Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poesía. Mostrar todas las entradas

22.11.09

Como ser un buen escritor

tienes que cojerte a muchas mujeres
bellas mujeres,
y escribir unos pocos poemas de amor decentes
y no te preocupes por la edad
y los nuevos talentos.
Sólo toma más cerveza, más y más cerveza.
Anda al hipódromo por lo menos una vez
a la semana
y gana
si es posible.
aprender a ganar es difícil,
cualquier pendejo puede ser un buen perdedor.
y no olvides tu Brahms,
tu Bach y tu
cerveza.
no te exijas.
duerme hasta el mediodía.
evita las tarjetas de crédito
o pagar cualquier cosa en término.
acuérdate de que no hay un pedazo de culo
en este mundo que valga más de 50 dólares
(en 1977).
y si tienes capacidad de amar
ámate a ti mismo primero
pero siempre sé consciente de la posibilidad de
la total derrota
ya sea por buenas o malas razones.
un sabor temprano de la muerte no es necesariamente
una mala cosa.
quédate afuera de las iglesias y los bares y los museos
y como las arañas, sé
paciente,
el tiempo es la cruz de todos.
más
el exilio
la derrota
la traición
toda esa basura.
quédate con la cerveza,
la cerveza es continua sangre.

(de Charles Bukowski)

11.8.09

Altazor y el ritmo triste

Cae
Cae eternamente
Cae al fondo del infinito
Cae al fondo del tiempo
Cae al fondo de ti mismo
Cae lo más bajo que se pueda caer
Cae sin vértigo
A través de todos los espacios y todas las edades
A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios
Cae y quema al pasar los astros y los mares
Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan
Quema el viento con tu voz
El viento que se enreda en tu voz
Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos

(Vicente Huidobro)


13.7.09

PRESENCIA

PRESENCIA
(Jose Emilio Pacheco)

¿Qué va a quedar de mí cuando me muera
sino esta llave ilesa de agonía,
estas pocas palabras con que el día,
dejó cenizas de su sombra fiera?

¿Qué va a quedar de mí cuando me hiera
esa daga final? Acaso mía
será la noche fúnebre y vacía
que vuelva a ser de pronto primavera.

No quedará el trabajo, ni la pena
de creer y de amar. El tiempo abierto,
semejante a los mares y al desierto,

ha de borrar de la confusa arena
todo lo que me salva o encadena.
Más si alguien vive yo estaré despierto.






CONTRAELEGÍA (J.E.P)

Mi único tema es lo que ya no está
Y mi obsesión se llama lo perdido
Mi punzante estribillo es nunca más
Y sin embargo amo este cambio perpetuo
este variar segundo tras segundo
porque sin él lo que llamamos vida
sería de piedra.

17.5.09

Mario Benedetti: Que en paz descanses!!


por eso cuando vuelva
y algún día será
a mis tierras mis gentes y mi cielo
ojaló que el ladrillo que a puro riesgo traje
para mostrar al mundo cómo era mi casa
dure como mis duras devociones
a mis patrias suplentes compañeras
viva como un pedazo de mi vida
quede como un ladrillo en otra casa.
(Mario Benedetti)




22. Mucho más grav...


Este blog está oficialmente de luto. Hoy, 17 de Mayo del 2009, ha muerto Mario Benedetti. Grande entre los más grandes. El que supo entender(nos) y describir(nos) completamente. Certeramente. Letalmente.

Se ha ido uno de los grandes poetas de América. Decirle que su ladrillo se ha quedado conmigo, que sus patrias son las mias, que su Juan Angel, es mio también. Que de él he aprendido que no siempre hare lo que quiero, pero que tengo derecho a no hacer lo que no quiero.

Son macanas que los hombres no lloran. Por ti Mario, por ti! Lloramos todos. Lloraremos, pero nunca te olvidaremos.



Powered by eSnips.com

5.1.09

Sobre el Dilema del Buen Leñador

Cuando leo poemarios, no todos me llegan ese instante, jamás los leo de corrido, me cuesta mucho, es quizás un capricho mío, pero creo que los poemas están escritos como piezas únicas e individuales, y no es posible leerlas de corrido, prefiero hojear mis libros, y ver que me llama la atención, que me atrae, que me convence, que me incita a quedarme hasta estas horas leyendo, con el mate y viendo la nieve a través de mi ventana, constante y lenta, los copos cayendo en su lugar sin jamás haber sido planeados, armando un todo, un paisaje blanco, un poema urbano en este caso, de techos y chimeneas blancas, de ramitas congeladas y huellas desconcertantes, sin rumbo, es decir, como los poemas, palabras, letras que forman una armonía, un paisaje lirico, un espejismo de sensaciones muy reales, en el caso del poema de Octavio Paz, que aquí presento, una nostalgia tan profunda, una pena y alegría tan inmensas, no sé, supongo que el poema en sí es un recorrer distancias espirituales, es un recordar tan constante y vivo, tan ampliamente placentero, tan distraído del ser, un método que nos empuja a perfeccionar la ausencia de uno mismo, para así poder lograr la complementariedad con la otra persona, al punto de disfrutar y añorar ese infierno-cielo, ese todo.


En eso me ha venido a la memoria una canción maravillosa de Silvio Rodríguez, Casiopea. Una canción que puede expresar muy bien la soledad, la ausencia de nosotros mismos que podemos provocar en el Ser, además que me recuerda a mi propia estrella, y a un cometa que un día conocí en un galaxia muy distante, pero no distinta, sino más bien muy propia, nuestra, pero distante. Y de los miles de años que uno ha ido esperando que los astros se posicionen como deben, y las condiciones se den, y los alineamientos liberen de una vez a mi cometa, y ese azul tan triste y eterno se convierta en un resplandor multicolor, como sus risas… Y nos vayamos de viaje, como los versos, y caigamos sobre el mundo como dados sobre el tablero, o mejor aún, como copos de nieve, formando paisajes liricos. Ella cometa, y yo escudo. Por lo pronto, mientras ello ocurre, me quedo como en la canción de Silvio, abyecto, solo, divagando entre planetas, buscando leña, apostado en El Muro de Octavio Paz…


Hoy llevo el doble dando coordenadas
pero nadie contesta mi llamada.
¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?.

El poema termina abruptamente, recordándonos los limites de nuestra soledad, los golfos del destino en espiral, las fronteras interminables que nos separan de lo añorado, ya sea porque sólo quedan cenizas de aquel fuego, o porque la realidad ha planteado pruebas muy difíciles, que a veces parecen interminables y eternas. Me quedo con la esperanza, decido atribuirme sobre todo una cualidad, la del buen leñador, pronto el fuego podrá ser nuevamente encendido. Así lo siento. Así lo sé.



El Muro
(Octavio Paz, de Libertad Bajo Palabra)


Deja que te recuerde o que te sueñe,
amor, mentira cierta y ya vivida,
más que por los sentidos, por el alma.


Atrás de la memoria, en ese limbo
donde recuerdos, músicas, deseos,
sueñan su renacer en esculturas,
tu pelo suelto cae, tu sonrisa,
puerta de la blancura, aún sonríe
y alienta todavía ese ademán
de flor que el aire mueve. Todavía
la fiebre de tu mano, donde corren
esos ríos que mojan ciertos sueños,
hace crecer dentro de mí mareas
y aún suenan tus pasos, que el silencio
cubre con aguas mansas, como el agua
al sonido sonámbulo sepulta.


Cierro los ojos: nacen dichas, goces,
bahías de hermosura, eternidades
sustraídas, fluir vivo de imágenes,
delicias desatadas, pleamar,
ocio que colma el pecho de abandono.
!Dichas, días con alas de suspiro,
leves como la sombra de los pájaros!
Y su delgada voz abre en mi pecho
un ciego paraíso, una agonía,
el recordado infierno de unos labios
(tu paladar: un cielo rojo, golfo
donde duermen tus dientes, caracola
donde oye la cola su caída),
el infinito hambriento en unos ojos,
un pulso, un tacto, un cuerpo que se fuga,
la sombra de un aroma, la promesa
de un cielo sin orillas, pleno, eterno.


Mas cierra el paso un muro y todo cesa.
Mi corazón a oscuras late y llama.
Con puño ciego y árido golpea
la sorda piedra y suena su latido
a lluvia de ceniza en un desierto.

9.9.08

Cuando llegue el amanecer

pero eso sí! -y en esto soy irreductible
- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
(Oliverio GirondoEspantapájaros)


Hay noches en que te vivo Campanita, en las que eres un hada, que me seduce, que cruza el umbral de mi habitación, con ese camisón tan desquiciante, que me tienta, y me empaña de deseo. Y es que el tallado de tus senos provoca en mi, todo tipo de sensaciones-puñal. Empapado en sudor reclino mis dedos que delicados danzan en tus piernas y se arrastran presurosos, crujientes, inquietos, a tus selvas-explosivas. Mis labios, desconcertados, tímidos, implacables, se arrastran por tus muslos infranqueables, cadenciosos, y muy despacio se alojan en el mar de tu deseo, arrancándote murmullos-quejidos, y con la irresponsable crueldad de mi lengua-huracán, provoco la caída de tus diques, e incontenibles las brasas de placer te inundan.


(Marcus Arns - Körperlandschaft)


Cuando considero la corta duración de mi vida, absorbida en la eternidad precedente y siguiente —memoria hospitis unius diei praetereuntis—, el pequeño espacio que ocupo e incluso que veo, abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me espanto y me asombro de verme aquí y no allí, porque no existe ninguna razón de estar aquí y no allí, ahora y no en otro tiempo. ¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por orden y voluntad de quién este lugar y este tiempo han sido destinados a mí?
(Pascal)

Y tú abajo, viajando aquí conmigo,
profundamente sola.
Solos los dos,
en un absurdo mundo de nostalgia
y de miedo,
tú en tu encierro de nubes
y madera,
yo en la prisión de mi flaqueza.

(Oscar Cerruto)


Wendy, hay días en los que te siento. Comparto tu realidad, y junto a ti me doy cuenta que es difícil crecer. Que a cada momento, la vida va convirtiéndote en adulta, que se te hace más difícil volar, y que ya no puedes perderte tan seguido en la tierra de Nunca Jamás, donde compartíamos el implacable deseo de aventurarnos en mares con sirenas, y barcos de piratas. Ya tus vestidos de niña no te quedan, y las muñecas las has guardado. Te toca ir a la oficina, y cuando llegas a casa, siempre te sacudes el barro de los zapatos. Sonríes en la calle, mientras compras la última edición de la biografía del Che Guevara, que mantiene ese idealismo que siempre ha vivido en vos, ese deseo que cala muy dentro tuyo, que te empuja a romper las ventanas, y buscar una salida, y lanzarte a cambiar el mundo, y volar nuevamente, como sólo vos lo sabes hacer, inundando las praderas con tu desnudez.


Muchacha pechos de miel,
no corras más. Quédate hasta el día.
Duerme un poco y yo entretanto construiré
un castillo con tu vientre hasta que el sol,
muchacha, te haga reír
hasta llorar, hasta llorar.
(Spinetta Muchacha Ojos de Papel)


Y me quedo mirando al espejo, y no sé si soy el niño que siempre he sido, o si ahora debo usar corbata. Sin pensarlo tanto me acomodo en el sofá mientras escribo cartas que nunca mandare. Y trato de construir realidades en las que puedo, nuevamente, ser Peter Pan. Aunque no pueda ocultar los kilos que traigo encima, y los pantalones de licra han sido vetados por el pudor. Me detengo. Pongo el disco de Spinetta, y salgo al balcón, ajusto bien mi cinturón, y vuelo a tus pies, para besarte entera, y morderte los muslos mientras mi mano invade tu espalda. Voy desenvolviéndote las alas mientras te quito la ropa, y apresurado acaricio tus pechos. Extiendes tus alas y excitada, presionas mi nuca, y pretendes que en mi boca se sofoque el incendio que he causado en el volcán de tus pezones. Partimos los dos, tu Wendy-Campanita, yo un pinche Peter Pan, a inundarnos en sudor, a navegar en el placer. Tenemos algunas horas para que nuestros cuerpos exploten en sus nunca jamás, y despertare a tu lado, cuando llegue el amanecer.