No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques, desiertos, fortalezas,
una ciudad deshecha, gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
– y tres o cuatro ríos.
(Jose Emilio Pacheco)
Navegando encontré una muy profunda y sincera reflexión que la poeta e investigadora social cruceña Claudia Peña Claros acaba de colgar en su blog Inútil Ardor. Creo que los bolivianos necesitamos mirar nuestra realidad con un poco de cordura. Invito a todos a que la lean, sin duda alguna me identifico con todo lo que ella dice. ¿No creen que sea necesario dar un paso atrás? ¿Es que acaso el fin justifica los medios? Desde aquí, el rincón de los jilgueros, de los que a pesar de las jaulas siguen cantando, de los habitantes de la esperanza, y de los que nunca callan; les pido humildemente a todos los bolivianos, que den un paso atrás.
Lo que está en juego quizá no sea solamente la unidad de Bolivia. En todo caso, el tema de la unidad pasa en la actual coyuntura por la consulta de este domingo 4 de mayo, una consulta que se reclama democrática.
Uno mira los árboles por la ventana, escucha el viento que entra por esa ventana, y parecieran menores las rencillas de los hombres. Pero no lo son. Este domingo, por ejemplo, seguirán los árboles verdes y el viento arenoso, pero nosotros estaremos siendo examinados, y con nosotros, la democracia.
Pienso que no se puede hablar de democracia cuando la palabra, aquí en Santa Cruz, ha sido monopolizada por los que tienen más recursos (dinero, conexiones, autoridad, adeptos). ¿Quiénes deciden los temas que nos preocupan? ¿Por qué esos temas en Santa Cruz no tienen que ver por ejemplo con las desigualdades, con los humos de septiembre, con los trabajadores que vuelven al final del día en micro a sus casas?
Cansados del trabajo, con el control en la mano, miramos televisión y pensamos que el control es nuestro. ¿Realmente lo es?
Los que nos informan, los que aparentemente nos miran a los ojos mientras en realidad leen, de una pantalla que nosotros no vemos lo que otros escribieron, lo que ellos nos van diciendo.
¿Acaso le confiaríamos la construcción de nuestra casa a una persona cuyo principal objetivo fuera conseguir de donde sea cemento para hacer la suya? ¿Acaso le diríamos ‘ayudame a hacer mi casa’, sabiendo que esa persona está todo el tiempo ocupándose de sus propios intereses? Si supiéramos que esa persona se relaciona con nosotros sólo para conseguir ese cemento que necesita ¿le confiaríamos lo que nosotros juntamos para nuestra casa? Si ese otro fuera más poderoso que nosotros, sabiendo que no podremos defendernos en caso de que nos abuse ¿igual le confiaríamos?
Y entonces, sabiendo que algunos medios masivos tienen sus propios intereses, si sabemos que esos intereses no son precisamente darnos información, si sabemos que no tenemos control sobre ellos, que no tenemos modo de saber cómo se deciden las cosas ahí dentro, sabiendo que no hay regulación que valga para lo que ellos nos dicen, nos muestran, nos convencen ¿por qué confiamos?
Si para que esto sea una democracia debe haber participación, y si esa participación no está construida con información, con argumentación, con debate en igualdad de condiciones, con medios de información, en fin ¿de qué democracia estamos hablando?
Entonces, ¿acaso no son más ciertos los árboles verdes y el viento que los mueve, que lo que vemos en la televisión?
¿Y nosotros no seremos como esos árboles silenciosos mecidos al antojo del viento?
Pensamos que hacemos historia, cuando en realidad apenas nos dejamos mecer, y no sabemos de dónde viene el viento, ni por qué nos mueve, ni lo que hará con nosotros, si resistimos a su capricho.
Porque este 4 de mayo, lo que está en juego somos nosotros mismos.
Anoche después de chatear me quede en mi cuarto por un rato, mi ciberamiga se había retirado a dormir y no me quedaba más que hacer planes para mi noche o quedarme en mi casa. En eso me llamo Alley, una mina que conocí el otro día en el parque mientras leía ‘¡Bolivia Adios!’ una novela de Wolfango Montes. Alley es una de esas personas que recoge firmas para causas sociales o medioambientales, ya sea la pobreza en el Africa, mandar firmas a Washington DC para que pasen alguna ley que restrinja alguna cosa, y cosas de ese tipo. En el caso de Alley ella recogía firmas para limitar la pesca de ballenas.
Cuando nos conocimos en el parque, ella se acerco a pedir mi firma, acepte inmediatamente, porque yo simpatizo con estas cosas, y porque yo trabajaba antes haciendo algo muy parecido relacionado con el medioambiente y con derechos de inmigrantes. Como ella tenía un break justo en ese momento, fuimos a un Starbucks y tomamos un café mientras charlábamos. Entonces empezamos a conversar, ella empezó a hablar castellano con su acento gringo, preguntándome de donde era y que hacía y toda la cosa, estuvimos hablando castellano por unos minutos, pero como se le hacía difícil decirme algo le dije que no había inconveniente en que hablemos en inglés, a lo que me contesto ‘yo quiere practicar la español’ y con una sonrisa le dije que bueno. La charla fue muy amena, me contó que ella no era de Boston y que el lunes regresaba a Washington DC que es donde estaba localizada la ONG para la cual trabajaba.
Yo conozco el tipo de personas que son Alley, porque durante la Universidad, fue justamente de gente como ella de la que hice mis mejores amigas y amigos. Son gente bastante idealista y esperanzada, y de algún modo quieren contribuir a cambiar en algo el mundo, y bueno, no por nada soy el utópico, ¿no? Así que cuando me llamo por teléfono a las nueve de la noche y me pregunto si tenía planes para la noche, pues me cayó como anillo al dedo. Fuimos a Charles Kitchen, un bar que me gusta mucho en Cambridge, y que creo que le gusto mucho, ella fue con Erin una mina con la que vino de DC, y yo llame a Peter y Sarah que son compañeros míos de la universidad. Después de varias cervezas, ron, cigarro y charlas existenciales, decidimos irnos al piso de Peter, que es en un edificio industrial que no ésta supuesto a ser vivienda, pero que de todos modos es rentado a estudiantes universitarios y en el que viven por cierto muchos anarquistas y socialistas.
Al principio creo que se asustaron un poco, porque el edificio es realmente tenebroso, y enorme, y los muros interiores son todos de ladrillo visto. Lo lindo del piso de Peter es que muchos de los que lo habitaron, eran artistas de algún tipo del instituto de artes de Boston, o estudiantes de física de la MIT, uno de los requerimientos del piso es que todos deben dejar alguna huella, y es así que uno ve las cosas más extrañas colgadas de los muros. El techo por ejemplo esta hecho de una serie de plataformas planas y curvas celestes que realmente parecen gotas cayendo sobre uno. Hay por todos los muros cuadros pintados por los que vivieron ahí, muchos de ellos son simples paisajes urbanos de zonas de Nueva Inglaterra, y bueno también esta la gama de cuadros experimentales y abstractos, algunos malísimos y otros no tanto.
Peter tiene una excelente colección de música independiente y alternativa, además de tener un tocadiscos, y una gran colección de vinilos de las bandas clásicas de rock, Beatles, Rolling Stones, Kins, Ramones, Led Zeppellin, Lou Reed, Pink Floyd, y afines. Ya eran las dos de la mañana y seguíamos charlando de todo y de nada, de la universidad, de las mujeres, del feminismo, de las elecciones, de América Latina, del castellano, y así un montón de temas diferentes. Después pusimos un disco de The Kinks y nos pusimos todos a bailar en el centro de la sala, levantando las manos, y cantando This Time Tomorrow, la mayoría de la gente estaba totalmente borrachísima, y el olor de la marihuana se filtraba por todas partes, yo estaba cansado, entonces me deje caer sobre el sillón. A mi lado cayo Abbey, y nos quedamos unos minutos mirando al resto, Peter Sarah, Erin y un par de compañeros de piso de Peter.
Entonces Abbey me agradeció mucho por el good time, y que ella pensaba que terminaría en un bar con su amiga, haciendo nada y bebiendo un poco. Pero que le gusto mucho el que nos hayamos conocido y que estemos terminando la noche borrachísimos en este lugar tan peculiar, créanme el piso de Peter es totalmente surreal. Entonces ella se puso a llorar, y yo me preocupe muchísimo porque pensé que fue algo que le había dicho. Pero me dijo que no me preocupase, que era una tontería y que si podía llorar en mi hombro, bueno le dije, que no había problema, que se sienta cómoda. Y entonces coloco su mano en mi brazo y se puso a llorar por un par de minutos, mientras todos seguían bailando. Entonces le dije que si quería subir a la terraza, que si quería hablar. Y bueno, sonrío y subimos las gradas hasta el octavo piso, desde ahí arriba se puede ver la planta de energía eléctrica, y a un costado los rieles del subterráneo, a más distancia ya se halla la autopista 93 y luego Boston con sus escasos rascacielos, y sus edificios antiguos.
Ya en la terraza, note que Abbey estaba completamente destruida, prendí un cigarro y la guíe hasta una esquina de la terraza, nos subimos al techo, y nos sentamos a charlar mientras el cielo iba clareando poco a poco. Me contó entre sollozos que su novio había muerto en Irak hace unos ocho meses, y que esa era la razón para que llore tanto. Que el novio había nacido aquí en Estados Unidos, pero que sus padres eran latinos, y que ella lo quiso mucho, pero que habían peleado constantemente antes de que el se marche a Irak a finales del 2006. Principalmente por que ella se oponía a la guerra y el aunque no la apoyaba, creía que era su misión defender a su país de los terroristas. Me dio tanta pena verla así, y sólo pude atinar a abrazarla y decirle que el mundo era así, que lastimosamente somos tan solo piezas de un ajedrez, y que esta en nuestras manos hacer todo lo posible por que las cosas cambien, pero que no se enfoque solo en ello. Que el no había muerto en vano como ella pensaba, sino que había muerto para que nosotros nos despertemos de este letargo e indiferencia que plaga nuestra sociedad. Para que cómo en el 68, los jóvenes de nuestra generación se levanten y cambien el mundo, y terminen con la guerra insensata que se llevaba a cabo. Que lo lindo de la vida es encontrarte con gente así como ella, soñadora, con alas, y dispuestas a siempre defender a la esperanza en este mundo sombrío. Y que no llore por que él, que todavía la quería, y la veía desde donde sea que se halle ahora. Lloro un poco más y luego se puso mejor.
Cuando bajamos al apartamento, encontramos a todos en los sillones totalmente agotados, alguien dijo que tenía hambre, y en coro todos empezaron a decir, yo también tengo hambre! Les propuse que nos vayamos a Chinatown, que yo conocía un lugar en el que servían comida toda la noche. Subimos al coche y nos fuimos todos a Chinatown donde picamos varios platos de comida China, y bastante te. Luego lleve a Erin y Abbey a su hotel, Erin me dijo que le encantaron mis amigos y que cuando vaya a DC no dude en llamarla. Abbey me dijo que fue uno de los azares del destino el que nos hayamos cruzado ese día en el parque, y que con seguridad nos volveríamos a encontrar, me dio un beso en la boca al despedirse y luego bajo del coche. Arranque el motor, y me vine a mi casa, pensando en la guerra, el medioambiente, lo mala que es esa novela de Wolfango Montes, los azares del destino, las borracheras, The Kinks, los besos de estrella fugaz, y lo disparatada que es la vida.
Mañana a esta hora, ¿dónde estaremos? En algún lugar, en una nave espacial navegando a través del tan vacío mar Mañana a esta hora, ¿qué sabremos? Bueno, todavía estaremos aquí, viendo la película que pasan durante el vuelo Yo dejare al sol atrás y veré las nubes mientras éstas tristemente pasan Siete millas abajo puedo ver el mundo, y no es tan grande como pensamos Mañana a esta hora, ¿qué veremos? Un campo lleno de casas, interminables filas de calles repletas No se a donde estoy yendo, y no quiero ver Siento el mundo debajo de mí, mirándome Dejare al sol atrás y veré las nubes mientras éstas tristemente pasan Y yo sigo eternamente en movimiento, y el mundo abajo realmente me importa muy poco Mañana a esta hora, ¿dónde estaremos? En algún lugar, en una nave espacial navegando a través del vacío mar Mañana a esta hora, mañana a esta hora…
Esta mañana mientras iba a mi trabajo leí un cuento de Juan Manuel Villalobos llamado Malos Tiempos, lo pueden encontrar en la página de Letras Libres. A mi me gusto mucho y reproduzco aquí un fragmento del cuento, les recomiendo leerlo entero.
A los quince años, mi hermano comenzó a salir con un grupo de personas que se hacían llamar Los Lobos. A la salida del colegio se solía reunir con ellos. Se juntaban a beber cerveza y a fumar tabaco; también a veces iban en busca de mujeres. Había en Fort Worth una zona muy conocida que frecuentaban los chulos, dominada por proxenetas. Los Lobos comenzaron a buscar negocios turbios con gente de aquella zona. Así se hicieron un hueco en el mercado negro y en el trapicheo; de paso, también se acostaban con las putas. Si bien mi hermano nunca terminó por integrarse en el grupo –entre otras cosas porque le llevaban hasta seis años y porque ninguno de ellos había estudiado nada, ni siquiera la primaria–, sí comenzó a salir con relativa frecuencia por los sitios que ellos frecuentaban. Unos días después de que dejara la penitenciaría de Hunstsville le pregunté a mi hermano algo que nunca me había quedado claro: cómo había conocido a Los Lobos. Me clavó la mirada y dijo: “Eran los que nos proporcionaban la droga; ellos dominaban el mercado de los estudiantes, sólo que por alguna razón a mí me fueron integrando en su mundo.” Yo no dije nada. Incluso encontré lógico que mi hermano cayera tan fácilmente en lo que él llamó “su mundo”, un mundo que luego también fue el suyo. Él estaba fuera de órbita en Fort Worth y desafortunadamente terminó conectando con lo peor de la ciudad. Todo lo demás siempre le resultó ajeno.
Mi padre nunca vio con buenos ojos aquella compañía, pero entonces estaba demasiado ocupado como para atender otra cosa que no fuera el taller mecánico. Con el tiempo se había hecho imprescindible y había terminado por regentarlo solo. El dueño era un cowboy extravagante con el que mi padre había hecho buenas migas. Luego vino lo del asesinato de Fort Worth en el que implicaron a mi hermano. Toda la ciudad se enteró. Mi padre perdió el trabajo. Fue cuando comenzaron los malos tiempos.
La historia es más o menos ésta: una noche de verano, en julio de 1987, una pareja de jóvenes, Linda S. Baker y Samuel Johnson, de diecinueve y veintidós años, respectivamente, aparecieron asesinados dentro del coche del segundo, en un sendero muy estrecho cercano al Fort Worth Midtown Park, un conocido camping al que acudían muchos norteamericanos que bajaban hasta Dallas. Johnson había muerto de un disparo en la cabeza y Baker de uno en el corazón. En el cuerpo de Baker fue encontrado semen de Johnson (las pesquisas determinaron que había habido penetración. Se difundió, gracias a la dictadura del morbo, que muy probablemente los asesinos habían obligado a sus víctimas a copular delante de ellos, dado que Baker tenía un desgarre anal con semen del miembro de Johnson). Nadie les había robado nada y, al parecer, tampoco había síntomas de violencia ni de lucha, si acaso un ligero tirón en el cuello del occiso. Un “asesinato limpio”, se dijo. La prensa, como siempre sucede en estos casos, amplificó toda la información, apoyada por una campaña del padre de Johnson. Un testigo, que conducía en dirección a Dallas, dijo haber visto un Camaro blanco salir pitando de una carreterita muy angosta, a un costado de la carretera principal, a eso de las dos de la madrugada, a unos quinientos metros del sitio donde fue encontrado el Corvette rojo en el que aparecieron los cuerpos de Baker y de Johnson –el coche estaba a nombre de su padre. La policía encontró también dos casquetes de una pistola de calibre 22 y varias colillas de tabaco muy cerca del coche. Enseguida las autoridades del condado orientaron su investigación hacia Los Lobos: uno de ellos tenía un Camaro del año 79 color azul cielo. Si bien mi hermano no era parte “oficial” del grupo, acabó involucrado en los hechos. La policía nunca ofreció datos sólidos que culparan a Los Lobos, pero el padre de Johnson era un hombre influyente, respetado y querido en la comunidad de Fort Worth –el típico hombre de “conducta intachable” al que la historia, luego, vinculó con una presunta red de pederastas: el negó todo. Salió limpio, por supuesto. Incluso pasó de puntillas ante el jurado el hecho de que la noche del asesinato Baker y Johnson habían acudido a una fiesta en casa de un amigo de ella, en la que Johnson había tenido un altercado con un tipo que había estado cortejando a Linda y con quien, además, ella había salido en un par de ocasiones. A mi hermano lo procesaron por obstrucción de la justicia. Se dijo que lo había visto y oído todo. Dos miembros de Los Lobos fueron condenados a cadena perpetua por asesinato en primer grado. Otros tres alcanzaron penas de hasta 49 años, por complicidad. A mi hermano le cayeron cuatro años y nueve meses de condena por su presunta obstrucción. La cumplió íntegra.
Mi hermano era otro cuando lo vi salir de la penitenciaría aquella mañana extraña de enero. Naturalmente, se le veía más delgado. El día anterior a su liberación, yo viajé hasta Hunstsville en un viejo Mustang rojo que había comprado de segunda mano –de mi padre heredamos el gusto por los coches– y me hospedé en un motel en las afueras. Al día siguiente volveríamos los dos a Fort Worth, donde mi madre nos esperaba: su sueño era vernos juntos otra vez.
En la pequeña parte que hemos jugado los seres humanos en la historia del planeta Tierra, nuestra interacción con la naturaleza ha sido diferente en diferentes momentos históricos. Algunas sociedades llegaron a la conclusión de que encontrar niveles de armonía con otros seres vivos es necesario para coexistir. Esta armonía no es necesariamente pacífica, esencialmente porque esta basada en controles instintivos (no absolutos) que una especie ejerce sobre otras y viceversa. Otras sociedades han demarcado fronteras entre la humanidad y la naturaleza, extrayendo lo humano de lo natural. John Locke, decía que ‘los objetos de sensación son uno de los orígenes de las ideas, por esa vía llegamos a poseer las ideas de las cualidades sensibles (blanco, duro, calor, dulce, etc.). Entonces la sensación es lo que origina el mayor número de ideas que tenemos en el entendimiento.’ Sin embargo este pensamiento implica que los seres humanos perciben la naturaleza solamente como algo externo (los objetos), extrayéndose así el ser humano de la realidad natural, creyendo de este modo que el ser humano no es parte de la naturaleza, y que sus acciones no están dentro de la naturaleza y que por tanto los beneficios y consecuencias de estas no afectan a la misma. Las ideas de John Locke, también proveyeron a la sociedad occidental con ideas de libertad basadas en la propiedad privada, que es a su vez la justificación del dominio y absoluto control de la naturaleza.
Dentro del discurso de la modernidad y el progreso, tan impulsado por occidente, las ideas de John Locke arrasan con todo. Por siglos los seres humanos han construido dos tipos de relación. Se han sabido ajenos a la naturaleza, ignorando los derechos naturales que otras formas de vida tienen a su espacio. O se han invadido ecosistemas para la extracción de recursos, bajo la premisa de la propiedad privada. Cualquier intento por limitar las acciones de la humanidad en la naturaleza han sido vanas.
Aldo Leopold nos decía que ‘el problema que enfrentamos es la necesaria extensión de la conciencia social para con la naturaleza’. Por tanto si no creamos una distinta introspección social para con la naturaleza, es decir si no creamos un rol diferente para los seres humanos como parte de la naturaleza, nunca podremos transformar las consecuencias de nuestras acciones dentro de los ecosistemas. Una ‘Ética de lo Silvestre’, en la que nos limitamos a no interferir en lo que pasa dentro del mundo silvestre, solamente expande y fortalece los conceptos de la perspectiva abstraccionista de Locke, en la que la sociedad esta fuera de la naturaleza, y que el hombre y la naturaleza son irreconciliablemente opuestos.
La sociedad contemporánea necesita redefinirse a si misma, y reconstruir las ideas que la sostienen para así poder construir una nueva idea de La Naturaleza y del Ecosistema. Es por tanto posible argumentar que una nueva matriz conceptual es necesaria. En la existente la humanidad y la naturaleza ocupan lugares diferentes dentro del universo. La nueva matriz Eco-Conciente debe enraizarse en una perspectiva distinta, la naturaleza como mayor entidad del universo, la humanidad como organismo existente dentro de la naturaleza, y dentro de cada ser humano nuevamente la naturaleza. El ser eco-conciente se sabe a si mismo parte de la naturaleza, y acciones que dañan a la misma, causan daños al mismo ser.
¿Calentamiento Global? Algunos dicen que las consecuencias irreversibles están a treinta años de distancia. ¿30 años? Eso no me afectará a mí.
Es interesante mirar atrás y reflexionar. Hace unos años el tema del ALCA estaba muy de moda, y bueno… unos se oponían y otros estaban a favor. James Petras, se opuso al mismo. Presento aquí este fragmento de un articulo suyo escrito el 2001. Ya son varios años del artículo, pero creo que sigue tan vigente como entonces. Aunque ahora los Estados Unidos se hallan sumidos en una crisis económica resultado de las políticas neoliberales de los últimos 20 años. Latinoamérica está muy cerca de la crisis, particularmente los países que firmaron tratados de libre comercio con Estados Unidos, especialmente los de Centroamérica y México, la razón es simple, mientras más atados al imperialismo están, más dependientes son del mismo. Afortunadamente, la mayoría de los países Sudamericanos se opuso al ALCA y decidieron más bien moverse en otras direcciones, y en vez de optar por un solo mercado de las Americas empezaron a diversificarse, el mejor ejemplo de ello es Brasil. Chile si firmo un Tratado de Libre Comercio, pero Chile esta muy diversificado, y su economía es muy desarrollada si la comparamos con Bolivia, o países de Centroamérica.. De haberse realizado el ALCA puedo asegurar que todos los países de América Latina se encontrarían en una profunda crisis… producto de un efecto domino de la Economía norteamericana. Recomiendo el articulo, que nos muestra claramente los diseños de la política de ‘libres mercados’ y lo que realmente pretenden estos en la dizque aldea global.
El nuevo imperialismo: del neoliberalismo al neo-mercantilismo
El libre mercado o el imperialismo neoliberal siempre fueron un mito: los estados imperiales nunca han abierto completamente sus mercados, eliminado todos los subsidios o dejado de intervenir para apuntalar o proteger a sus sectores económicos estratégicos, sea por razones políticas o sociales. El imperialismo neoliberal siempre ha significado la apertura selectiva a países seleccionados, durante períodos de tiempo especificados, para áreas de productos seleccionados. Los mercados fueron abiertos por el gobierno de EE.UU. a productos producidos por subsidiarias de EE.UU. en países extranjeros. El "libre comercio" en el país imperial no estaba basado en criterios económicos, sino políticos. Por otro lado, los encargados de la política euro-estadounidense y sus empleados en el FMI y el Banco Mundial predicaban "fundamentalismo de mercado" al Tercer Mundo, la eliminación de todas las barreras al comercio, de los subsidios y de las regulaciones para todos los productos y los servicios en todos los sectores. Las prácticas selectivas de libre mercado de los estados imperiales permitieron a sus multinacionales capitalizarse sobre las oportunidades de mercado en los países-objetivo, practicando el fundamentalismo de mercado, mientras protegían sus sectores económicos interiores que incluían electorados políticamente importantes. Un conflicto mayor estalló cuando los dos rivales imperiales, EE.UU. y Europa (ambos libre-mercaderes fundamentalistas) intentaron abrir los mercados del otro, protegiendo al mismo tiempo importantes electorados políticos.
Con la llegada de las crisis triples de recesión, colapso especulativo y competencia intensificada, los países imperiales han recurrido a una mayor intervención estatal en una cantidad de sectores: mayores subsidios estatales, agrícolas y otros –30 mil millones de dólares en EE.UU. en 2001; recurso intensificado a la interferencia en el comercio para imponer "cuotas" a las importaciones (el compromiso de Bush con la industria del acero de EE.UU.) y la explotación intensificada de las regiones del Tercer Mundo para aumentar el flujo de beneficios, intereses y ventajas comerciales (la proposición de EE.UU. para el "Libre Comercio de las Américas".)
El comercio dirigido por el estado, combinando la protección de los mercados internos y la intervención agresiva para asegurarse ventajas monopolistas en el mercado externo y beneficios para las inversiones, define el contenido del imperialismo neo-mercantilista. El imperialismo neoliberal con su retórica de libre mercado y la apertura selectiva de mercados, está siendo reemplazado por un neo-mercantilismo que busca la mayor monopolización de zonas de comercio regional, más decisiones políticas unilaterales para maximizar las ventajas comerciales, la protección de productores internos, y la mayor dependencia de estrategias militares para profundizar el control sobre economías neoliberales en crisis, dirigidas por lacayos desacreditados.
Durante la era de Clinton, EE.UU. "compartió" la toma de los mercados y de las empresas latinoamericanas con los europeos. Por ejemplo, los bancos y las compañías energéticas y de telecomunicaciones de EE.UU., compitieron con las multinacionales españolas en la adquisición de empresas públicas y bancos nacionales. Sin embargo, el régimen de Clinton, trató de debilitar a la competencia europea y japonesa firmando el Tratado de Libre Comercio de América del Norte [NAFTA/ALENA] que dio privilegios a las empresas de EE.UU. en México. El éxito de EE.UU. en la monopolización del mercado mexicano, estuvo en contraste con la relativa disminución de su participación en las empresas y mercados nuevamente privatizados en América Latina.
La proposición de Clinton de extender el control monopolista a través del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) recibió mayor ímpetu con la administración Bush –particularmente en la cumbre de las Américas de Québec en abril de 2001. El propósito del ALCA es dar privilegios a las compañías y exportadores de EE.UU. que operan en América Latina, mientras se restringe el acceso latinoamericano a los mercados estadounidenses. Aunque el ALCA es presentado como una doctrina comercial recíproca, la administración Bush se negó a hacer cualquier concesión respecto a las llamadas regulaciones anti-dumping que son habitualmente evocadas para limitar la entrada de productos latinoamericanos competitivos, que pudieran obtener parte del mercado de las compañías de EE.UU. Además, la "reciprocidad" es un concepto sin sentido cuando las dos regiones que comercian tienen desigualdades tan inmensas en la capacidad productiva y en el tamaño de muchos sectores económicos, y cuando industrias nacientes tienen que competir con grandes empresas establecidas. En esas circunstancias, la "reciprocidad" se convierte en una fórmula para las adquisiciones estadounidenses y la bancarrota de las empresas latinoamericanas. Como hemos visto, las empresas de EE.UU. en los sectores bancarios, energéticos, de las telecomunicaciones, de la minería y en el transporte, tienen inmensas ventajas que han utilizado para desplazar a la competencia latinoamericana. El ALCA destruirá decisivamente lo que queda de las economías nacionales latinoamericanas e impondrá una estructura de toma de decisiones económicas que estará concentrada en las oficinas centrales de los bancos y las corporaciones multinacionales de EE.UU.
Lo que es de igual importancia, es que EE.UU., como estado, dictará las reglas y regulaciones que regirán el comercio, las inversiones y las leyes de propiedad intelectual que reinarán en las Américas. Esto pondrá al gobierno de EE.UU. en la posición de combinar el proteccionismo en el interior, la exclusión de los europeos, y tener mercados libres en América Latina.
Un ejemplo evidente de los elementos proteccionistas del imperio neo-mercantilista son las promesas de la Casa Blanca de proteger las plantas siderúrgicas estadounidenses contra la competencia extranjera –incluyendo a Brasil. En la primera semana de junio de 2001, la administración lanzó una acción (una investigación bajo la Sección 201 de las "prácticas comerciales injustas") para proteger a los productores de acero de EE.UU. contra la competencia extranjera. Tanto Donald Evans, el Secretario de Comercio de EE.UU., como Robert Zoellick, el Representante de Comercio de EE.UU., defendieron públicamente la intervención estatal para proteger a los productores no-competitivos de acero de EE.UU. contra el "comercio injusto". La verdadera razón para la pérdida de competitividad de la producción estadounidense, es la fortaleza del dólar y los mayores costos operacionales en EE.UU. Como indicara la Asociación Nacional de Fabricantes de EE.UU. en una carta al Secretario del Tesoro de EE.UU. [los actuales niveles de cambio del dólar estaban] "teniendo un fuerte impacto negativo sobre las exportaciones industriales, la producción y el empleo." La carta señalaba que el dólar estadounidense había subido un 27% desde principios de 1997, con el resultado de que "puso los precios de los productos fuera de competencia en el mercado tanto en el interior como en el extranjero."
El fuerte dólar, sin embargo, es una estrategia preferida del poderoso sector financiero de EE.UU. y es vital para mantener el vasto flujo de capitales extranjeros a EE.UU., para financiar el creciente déficit comercial.
El lavado de fondos ilícitos por los principales bancos estadounidenses es una fuente importante de flujos externos hacia EE.UU. Cálculos de un subcomité del Senado de EE.UU. van de 250 a 500 mil millones de dólares por año. Como el antiguo imperio mercantilista dependía en parte de compartir el botín de sus piratas depredadores, a la economía neo-mercantilista le sientan de maravilla los gobernantes corruptos que saquean economías y transfieren sus fondos ilícitos a los imperios de Europa y EE.UU. El fuerte dólar es uno de los atractivos para los depredadores y los gobernantes corruptos. No es sorprendente que la administración Bush haya debilitado significativamente su apoyo para una iniciativa internacional que refuerce la regulación financiera para combatir el lavado de dinero.
El imperialismo mercantilista en el que el estado imperial combina el proteccionismo en casa, los monopolios afuera, y el libre comercio dentro del imperio, es por lo tanto, la estrategia escogida para mantener el imperio y desarrollar el apoyo político interno, a un costo terrible para América Latina y produciendo la consternación de sus competidores europeos. En su lucha por el imperio neo-mercantilista, Washington debe basarse crecientemente en decisiones y políticas unilaterales. Por su naturaleza monopolista, el neo-mercantilismo depende de la exclusión de aliados competidores y de maximizar las ventajas comerciales, mediante decisiones estatales unilaterales.
El rechazo unilateral de la administración Bush del acuerdo de Kioto, su decisión unilateral de proceder con el nuevo programa de misiles, en violación de acuerdos existentes, sus crecientes subsidios a la agricultura de EE.UU., su intento de acelerar el ALCA, son ejemplos de unilateralismo al servicio de la construcción del imperio neo-mercantilista. El mercantilismo, con su considerable énfasis en los beneficios de los monopolios, la acción unilateral y particularmente la intervención estatal para favorecer los intereses empresariales contra los rivales exteriores y una vasta colección de choques internos en América Latina, han sido acompañados históricamente por conflictos armados y grandes gastos militares. El neo-mercantilismo contemporáneo no constituye una excepción. Acompañando al ALCA, hay un aumento importante de los gastos militares de EE.UU. en América Latina, nuevas bases militares, la colonización del espacio aéreo, de las costas, los ríos y los estuarios. El Plan Colombia, la Iniciativa Andina y los gastos militares relacionados con la militarización de las fronteras de Ecuador con Colombia y de Panamá con Colombia, implican más de 1500 millones de dólares y cientos de agentes militares de EE.UU. La subcontratación de militares latinoamericanos, fuerzas paramilitares y mercenarios estadounidenses, es una parte integral de la protección y expansión de la construcción del imperio neo-mercantilista. En todo el mundo, la política de EE.UU. de provocar a China con ostentosos planes de vuelos espías a lo largo de sus aguas costeras, y la escalada de la carrera armamentista con Rusia, forman parte de la política de proteger el poder militar unilateral.
Aquí estoy, extrañándote un poco, y derrumbándome un poco ante esta vida que uno tiene, que le pone pruebas, o llena de cenizas y nubes el horizonte y lo hace todo tan complejo. A ratos uno trata de poner el corazón fuerte, y controlarlo, y decirse a si mismo, no tiene sentido que pienses en cosas o imagines cosas Diego, no te busques problemas que sabes lo que pasa cuando lo haces… pero después salgo un rato, camino por la plazuelita que está por mi casa, me fumo un cigarro, o simplemente me siento en la banqueta, y miro el cielo, y no hago nada, ni pienso en algo en particular, contemplo las estrellas, cuando se puede verlas, o la luna si es que está por ahí en cualesquiera de sus formas… y me abandono a ese silencio que es no estar en ningún lado… ni pensar en nada… nuevamente divago y regreso a mi habitación, dejo mi ropa en el suelo… como gotas de mi mismo que voy derramando sobre este mar de arena movediza que es el piso de mi cuarto, por el que me arrastro casi a gatas, me tiro sobre la cama y luego caigo en un sueño profundo….
Son las cinco y media de la mañana y me he despertado, de nuevo solo sobre mi cama, y salgo al pasillo de mi departamento, y luego me dirijo al balcón, ya no hace frió con una chompa basta. Me siento doblando mis rodillas y apoyando mi espalda sobre el muro, mirando al cielo, veo los dedos de mis pies desnudos, y de pronto apareces vos en mi pensamiento, en el vacío de mi mirada, en el silencio de mis noches… y despacito, desganada, estirando tus manos y bostezando, vas levantándote y de a poquito vienes hacia mi, te sientas a mi lado, enciendes un cigarrillo y me miras. Vas habitándolo todo… te apresuras y todavía somnolienta veo como vas enrollándote a mi lado, despiertas un poco… y sonríes aunque no dices nada, te abrazas de mi brazo, y tomas mi mano, y nos quedamos en silencio por un rato, paso mi mano por tu hombro y acaricio tu cabello, y seguimos los dos ahí, viendo como la noche va desapareciendo, y la oscuridad todavía presente va escapando y perdiéndose en el horizonte, mientras una mitad del cielo va cobrando un color más sereno y celestón, y pareciese que ese momento durara una eternidad… pero no lo es, son apenas unos minutos, en que estás conmigo, y estamos juntos en silencio, en ese abismo de sensaciones que es una madrugada, un decirle adiós a la noche y despertar al sol…
Pero no decimos nada, y contemplamos el Roble y el Ciprés a los que ya se les nota los cartuchos y están prontos a florecer… vemos también un par de ardillas juguetonas, ya despiertas, empezando con sus quehaceres… correteando de rama en rama, saltando de un lado al otro. Yo se que pronto tendrás que partir, y me invade ese sentimiento de soledad que tuve la noche anterior, y me aferro a tu mano, y no quiero soltarla, y vos te agarras de mi brazo, y aunque no nos decimos nada, sabemos que el momento ya está llegando…
Nos levantamos juntos, regresamos a mi habitación, donde te vistes con calma, luego de ponerte las medias negras de redecilla que tanto te gustan, te subes la falda nueva que te compraste y me mostraste el otro día, te ayudo con el cierre, me abrazo a tu cintura y te doy un beso en el hombro, luego te pones la blusa floreada que muestra tus hombros desnudos y los zapatos blancos. No dices nada. Sonríes. Me miras. Te miro. No digo nada. Te acompaño hasta la puerta de mi departamento, y sales, como yo un día salí del tuyo, me das un beso y luego bajas las gradas, cada grada que bajas te aleja más y más de mí, y voy desvaneciéndome nuevamente… cuando escucho que la puerta del primer piso se ha cerrado, cierro mi puerta, salgo al balcón, y veo que ya es de día, ya se ven algunas flores… la primavera está llegando.
Entro en mi habitación, pongo la lista de canciones que me recuerda a ti, me echo sobre mi cama, y dos minutos después me despierto. Como todas las mañanas, no estás conmigo. Me abrazo de tu recuerdo, y quiero regresar al sueño que tuve. No puedo. Desganado me acerco al computador, leo algunas noticias… reviso mi correo electrónico… pongo la lista de canciones que tanto te gusta… y entro a la ducha…
Me dirijo a la estación de buses y miro al cielo, el día está muy lindo… me lleno de esperanza, y divago nuevamente en mi absurda soledad… pero contemplo las veredas de la ciudad, y la siento más placentera, le sonrió a la gente, huele a alegría, quizás es la primavera… aunque en el fondo se que eres vos, que vas habitando esta ciudad… la invades por todas partes… pero principalmente la invades desde mis sueños…por favor, no te vayas.
'Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término grafitti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.'
'¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice que no. Pero si se niega, no renuncia: es además un hombre que dice que sí desde su primer movimiento. Un esclavo, que ha recibido órdenes durante toda su vida, juzga de pronto inaceptable una nueva orden. ¿Cuál es el contenido de ese “no”? Significa, por ejemplo, “las cosas han durado demasiado”, “hasta ahora, sí; en adelante, no” ,”vas demasiado lejos”, y también “hay un límite que no pasaréis”. En suma, ese “no” afírma la existencia de una frontera. Vuelve a encontrarse la misma idea de límite en ese sentimiento del rebelde de que el otro “exagera”, de que no extiende su derecho más allá de una frontera a partir de la cual otro derecho le hace frente y lo limita. Así, el movimiento de rebelión se apoya, al mismo tiempo, en el rechazo categórico de una intrusión juzgada intolerable y en la certidumbre confusa de un buen derecho; más exactamente, en la impresión del rebelde de que “tiene derecho a…”. La rebelión va acompañada de la sensación de tener uno mismo, de alguna manera y en alguna parte, razón.'