19.6.09

David Foster Wallace: Discurso de graduacion en Kenyon College

  • A continuación el discurso que dio David Foster Wallace en un acto de graduación en el 2005. He buscado el mismo discurso en la red, y halle algunas traducciones, ninguna completa, por lo que me adjudique la labor de traducirla por completa. En realidad son siete hojas carta, así que me tomara un par, o trío de posts, sobre el mismo asunto, está es la primera entrega.

  • La traducción la he tratado de cuidar mucho. He usado palabras como cerradez o mierdística, que sé, no existen en castellano, tampoco en inglés, sin embargo parte de la magia de Foster Wallace es justamente el lenguaje inventado y las oraciones interminables. Debo confesar que me tomo mucho tiempo traducir esto.

Este discurso de graduación fue dado el 21 de Mayo del 2005, en Kenyon Collage en Gambier, Ohio.


(Si a alguno de ustedes les gusta transpirar [tose], les aconsejo que lo hagan, porque estoy seguro que yo si lo haré. De hecho, yo voy a hacerlo [masculla mientras estira su toga y saca un pañuelo del bolsillo].) Saludos [‘padres’?] y felicitaciones a la clase de graduados de la generación 2005. Estos dos jóvenes peces nadaban juntos por ahí, y sucede que se encontraron con un pez adulto que nadaba en la otra dirección, este hace una venia y les dice “Buenos días muchachos. ¿Como está el agua?” Y los dos jóvenes peces nadan un poco, por un rato, y eventualmente uno de ellos mira al otro y le pregunta “¿Qué demonios es el agua?”


Este es un momento estándar en los discursos de graduación en Estados Unidos, el despliegue de un pequeño y didáctico cuento párabol-istico. El cuento [‘la cosa’] resulta ser una de las mejores, menos mierdísticas convenciones del género literario, pero si vos estás preocupada porque yo me presente a mi mismo como, el viejo y sabio pez, explicándoles que es el agua a los peces jóvenes, por favor, no estés. No soy el viejo y sabio pez. El objetivo del cuento sobre peces se simplemente el más obvio, las realidades más importantes, son con frecuencia, las más difíciles de ver y explicar. Enunciando como una frase clara y concisa, es obvio que esta es una banalidad insípida, pero es un hecho que en las trincheras del día a día de la existencia adulta, las banalidades insípidas pueden cobrar una importancia de vida o muerte, o por lo menos es lo que deseo sugerirles en ésta mañana seca y encantadora.


Por supuesto que el principal requisito de este tipo de discursos, es el que supone que yo tenga que hablar del significado que tiene su educación en humanidades, tratando de explicar porque el titulo que están a punto de recibir tiene sobretodo, valor humano, y no sólo una recompensa material. Así que hablemos del cliché más penetrante y común de los discursos de graduación, el cual implica que, una educación en humanidades no consiste tanto en llenarte por completo de conocimiento, sino más bien en “enseñarte a como pensar.” Si vos eres como yo era de estudiante, nunca te ha gustado escuchar esto, y tiendes a sentirte insultado cuando alguien afirma que necesitabas que alguien te enseñe a pensar, particularmente por el solo hecho de que el haber sido admitido a una universidad tan buena como esta parece ser prueba suficiente de que vos ya sabes como pensar. Pero yo voy a afirmarte que el cliché sobre humanidades no resulta ser tan insultante, porque la asombrosa educación sobre como pensar que estamos supuestos a adquirir en un lugar como este, no es realmente sobre la capacidad de pensar, sino más bien la elección del tema sobre el que queremos pensar. Si tu completa libertad de elección con respecto a lo que escoges sea el objeto de tu pensar parece ser tan obvio que es una perdida de tiempo discutirlo, te pediría que pienses acerca de los peces y el agua, y que pongas entre paréntesis, por unos minutos, tu escepticismo acerca del valor de lo completamente obvio.


Les presento otro pequeño cuento didáctico. Están estos dos hombres sentándose juntos en un bar en la remota yerma Alaskina. Uno de ellos es religioso, el otro ateo, y los dos discuten sobre la existencia de Dios con esa especial intensidad que uno tiene después de aproximadamente la cuarta cerveza. Y el ateo dice: ‘Mira, no es que yo no tenga razones reales por las que no deba creer en Dios. No es que yo no haya alguna vez experimentado con toda la cuestión de Dios y de rezar. Sin ir lejos, el mes anterior quede atrapado lejos del campamento en esa terrible tormenta de nieve, y estaba completamente perdido, y no podía ver absolutamente nada, y estábamos como a cuarenta y cinco grados bajo cero, así que trate: caí sobre mis rodillas en la nieve y grite a los vientos ‘Oh, Dios, si hay un Dios, estoy perdido en esta tormenta de nieve, y voy a morir si tu no me ayudas.’ Y ese momento en el bar, el tipo religioso, perplejo, mira al ateo. ‘Bueno, entonces vos debes creer ahora,’ le dice, ‘después de todo, estás aquí, vivo.’ El ateo simplemente vuelca los ojos. ‘No, hombre, todo lo que paso, fue que un par de Esquimales pasaban por ahí y me mostraron el camino de regreso al campamento.’


Es sencillo pasar este cuento a través de un análisis humanístico estándar: la misma experiencia puede significar dos cosas completamente diferentes para dos personas distintas, dado que ambas personas tienen marcos de creencias propios y formas por las cuales construyen significado desde sus experiencias. Porque nosotros valoramos la tolerancia y la diversidad de credos, de ninguna manera, en nuestro análisis humanístico, queremos afirmar que la interpretación de uno de ellos es verdadera y la del otro tipo falsa o mala. Lo que está bien, exceptuando que tampoco hablamos en ningún momento del origen de estos marcos y creencias individuales. Quiero decir, ¿el origen interno de estos? Como si la perspectiva más básica que uno tiene del mundo, y el significado que cobran sus propias experiencias, estuviesen de algún modo instalados dentro de uno, de la misma forma que la altura o el tamaño del pie; o son adquiridas automáticamente de la cultura propia, como el lenguaje. De modo que la forma en que construimos significado no sea en realidad una cuestión de elección personal, deliberada. Además, nos encontramos con toda la cuestión de la arrogancia. El tipo que no es religioso, cree estar absolutamente acertado en su rechazo a la posibilidad de que el pasar de los esquimales haya tenido algo que ver con sus rezos y suplicas. Es cierto, también hay mucha gente creyente que puede portarse arrogante y determinada en sus interpretaciones. Ellos son probablemente más repulsivos que los ateos, por lo menos para la mayoría de nosotros. Pero el problema de los dogmaticos religiosos es exactamente el mismo que el del no creyente del cuento: una certeza ciega, una cerradez de la mente que se equipara con un encarcelamiento tan absoluto que el prisionero ni siquiera sabe que está encerrado.

El punto es, que yo creo que todo esto es una parte de lo que ‘enseñarme a como pensar’ realmente significa. A ser un poco menos arrogante.
A tener algo de consciencia crítica sobre mí mismo y mis certezas. Porque el mayor porcentaje de las cosas sobre las que tiendo a tener absoluta seguridad están, en efecto, totalmente equivocadas y son falsas. He aprendido todo esto de la manera difícil, como predigo que ustedes graduados, también lo harán.

2da parte…

16.6.09

Zoetrope: All-Story: The Latin American Issue

La última edición de la revista literaria Zoetrope está dedicada a nuevos autores latinoamericanos. Editada por Diego Trelles Paz y Daniel Alarcón, nuevos autores peruanos, aunque viven en Estados Unidos, y Daniel escribe casi exclusivamente en inglés. También cuenta con un invitado de diseño de lujo, Guillermo del Toro.



Me llamo la atención que un boliviano, Rodrigo Hasbún, tenga un cuento en esta antología, Familia. Que por cierto es uno de los mejores cuentos de la colección. Un deambular amorfo y sin rumbo en el desandar de un hombre adulto y su hija, una mirada más bien melancólica y absurda, introspectiva, ausente, y sobretodo circular. Hay otros cuentos que me gustaron mucho, no todos son buenos. Me gustaría leer más cosas de Hasbún, pero como siempre, conseguir cosas de Bolivia, es complejo, pero al parecer pronto estará publicando una novela en Alfaguara, El Lugar del Cuerpo.

Creo que algunos autores merecen especial mención, y además pienso seguirles el paso. Carolina Sanín, colombiana, (¿Por qué será que las Carolinas tienen tan buena imaginación?), su cuento La Hija del Revisor me recordó a Cortázar en La Autopista del Sur, un cuento fabuloso, sobre estaciones y círculos, viajes, y muchas ventanas. Sin duda su prosa no es forzada, hay otros autores en esta antología que se forzaron un poco, Carolina, es más bien original, y encuentra su propia voz.

Ronaldo Menéndez, con Menú Insular, un escritor cubano, que ofrece una fotografía bastante alegórica de la Cuba de principios de los 90, ¿o quizás también de la actual? ¿o quizás, Cuba siempre es así?, el humor de Ronaldo es crudo, aunque también puede estar hablando de muchas otras cosas. El hambre es siempre un artificio metafórico muy fuerte. 'Vi mi boca y mis tripas, vi tu boca llena, y sentí vértigo y lloré, porqué mis ojos habían visto ese referente secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los isleños, pero que ningún isleño desde hace largo tiempo ha visto: el increíble Menú Insular.'



La uruguaya Inés Bortagaray, pese a presentar el cuento más corto de la colección, A la Mesa, ofrece mucho. Quisquillosa, traviesa, cómplice, sensata, honesta, todas, son cualidades del cuento, en un dos por tres te quieres meter bajo la mesa, y ser otra vez niño, atarle los cordones de los zapatos a tus tíos, morderle la pierna a alguna prima odiosa, en sí, te provoca unas ganas locas de salir al parque, y eso, no muchos cuentos pueden lograr, al menos no en tan pocas palabras.

Los cuentos del argentino Patricio Pron, La Cosecha, y del chileno Alejandro Zambra, Fantasía. Son, a mi parecer, los mejores de esta antología. En La Cosecha, penetramos geografías, enfermedades, marginalidad, desesperación, desilusión, desencanto, tragedia, todo, en una serie de fotografías literarias muy bien realizadas. Alejandro Zambra, escribe sobre un tema muy poco explorado en la literatura latinoamericana, la homosexualidad, la aventura y la cuajada rutina son los otros lados de una aventura más bien jovial y liberada, esa rutina que siempre lo invade todo, y que puede victimar los sueños.

Slavko Zupcic, un psiquiatra y escritor, nos ofrece Asamblea los Martes. Imagino que ser psiquiatra, y tener amor por las letras son un combo que raya en lo alucinante, Antonio Lobo Antunes es el mejor ejemplo de esta afirmación que hago, el cuento de este venezolano me dejo bastante impresionado, las imágenes son muy vivas, y creo que el narrador es en realidad un ezquisofrenico, y sigo pensando en ello.

Los dibujos, son de Guillermo del Toro.



17.5.09

Mario Benedetti: Que en paz descanses!!


por eso cuando vuelva
y algún día será
a mis tierras mis gentes y mi cielo
ojaló que el ladrillo que a puro riesgo traje
para mostrar al mundo cómo era mi casa
dure como mis duras devociones
a mis patrias suplentes compañeras
viva como un pedazo de mi vida
quede como un ladrillo en otra casa.
(Mario Benedetti)




22. Mucho más grav...


Este blog está oficialmente de luto. Hoy, 17 de Mayo del 2009, ha muerto Mario Benedetti. Grande entre los más grandes. El que supo entender(nos) y describir(nos) completamente. Certeramente. Letalmente.

Se ha ido uno de los grandes poetas de América. Decirle que su ladrillo se ha quedado conmigo, que sus patrias son las mias, que su Juan Angel, es mio también. Que de él he aprendido que no siempre hare lo que quiero, pero que tengo derecho a no hacer lo que no quiero.

Son macanas que los hombres no lloran. Por ti Mario, por ti! Lloramos todos. Lloraremos, pero nunca te olvidaremos.



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10.5.09

Edmundo Paz Soldán

Edmundo Paz Soldán, es sin dudas, uno de los mejores escritores bolivianos, sino el mejor. Lo he seguido desde un primer cuento "Romeo Y Julieta" que encontré en La Revista, un suplemento muy bien logrado del periódico Los Tiempos de mediados de los 90, que fue suplantado por la irrelevante revista Oh! En aquel cuento, trágico, un par de adolescentes enamorados juran amarse eternamente, y deciden suicidarse en dueto, y luego de él, cortarse las venas con un cuchillo, ella se levanta y se va, y lo deja ahí muriendo de amor eterno. El cuento me dejo muy impresionado, yo tenía sólo 15 o 16 años, particularmente porque ya en ese entonces empecé a notar que la literatura boliviana, al menos la que te meten en la escuela, es bastante anticuada, y en muchos casos mala… rayando en el extremo de lo folklórico y nacionalista. Lastimosamente mi abuela no creyó lo mismo, y a nadie en mi casa se le ocurrió comprarme los libros de Edmundo, y me quede con el cuento, recortado y pegado en una especie de álbum-colección que tenía de artículos del periódico que me gustaban mucho.

Años más tarde, el 2001, me vine a vivir a Estados Unidos, y créanme, en ese entonces encontrar literatura en español era relativamente difícil, encontrar libros de autores bolivianos en internet… simplemente impensable. Fue así, que en un paseo por Cambridge, encontré la librería Schoenhof's, la única en el área de Boston que se especializa en libros en otras lenguas que no sean el inglés, con una amplísima colección de libros en castellano. Fue ahí que encontré Amores Imperfectos, una colección de cuentos muy bien logrados, que junto a Rio Fugitivo y Sueños Digitales, dos novelas, pasaron a formar parte de mi incipiente biblioteca.

Me gusto la idea de transponer Cochabamba, de convertirla en Rio Fugitivo, la ciudad ficticia donde ocurren casi todas las novelas de Edmundo. E incluso me apropie de la idea, y escribí un par de cuentos muy malos y cursis que se situaban en Rio Fugitivo. Los cuentos me gustaron mucho más, con los años, fui encontrando a Borges, Onetti y a Julio Cortázar, y me era imposible no notar los paralelos. Me pareció que la idea de McOndo era absurda, que la influencia del Boom, era más que clara en la obra de Paz Soldán, que Rio Fugitivo, era muy parecida a La Ciudad y los Perros, y que los cuentos eran claramente influidos por la línea de Cortázar y Borges.

No puedo negar que existió dentro de mí un debate constante, en cierto modo, me urgía una literatura que me hable de lo que había abandonado, de las postales que se apostaban en mi memoria, de montañas inmensas e interminables, y del lenguaje que poco a poco me iba abandonando. Y no encontraba aquello en la literatura de Edmundo. En ese entonces vivía con cierta congoja, víctima del síndrome de Ulises imaginaba una Bolivia mucho más idílica y perfecta, una Bolivia mucho menos boliviana, y me satisfacía el pensar que todo lo boliviano era genial, y que Edmundo traicionaba, con su literatura cosmopolita, lo idílico, campesinos formando la resistencia, y vainas míticas de semejante calibre. Pero al mismo tiempo iba viviendo cosas nuevas, me rehusaba a pensar en una Bolivia digital, cuando yo boliviano vivía pegado a Napster, Mirc, Messenger y luego a Kazaa. ¿Cómo conciliar uno con lo otro? En ese entonces opte por simplemente leer su obra, y pese a encontrarla fascinante, le rehuía, termine considerando a Edmundo un gringo-boliviano.

Las cosas fueron cambiando, el síndrome de Ulises fue desvaneciéndose, regrese a Bolivia muchas veces, y por largos periodos de tiempo, y termine re-analizándome a mí mismo, y a mi entender de lo literario. Vinieron El Delirio de Turing, y Desencuentros, y me fui ampliando. Los cuentos de Desencuentros, eran más cortos, y ambiguos, siempre mirando a horizontes indefinidos, imaginarios diversos podrían crear finales distintos, y todo eso sólo podría enriquecer una obra, lo no definido es siempre lo que mejor define la realidad, es siempre preciso, eran cuentos que te dejan una sensación contradictoria, tan azarosa y tan conspicua.

Bolivia no era una postal, y El Delirio de Turing desvelo ello. Al menos para mí, enriqueció una realidad paralela, quizás posible, y hoy día muy relevante, (aunque esperemos que él sentido común triunfe, y futuros guerrilleros no tengan facebook). Los personajes de esa novela están muy bien logrados, y Edmundo dibuja en Turing un resumen de lo trágico-nacional, el sentir de mucha gente, no sólo acomodada sino todos en general, de creer que viven a un nivel intelectual y de éxito superior, de asumirse indispensables, cuando en realidad todos son más bien un remedo, una tomada de pelo construida por todos sobre sí mismos que todos saben absurda, pero que todos juegan a creer, por el bien de las apariencias, y en cierto modo porque eso es Bolivia, en palabras de Chazarreta, la mamada, la careta pegajosa de la nada.

Pero no fue hasta Palacio Quemado, que fue el primero de sus libros que compre en Bolivia, que no me quedo duda alguna. Edmundo Paz Soldán es uno de los mejores escritores latinoamericanos no sólo de su generación, sino de siempre, y probablemente el mejor escritor boliviano desde Jaime Saenz, y quizás el único junto a Ricardo Jaimes Freyre (en su época, claro está) que si es leído en todas partes, y por tanto participa del dialogo literario hispanoamericano. Sus ensayos, son sobre todo, muestra de ello, Alcides Arguedas y la Narrativa de la Nación Enferma, es un libro que leí después de leer Pueblo Enfermo y Creación de la Pedagogía, y aunque confieso que me gustaría ver menos objetividad y más posicionamiento ideológico, cualesquiera que este sea, no puedo sino aplaudir la claridad con que se exponen las ideas de Arguedas y su posición.

Palacio Quemado, debería ser lectura requerida en todas las secundarias de Bolivia, y porque no, en toda Latinoamérica, donde la política suele manejarse de la misma manera. El lenguaje con que esta obra está escrita, es exquisito, una prosa muy apremiante y con personajes tan disimiles y urgentes. Una elite del poder tan cercana, pero tan distante en realidad, el fiasco social que se resquebraja, la ficción de lo mestizo en jaque, el desequilibrio de lo que se considera 'lo nacional', la danza absurda de la corrupción columpiando en los andenes del Palacio de Gobierno, la orgía ideológica totalmente pornográfica con que se manipula el discurso político, y sobre todo la consciencia que se tiene de este remedo trágico-nacional. El circo inefable de la bolivianidad es implícito en esta gran obra de la literatura boliviana. Cuan acertadas son las acepciones de Edmundo en esta obra, y al final, nos abandona a todos, hundiéndonos, sabiendo que en Bolivia el capitán nunca se hunde con el bote, y que todos viven en cierto modo en un constante e interminable naufragio, aquel que nos vemos forzados a encarar, cuando colectivamente nos ponemos a construir otra parodia, en la actualidad, dos parodias… un exceso de hipocresía con matices indígenas por un lado, y por el otro la misma careta tradicional con variaciones occidentales.

Espero con gran expectativa el lanzamiento en Estados Unidos y Latinoamérica de, Los Vivos y los Muertos, primera novela situada en Estados Unidos en su totalidad (que por cierto ya se vende en España). Estoy seguro que muchos en América Latina, van a repeler un poco esta obra, después de todo, para muchos, Estados Unidos no es Latinoamérica, aunque los Hispanics, sabemos que no es así, y que la realidad es bastante más ambigua. De cualquier forma. La obra, estará a la venta en Amazon.com, a partir del 29 de Mayo. Los dejo con un link a Dochera, el cuento que le valió a Edmundo el premio Juan Rulfo.

7.5.09

¿Quien fue Confucio?

Hoy vi algo espantoso. A una concursante de belleza panameña le preguntaron quien era Confucio, y se le ocurrió responder que era un Chino-Japonés muy antiguo que invento la confusión. Y realmente me preocupó. No porque el nivel de cultura de ésta concursante sea inexistente, sino porque muchos aspectos de la cultura china son probablemente desconocidos para la mayoría de los occidentales. Estoy seguro que la mayoría de la gente en Iberoamérica sabe que China y Japón son dos países distintos, pero no sé si podría afirmar que la mayoría de los iberoamericanos y otros occidentales sepan de donde es Confucio, menos aún, en qué consistía su pensamiento o en que época vivió.

Este tiempo de ironías históricas, lo único que ha hecho es acelerar un proceso que ya estaba bien encaminado, el ascenso de China como el nuevo poder global. Es sano para los occidentales aprender de los chinos, después de todo, el progreso económico alcanzado por Europa y Estados Unidos en 200 años, con altos costos medioambientales, humanos, y de violencia colonial, lo están alcanzando los chinos a una velocidad mayor y para una población mucho más grande. Durante la mayor parte de la historia, es decir desde que los seres humanos decidimos ser sedentarios y vivir de la agricultura, China e India fueron los imperios más poderosos, innovadores y productivos. La segundo mitad del siglo 19 y el siglo 20, son anomalías históricas. El poder de Occidente es un fenómeno reciente, y todo indica que tanto China como India retomaran posiciones como lideres globales. Por todo esto, es crucial aprender la mayor cantidad de cosas posibles acerca de China, su cultura y su historia (y en lo posible, su Economía).

Varios cursos de Historia, Filosofía y Pensamiento, y Economía me dejaron algo preparado (aunque infinitamente insuficiente) para entender una cultura tan inmensamente rica, así que he decidido compartir algo de información sobre Confucio, su pensamiento, y algo de historia china. K'ung Fu Tzu es el nombre verdadero de Confucio, era un filosofo o pensador chino que vivió entre el año 551 y el 479 a.c. En esa época aparecieron grandes pensadores en China, algo que siempre me pareció muy interesante porque fueron contemporáneos de los grandes pensadores de occidente: los griegos y romanos; y los grandes pensadores de la India, particularmente Buddha (Siddhartha Gautama).



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La historia China no está dividida en edades (contemporánea, media, antigua… etc.) sino por dinastías y periodos. El periodo en que estos pensadores vivieron se llama el de Primavera y Otoño (722 – 481 a.C), y el de Estados Guerreros (403-221 a.C), relativamente estos periodos son paralelos al periodo griego, como lo mencione antes, Confucio era contemporáneo de Aristóteles y Platón, y la consolidación del Imperio Chino va casi paralela a la consolidación del Imperio de Alejandro Magno, y luego el romano.

Durante el periodo Primavera y Otoño China era muy parecida a la Europa medieval, había cerca de 170 reinos tipo feudales, todos peleando entre sí. Fue durante ésta época que aparecieron muchas escuelas de pensamiento, en lo que se llama Las Cien Escuelas de Pensamiento, es decir, muchos pensadores habían creado escuelas donde se debatían ideas sobre el periodo, sobre todo ideas filosóficas y políticas.

Las cuatro principales escuelas fueron, El Legalismo liderado por Li Si, y basado en tres principios. Fa (Leyes o Principios bastante estrictos y absolutistas), Shu (Método Táctica o Arte), y Shi (Legitimidad Poder del gobernante). El Mohismo, liderado por Micius (Mo Tzu), que buscaba el conocimiento y la disciplina a través de la auto reflexión, y la renuncia a la extravagancia material y espiritual. El Daoismo, liderado por Lao Tze, y que busca encontrar El Camino a través del Dao, que en sí es el camino en sí mismo y no puede ser descrito, ni nombrado, solo encontrado, no puede ser enseñado, ni explicado, en fin, es bastante complejo el Dao, pero para mí es el favorito. Y finalmente El Confucianismo, liderado por Confucio y por su discípulo más importante Mencius.

El Confucianismo, tiene mucho que ver con las jerarquías de relaciones entre superiores e inferiores, y el orden cósmico. Todas las personas tienen un papel que cumplir, y el objetivo de todos es cumplirlo de la mejor manera, así las expectativas que se tienen sobre los individuos serán alcanzadas. Jun jun chen chen fu fu zi zi. Es decir, el monarca debe gobernar como se debe, el ministro debe ser como debiera ser un ministro, el padre debe ser como debiera ser un padre, y el hijo debe ser como debiera ser un hijo. Si todo el mundo cumple su papel, el orden social se mantiene, y la colectividad gana. Si la comunidad juzga que no cumples tu rol, caes en desgracia, eres una vergüenza para ti mismo, tu autoestima y reputación desaparecen, y probablemente termines suicidándote.

Otro de los aspectos más importantes de este pensamiento es el del rechazo al privilegio hereditario, y la reivindicación de la igualdad natural de los seres humanos al nacer. Mencius afirmo que el ser humano es bueno por naturaleza, y que posee un sentido moral innato. A través de la educación, y los esfuerzos que uno mismo haga para alcanzar la virtud, uno puede en efecto convertirse en un ejemplo moral y ético para el resto. Uno debe actuar de forma moral y ética, especialmente si uno es noble, superior o rico, porque es crucial que un gobernante actúe de la forma que un gobernante debiese actuar. "El pueblo es como la hierba, el gobernante es como el viento." Una conducta intachable siempre le dará poder al gobernante.

En lo individual, el confucianismo buscaba hacer de cada persona un ser moral, que esté dispuesto a actuar en el terreno de lo ideal, que ponga la virtud y la ética por delante del error humano. En sí, todo esto está muy lejos de la forma de entender la realidad de los occidentales, ni hablar de los iberoamericanos… que conocemos y aceptamos la corrupción como naturales. Si me preguntan a mí, hay ciertas cosas que podrían ser adoptadas, y otras que no.

Luego de la consolidación del Imperio Chino en el 221 a.C., bajo la dinastía Qin (que tenía influencia legalista) y su posterior caída, vino la dinastía Han, que es muy importante porque duro 400 años y lograron establecer un imperio muy bien estructurado. Fue entonces que el Confucianismo se hizo más fuerte en China, porque fue adoptado por la dinastía Han como filosofía básica. El resto es historia, el Confucianismo se extendió al Japón, Korea y Vietnam, y sistemas similares de obediencia, y moralidad fueron construidos. Hoy todo esto sigue con vida. Si bien China quiso deshacerse del Confucianismo durante casi todo el siglo XX, ha cobrado nuevamente fervor, y es usado ampliamente por el partido comunista chino para construir un sistema de orden civil, y ética de gobernancia. Y del mismo modo que España tiene el Centro Cervantes en diferentes partes del mundo, o Alemania tiene los Institutos Goethe, China ha empezado a establecer los Institutos Confucio que buscan mostrar la riqueza cultural e histórica de China, que por cierto, en chino no se llama China sino Zhongguo (Chongguo), que significa El Reino Central, o El Centro de la Civilización.