerdo, y mientras Alfonsina sonaba divague un poco en mi memoria (Barcelona, 18 de Marzo, 2008).


Te vas alfonsina con tu soledad
Que poemas nuevos fuiste a buscar ...?
Una voz antigua de viento y de sal
Te requiebra el alma y la esta llevando
Y te vas hacia alla como en sueños,
Dormida, alfonsina, vestida de mar ...




Mercedes Sosa - Alfonsina y el Mar


Nos metimos en la carpa los dos solitos, eran las 4 de la tarde, y valió la pena el no haber ido a la universidad, lo malo es que ni el Gustavo ni yo teníamos auto, así que tuvimos que subir a Pairumani en trufi. La Carla y la Lucía, se habían puesto de acuerdo dos días antes mientras comían en el café de la facultad, a mi me llamo la Lucia a las seis y media de la mañana de ese mismo día, yo había llegado a mi casa a las tres y media de la madrugada, después de una farra matadora en la plazuela Bush, así que cuando me hablo yo seguía borracho y dormido, de todos modos me gusto mucho la idea y ese rato me levante de mi cama y me fui al baño a darme un duchazo. Recogí a la Lucía a las 7:30 y nos fuimos a Quillacollo, ahí compramos carnes frías, pan, agua y algo de fruta, nos encontramos con el Gustavo y la Carla, y tomamos el trufi.

Para sembrarte de guitarra
para cuidarte en cada flor,
y odiar a los que te lastiman, mi amor,
yo quiero vivir en vos.


Tuvimos una mañana de caminata, y de armar la carpa, no había nadie en la zona, y nos habíamos alejado un poco para que nadie nos moleste. El Gustavo se puso a afinar su guitarra, y toco un par de zambas, luego un tema de Alejandro Filio, y nuevamente una zamba. La Lucía y la Carla, cantaban a todo pulmón, yo me sabía las canciones, las cantaba con ellos, mientras mi mirada se disipaba en la inmensidad de la montaña, el gran Tunari, mientras tomaba un poco de ron con coca cola pensé que si un día muriese en Bolivia o en cualquier otro lado, sería lindo que me quemen y derramen mis cenizas sobre el Tunari… testigo de mi alma desnuda. El Gustavo y la Carla se fueron a caminar, dijeron que estarían por la cascada, sacando fotos. La Lucía dijo que estaba cansada, y se entro a la carpa, yo entre con ella, estábamos los dos solitos en la carpa y seguíamos cantando, a ella le encantaban las zambas y algunas canciones de Fernando Delgadillo que recién había aprendido, empezamos con los besos y las caricias, ¿Cuál cansada?, estuvimos ahí mucho rato, afuera se puso nublado, y empezó a llover, llegaron corriendo el Gustavo y la Carla, se entraron en la carpa con nosotros.

El olor de la tierra mojada empezó a invadirlo todo, eran más o menos las cinco de la tarde, nos pusimos a seguir cantando, vinieron varios temas nacionales, al Gustavo le fascinaban Los Kjarkas y el Grillo, luego toco unos temas de Sabina, y después un par de Leon Gieco. No se en que momento exacto toco Alfonsina, pero recuerdo que la Lucía me miraba, y justo detrás suyo se hallaba la ventanita de la carpa, y yo veía a través de ella caer las gotas de la lluvia, y el olor de la tierra mojada entraba y lo impregnaba todo. Son esas canciones en Pairumani, con guitarra, dentro de una carpa, mientras la lluvia cae y el resto del mundo poco importa. Son esos momentos los que hacen la vida más vida. (Cochabamba, 30 de Enero, 2001)


Por tus antiguas rebeldías
y por la edad de tu dolor,
por tu esperanza interminable, mi amor,
yo quiero vivir en vos.


Miro a través de la ventana de mi habitación, fue un largo día. No leí muchas noticias, ni visite muchos blogs, cuando estaba fuera de mi país el 2001, era tan difícil encontrar cosas en el Internet de Sudamérica, el Tubo (Ytube) es realmente mágico. Me entro un poco de melancolía, cuando una compañera con la que compartía pupitre en 2do medio, me contacto a través del Facebook y nos pusimos a hablar a través del Messenger, no ha cambiado mucho, aparentemente tampoco lo hice yo. ¿A dónde te vas país de barro? ¿Qué quieren hacer contigo? Miro a través de la ventana de mi habitación, y pienso un poco en ella, que comparte mis cosas, y en parpadeos de lejanía le regalo estrellas de alegría y esperanza que la invaden y colman de cosquillas. ¿Qué te hacen libertad? ¿Por qué juegan con las utopías y los sueños de los que las necesitan? Miro a través de la ventana de mi habitación, y se que en ese pedazo de tierra del que vengo, poco a poco el Otoño va acaparándolo todo, y las hojas de los árboles caen, y poco a poco el gris del cielo y los colores de la tierra van apoderándose de todas las superficies. ¿Es que acaso te llega el otoño Bolivia? Hay quienes buscan que el invierno te destruya… habemos los que todavía vivimos saltando entre los acordes de guitarra que dibujan nuestras voces… y los que ahogados como Alfonsina, respiramos ese olor a tierra mojada tan particular de tus tardes de lluvia… ¡Ay, país de barro, como me dueles! (Boston, 1ro de Abril, 2008)



Mercedes Sosa - Serenata Para la Tierra de Uno

30.3.08

Caminando con ella...

¿Como plasmarlo todo en unas cuantas letras? Quizás si fuese poeta podría hacerlo de la manera apropiada, usando metáforas explicitas y versos pulcros. Pero no lo soy. Quizás si fuese novelista, podría escribir una comedia romántica o una novela de esas que perduran, muy a lo ‘Amor en los Tiempos del Cólera’ con eternidades fulminantes, y miradas acorazadas que desandan las rutas de los desenfrenos del alma. Pero tampoco soy novelista. Quizás si fuese Economista, podría hacer un análisis de las curvas de corazones ofertantes, y labios que demandan atención. Pero lo de economista… lo dejo ahí nomás. Quizás si fuese historiador, podría narrar los preámbulos y las minuciosas características de un encuentro épico, en el que dos corazones se hallaran derrumbados atrapados entre sus propios muros, desenhebrándose a si mismos, cazando mariposas nostálgicas, arrimados a la esperanza de lo nunca sentido, que luego mirándose a través de las letras bloguicas, redescubren momentos compartidos que constantemente caminan entre las nubes, y no solo dejan el suelo de la realidad de lado, sino que miran a este con desdén. Pero caería en el error de todo historiador, y parcializaría mis sensaciones.

Opto entonces por otro camino… El de la simple narración de lo sucedido. Llegue a Barcelona a las 2:30 PM hora local, el viaje desde Boston fue uno de los más inquietantes que he tenido nunca, he viajado tantas veces a tantos lugares, pero nunca había sentido tanta angustia como la que sentí en este viaje. La última hora entre Londres y Boston, fue tan eterna, que quería saltar detrás del avión y empujarlo para que vaya más rápido. La angustia… me invadía, no podía ser de otra manera, en unas cuantas horas podría por fin conocer a una de esas personas maravillosas que se cruzan en la vida de uno. Estaban ahí los miedos diminutos, y las minúsculas inseguridades de lo desconocido. Pero pese a todo ello, la necesidad y el deseo de verle eran lo que me empujaba, estaba claro que ella había invadido todos los muros de mi ciudad, porque desde ya un tiempo atrás mire yo a uno u otro lado, sólo podía hallarle plasmada por mis ojos en todas partes… No había como negarlo el paisaje urbano se había hecho menos tosco, desde que al formar parte de mi vida, mis ojos habían colocado, su imagen y su voz, en los posters, las ventanas, los ruidos, el caminar de la gente, las plazuelas… en fin… el todo del día a día.

Baje del avión emocionadísimo, surtí la migración sin inconvenientes, y fui a recoger mi equipaje. Al salir de la sala de recojo de equipajes, le busque entre la gente, a mi derecha. No se encontraba ahí. Busque más adelante… y no le encontraba. Mire de frente, y allí se hallaba, sonriente, lindísima, con ojos saltones brincando a los míos, guiándome a su lado… los pequeños márgenes de inseguridad que había rodeado los contornos del viaje, se fueron disipando como nubes de pájaros en el invierno… nos abrazamos, hola dije, como estuvo el viaje, dijo ella, ¡ya estás aquí! dijo nuevamente, juntamos nuestros labios, ¡era la prueba de fuego!

¿Qué hubiésemos hecho si la química no hubiese existido? Supongo que disfrutar nuestra amistad, y sortear el viaje como buenos turistas. Pero hubo química instantánea, y el fuego empezó a crecer, y con el calor de nuestros labios fuimos alimentándolo y protegiéndolo, hasta que este estaba tan prendido que ni la lluvia ni nada podría apagarlo. Miraba sus ojos, y sentía las olas del mar golpear incesantes contra mis costas, sus parpadeos galopaban acelerados y espumantes, y las estelas que dejaban sus ojos se marcaban en los míos y dibujaban sus sonrisas, sus manos, sus gestos, sus besos, todos hasta hace unos momentos inverosímiles y vagos, pero en el momento de la verdad destellaban ciertos, reales y deliciosos, me invitaban a navegar en sus costas… naufragar en ellos, deleitarme, ahogarme en ellos y nuevamente volver a respirar gracias a ellos…

Desde el principio, nuestras experiencias fueron cronopias en extremo. Aparentemente algo ocurría con las líneas de autobuses, y tuvimos que caminar de un extremo del aeropuerto al otro buscando el autobús que nos lleve a la estación de trenes. Tropezando, y descontrolados, caminábamos totalmente desubicados, ella me dio la curita de figuritas, por si me caía y algo me pasaba en las rodillas, o en alguna otra parte de mi cuerpo, reímos mucho con la curita, y la guarde muy bien, puesto que todos sabemos que un tipo tan distraído como yo, podría tropezar cualquier rato por tanto mirar el cielo mientras camina… le mostré un libro que le había llevado sobre publicidades yankees, que le gusto mucho. Tomamos el tren, y finalmente nos encaminamos, o al menos eso creímos al principio… como buenos cronopios, tras mil confusiones en la estación de trenes, y un montón de subidas de gradas y bajadas de gradas, de desoladas e inciertas rutas equivocadas, y alegres y emocionantes caminos acertados, dimos con el destino final. Al caminar en la calle, nos detuvimos, y nuevamente trenzamos nuestros labios y enredamos nuestras lenguas en un arrebatado e incandescente momento de infinita suspensión pasional, si el viaje hubiese terminado en ese instante, para mí, hubiese valido la pena. Pero afortunadamente aun quedaban muchos días, y noches, por recorrer.

Ella, me mostró las calles de su ciudad, y algunos de sus lugares favoritos, hicimos el tour de ‘su’ Barcelona Turística. Recorrimos la Avenida Maria Cristina, hasta llegar a una fuente espectacular, en el que el juego de agua se entremezclaba con las luces y la música clásica de fondo, confieso que me dejo muy impresionado. El agua que salía de la fuente, lo hacia en ritmos diferentes, y la espuma generada producía una sensación sobrecogedora, sincronizada con la música, generando una serie de atropellos en mi ser, acorralándome a mi mismo con lo impactante de las sensaciones vividas en el día, y la paz generada por el ambiente que en ese instante habitábamos. El Palau Nacional de Montjuic, un verdadero palacio visual, con jardines hermosos, y romance desbordante, fue testigo de nuestras risas compartidas y pululantes, de nuestras manos juguetonas que no querían desprenderse, y de nuestros labios sedientos del otro, que se detenían de cuando en cuando, para sentir nuevamente que esto todo no era ningún sueño…

La oveja negra es un boliche más que recomendado, la sangría deliciosa, y el ambiente con una onda bastante acogedora, muchos extranjeros y turistas acuden al mismo, y yo doble turista me sentía bastante cómodo. Conocimos en un instante a tres brasileros, una colombiana, una peruana, una francesa, una portuguesa y una sueca. Compartimos con ellos bebidas, y charlas mínimas, y luego nos fuimos a otro boliche, uno de hadas, tan maravilloso que en su momento será digno de su propio post, nos perdimos una vez más, charlamos de cosas diversas, de lo lindo que sería vivir en Irlanda, de las diferencias entre Bolivia, España y Estados Unidos, de eso que vivíamos en ese instante, de las calles de Barcelona, de la comida que estuvo deliciosa, de sus amigos, de los míos, de todo en general, y de nosotros en particular.

Tratamos de ir a bailar, pero lo cronopio nos venció, y nos quedamos con ganas deambulando por las calles de la ciudad. Pensábamos, supongo, que estábamos invitados a todas las fiestas, como los buenos cronopios, pero bueno… andábamos tan confundidos, perdidos, y tan ensimismados el uno en el otro, que le prestábamos poca atención a los nombres de las calles, y los senderos que nos lleven a gritar, ♪vamos a bailar, toda la noche, ¡hasta que explote!♪, para ser sincero, me bastaba tenerle cerca de mí, para sentir como mi corazón bailaba acelerado, al ritmo de Carnaval toda la vida, mezclado con una de esas salsas maravillosas de Nino Segarra. Yo estaba loco, arremolinado, queriéndome sentar en cualquier plazuela, en cualquier banqueta y compartir su silencio, o su ruido, todo a cada instante… acelerado, descontrolado… profundamente prendado de sus ojos, y de sus manos, completamente entregado a la lluvia de sus besos, y el candor de su oreja… y recorriendo presuroso los caminos de su cuello…

Pero si hay algo cierto, dentro de lo incierto de los vaivenes de la vida, es que ni siendo poeta, ni novelista, ni economista, ni historiador, y mucho menos cuentista… podría, tan siquiera levemente, describir, relatar, o reflejar la cantidad de felicidad que reino en mi durante ese día. Como tampoco podría hablar de la ahora exorbitante nostalgia feliz y de sonrisas que marca mis noches y mis días, cuando camino por las calles de esta ciudad y su mano no está junto a la mía…

26.3.08

Y los ganadores son!


Ahora que regrese a Boston me pondré al día con algunos pendientes en mi blog, para luego empezar a postear como siempre…


Primero agradecerle a Lilyth el premio que me ha otorgado en su blog por la creatividad y diseño de este rinconcito del ciberespacio. ¡Muchísimas Gracias! Y además debo cumplir con cinco reglas que coloco a continuación.

1)Debes elegir a 5 blogs que consideres sean merecedores de este premio por su creatividad, diseño, material interesante y aporte a la comunidad bloguera, sin importar su idioma.

2) Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

3) Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que la ha premiado.

4) Premiado y premiador, debe exhibir el enlace de Arte y pico, para que todos sepan el origen de este premio.

5) Exhibir estas reglas.

He elegido a los siguientes:

14.3.08

(Re)Encuentros

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo.


No se si lo he contado… Todavía no se, si lo he expresado de la forma precisa… he debatido conmigo mismo toda la mañana… y toda la noche… pensando y repensando si lo he dicho o no… pero si no lo dije, lo digo ahora. ¡Necesito tomar un avión ya! En este momento… y en todos los momentos en los que no concilio entenderme, y en todos los momentos en que si le hallo lógica a la realidad… es decir, lo necesito cuando soy yo mismo, y cuando soy la idea de mi mismo, cuando soy nada, y cuando siento que soy todo, cuando me desvanezco, y cuando reaparezco en las particulitas que me forman… lo necesito cuando duermo, cuando sueño, cuando despierto, cuando suspiro y por su supuesto cuando expiro…



Sin embargo hay algo que quisiera aclararte
cuando digo todas las parcelas
no me refiero sólo a esto de ahora
a esto de esperarte y aleluya encontrarte
y carajo perderte
y volver a encontrar
y ojalá nada más.


Acostumbro habitar un lugar muy sombrío, oscuro y solitario, por lo general, tengo las cortinas cerradas, me molesta la luz, me gusta divagar en mis pensamientos, en ideas melancólicas, o recuerdos nostálgicos… soy un ser exasperante, no lo niego… puedo desquiciar a cualquiera, mi forma de ser es en extremo distraída y ensimismada, me preocupa la situación mundial, me arrebato pensando en el calentamiento global, rasguño los muros de la ciudad en que vivo pensando en lo conflictivo de la situación de mi país, leo noticias y me hundo en la desesperación, en fin... soy un desastre… no podría negarlo. Al mismo tiempo, soy el utópico, un tipo repleto de esperanza, de sueños, de posibilidades infinitas, de ganas de crear un mundo mejor, un romántico empedernido, un cursilero de tercera…en fin… todo eso y más.


No
la cosa es muchísimo más grave
cuando digo todas la parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo
también estas rescribiendo mi infancia
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran
y vos en cambio sabés que eso no sirve


Desde hace ya varios meses me dispuse a crear este rincón digital, para que los prisioneros de la melancolía y los habitantes de la soledad pueden reconocerse en los absurdos que escribo, el resultado fue mucho más lejos de cualquier expectativa que tenía con el mismo… He conocido a gente maravillosa a través de este medio y a todos ustedes mis acostumbrados ‘saludos!’ Debo, sin embargo, reconocer algo demasiado grato, producto de esta aventura creativa. En los últimos meses alguien ha ido habitando todos mis momentos, todos mis pensamientos, y poco a poco se ha ido apoderando de todos mis sentimientos. No se lo reclamo, ni recrimino, ni encaro, más bien se lo agradezco. En pocas horas nos estaremos (re)conociendo, por primera vez… ya falta muy poco… Cruzare el Atlántico, en Virgin Airways hasta Londres, y lueguito a Barcelona, donde espero tropezarme con los mal trazados garabatos que llamamos destino…


quiero decir que estás rearmando mi adolescencia
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo
mi germen de alegría y regalarlo mirándolo


Solía vivir en mi propio mundo, muy solitario, muy mío, muy desolado… y desde que ella ha entrado en mi vida, todo se ha puesto muy diferente, he reacomodado los muebles de mi personalidad para que los dos nos sintamos más cómodos. He sacado el sillón que usaba para ver tele y leer mis libros, y he puesto un sofá amplio, donde los dos podremos sentarnos a ver películas, siempre con una caja enorme de pañuelos desechables, para cuando las mismas hagan que sus lagrimas invadan la habitación, ella se apoye en mi hombro a llorar de cosas que para muchos no tienen sentido, pero que yo me empeñare en compartir. He cambiado las cortinas de mis ventanas, por unas de colores más alegres, y ahora desde que me habita, trato de no tenerlas cerradas, y de que siempre entren rayos de luz que nos iluminen y compartamos. He barrido el suelo de tristezas y nostalgias, que andaban desparramadas por todo lado, las he acomodado en el librero, en medio de las hojas de los libros de poemas, para que cuando llueva nos sentemos juntitos a tomar el chocolate o el té que hubiésemos preparado y los leamos, sumergiéndonos en las desgarradoras letras de todos aquellos sentimientos que pueblan la melancolía. He encajonado algunos recuerdos que andaban tirados, con los que solía tropezarme constantemente, culpables de muchas de mis noches de insomnio y absoluto vacío, los he guardado en el closet, amontonados, no puedo conmigo mismo, y a pesar de haber tratado de organizarlos por orden alfabético o cronológico, creo que su desorden es el orden más adecuado, así cuando los vea, serán como una película de imágenes entrecortadas con temas particulares, y no prolongadas escenas de sinsentido inundadas de lo incoherente que es mi forma de ser.


quiero decir que estás sucumbiendo mi juventud
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos
esa sombra que nadie arrimó a su sombra
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas
y quede la armazón de mi verdad sin proezas


Poco a poco, voy reordenándolo todo… no porque me lo haya pedido. Sino porque estoy cambiando, constantemente, reinventándome. Ando reconstruyendo zonas de mi ser que creí totalmente perdidas, aprendiendo nuevamente a sonreír o sonrojarme ante recuerdos o melodías que hemos sabido compartir, a pesar de la distancia que nos separa. Mientras hago mis valijas, pienso en las muchas cosas que vamos a hacer juntos, en los miles de segundos que voy a pasar a su lado, en los millones de besos que pienso acumular, en los cientos de recuerdos fotográficos que pienso colgar en los muros de mi absurda memoria. Pienso en ella y de nuevo en ella, y nuevamente río, y me desespero de tenerle, de estar con ella, de compartir sus palabras, y su silencio, y su ruido, y sus respiraciones, y suspiros, y sus gestos, sus peleas, sus desquicios, sus ojos que me dicen todo, sus labios que quieren juntarse con los míos, sus manos que quieren enredarse con las mías, su cuerpo que quiere ser uno con el mío…


quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia
este extraño confín de angustia y nieve
esta bujía que ilumina la muerte
este precipicio de la pobre vida.



Durante nueve días estaremos recorriendo diferentes calles, callejones, paisajes, boliches, aeropuertos, parajes, hoteles… y sin fin de lugares… viviremos de risas inconcebibles, de desesperos inevitables, de equivocaciones tumultuosas, de tropiezos espirituales, de besos descontrolados, de paciencia extrema. En fin… todos los recuerdos se irán acomodando, y sea cual sea el resultado de tan esperado encuentro, los recuerdos serán simplemente memorables, dignos de muchos posts… y hasta de una novela. Ya sea esta romántica, cómica, o trágica, aunque debo confesar que preferiría una combinación de las dos primeras.


¡¡A tod@s los que me desearon suerte en el viaje, ¡¡muchísimas gracias!!


Como ves es más grave
muchísimo más grave
porque con éstas o con otras palabras
quiero decir que no sos tan sólo
la querida muchacha que sos
sino también las espléndidas
o cautelosas mujeres
que quise o quiero
porque gracias a vos he descubierto
(dirás ya era hora y con razón)
que el amor es una bahía linda y generosa
que se ilumina y se oscurece
según venga la vida
una bahía donde los barcos
llegan y se van
llegan con pájaros y augurios
y se van con sirenas y nubarrones.


A la compañera de aventura, ¡ya faltan horitas!, ¡¡muy pocas!! Te regalo este post, y la canción de más abajo, como los otros regalos que te he hecho antes, van con todo mi corazón. Es bastante simple lo que te digo, el mundo y la vida han cobrado otros tonos contigo, me da más gusto recibir los días por las mañanas, gracias a vos el invierno es menos crudo, y tu risa ha expulsado las monotonías absurdas y las va remplazando con fotografías multicolores llenas de verbos y adjetivos preciosos… nos quedan aun miles de segundos de eternidades explicitas y desbordante alegría, dame tu mano, ¡vamos!


Una bahía linda y generosa
donde los barcos llegan
y se van
pero vos
por favor
no te vayas.

(Mario Benedetti - Mucho Más Grave)




Memphis la Blusera - Un Montón de Nada

12.3.08

Cantos a (la) Esperanza...

*Creo que es una buena idea... lanzar esto de nuevo....

Conocí a Esperanza muchas vidas atrás. Nuestra relación siempre ha estado llena de conflictos y las pruebas que nos han puesto el tiempo y el destino no han sido pocas, mucho menos sencillas. Entre los miles de laberintos que pueblan la eternidad siempre he estado consciente de ella, algunas vidas la tuve entre mis brazos, y ella me tuvo entre sus labios. En otras vidas nunca la tuve, no pude aferrarme a sus manos y deambule por aquellos laberintos, buscándola. Absorto y solo, divagaba rasguñando piedras, escalando montañas, y saltando de estrella en estrella, con la certeza de un día poder hallarla.


De vez en cuando, encuentro una foto suya, o llega a mí el olor de su perfume, yo me armo de valor y cargado de mis sueños parto. Corro sin parar. Pero los laberintos del destino no tienen muros de piedra, son invisibles. Y muchas veces la realidad me impone senderos de invierno, y cuando hace mucho frío mi caminar se hace difícil y menesteroso. A pesar de todo, la certidumbre de hallar a Esperanza, siempre tan cautivante y misteriosa, está cada vez más viva, y yo maravillado me sonrió a mi mismo.


Pero cuando llego a donde se supone estaba ella, ya es muy tarde, ha partido. Las distancias después de todo no son sencillas de derrotar, y las encrucijadas de mi soledad, me han confundido. Aferrado a mis sueños, y atado a la utopía de volver a hallarle, me despabiló y parto nuevamente, descifrando pistas, rastreando huellas, indagando olores, explorando universos desconocidos, investigando en bibliotecas subterráneas. Cual forastero, busco rutas que me lleven a su lumbre.


Porque siempre supe y se, que un día estaremos juntos, sentados a la orilla de un río, cerca de una pirámide Maya, jugando a amarnos por el resto de la eternidad. Y ella se aferrara a mis labios, y yo anclado entre sus brazos jamás podré partir nuevamente, por lo menos no en está vida.




Te escribo poemas
y cartas de amor,
y los lanzo al océano
en botellas,
para que cuando halles
los mensajes

vuelvas desnuda
a mi puerto
,
a este puerto que ahora,
es sólo tuyo
y al que sólo tus barcos
saben darle sentido


Mientras...
Construyo escaleras
con cantos de luz,
de voces escondidas,
con pétalos de hierro
como clavos,
y de martillo
el miedo de tus labios.


Construyo escaleras
para vos,

con lágrimas, sueños
y con saliva,
con estrellas de miel,
con lunas y algarabía.


Construyo escaleras para vos,
y cuando arribes a mi puerto,
y desterremos
la distancia,
verdugo de nuestra alegría,

subiremos por esta escalera,
hasta llegar a la luna

y navegaremos juntos
de galaxia en galaxia,

a veces en barcos tuyos,
y a veces...
...en los míos


Pintura: Brad Holland

En el fondo he aprendido que la vida es navegar. Y en realidad uno cuando viene al mundo, no trae astrolabios, ni nace con brújulas que lo guíen y los únicos satélites que pueden darnos coordenadas en el profundo y abismal océano de la soledad son las estrellas, y la luna. En mi caso, la cruz del sur me ayuda siempre a encontrar mi ruta. La ruta de la Esperanza.


Es sólo cuando el viento del sur me lleva al puerto de la esperanza, que me siento realmente vivo. Y cuando digo vivo, sólo la esperanza entiende a que me refiero, porque vivimos en el mismo universo y somos llama del mismo fuego.


Cuando navego lejos de su orilla en la oscuridad de mí absurda realidad, su flama está presente, logro verla en la distancia, su fuego es de agua y ninguna tormenta logra nunca apagarla. Sólo el abandono y la sequedad podrán extinguirla… pero yo no la abandonare nunca, y siempre sabré darle mi amor y mi confianza eterna, para que nos entendamos, para que sepamos darnos el uno al otro, plenamente, sin tapujos ni ataduras, sin abismos, sin dudas, sin mentiras, sin promesas de arena y sin verdades de cristal.


Porque ella sabe y yo se que somos de barro, de carne, y de hueso. Y sólo juntos, en los días lluviosos de diciembre… podemos ser de fuego.




Y navegamos por rutas distintas
siempre ha sido así
durante toda la eternidad….


Y nos encontraremos intermitentemente
hasta que un día,
podamos vernos y amarnos nuevamente
durante toda la eternidad…


Ven.mp3

‘y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos
en cambio sé que en tus brazos
el mundo tiene sentido’

(Mario Benedetti)