2 de Octubre en Tlatelolco continúa estando presente
Ronda en plazas y mitines
Pavoroso y contundente…
…2 de Octubre no se olvida
Yo pregunto al evocar las heridas que nunca cierran
¿Cuando dejaran de rondar 2 de Octubres en la tierra?
(Fernando Delgadillo)
Este 2 de Octubre se recordaban los 40 años de la Masacre de Tlatelolco. Creo que un documento interesante es el libro de Elena Poniatowska que tiene el nombre: La Noche de Tlatelolco. Recomiendo también, buscar cosas en Ytube, aquí mismo les dejo un par de videos, es increíble la cantidad de documentales y entrevistas de todo tipo que pueden hallar en video. Hablaba el otro día con un amigo en Bolivia, al que le comentaba sobre Tlatelolco, y me dijo que no tenía la más mínima idea de que era Tlatelolco, aunque sí asumió que el nombre era mexicano.
Nadie sabe el número exacto de los muertos,
ni siquiera los asesinos,
ni siquiera el criminal.
(Ciertamente, ya llegó a la historia
este hombre pequeño por todas partes,
incapaz de todo menos del rencor.)
No pretendo en este momento, hacer una crónica sobre que paso en Tlatelolco, y porque, simplemente dejo en claro que fue una masacre de estudiantes por parte del gobierno federal mexicano. Me interesó mucho, sin embargo, lo que este amigo me dijo, principalmente porque fue él el que me envió un e-mail en Mayo, recordándome que debíamos recordar lo que ocurrió en Francia el mismo año, 1968, con consignas de ¡libertad! y ¡qué viva el Che! y toda la onda esa. Sin embargo ignoraba que ese mismo año los estudiantes mexicanos también tuvieron su '68 y fueron reprimidos a balazo sucio.
Tlatelolco será mencionado en los años que vienen
como hoy hablamos de Río Blanco y Cananea,
pero esto fue peor,
aquí han matado al pueblo:
no eran obreros parapetados en la huelga,
eran mujeres y niños, estudiantes,
jovencitos de quince años,
una muchacha que iba al cine,
una criatura en el vientre de su madre,
todos barridos, certeramente acribillados
por la metralla del Orden y la Justicia Social.
Es a este tipo de actitudes, a las que me refiero cuando hablo de la colonialidad, y el estado profundo de división y aislamiento históricos, al que nos hallamos sometidos en América Latina. Podemos hablar de la Revolución Francesa sin ningún problema, recordamos consignas como Libertad, Igualdad y Fraternidad, sabemos incluso quienes son Washington y Jefferson, quienes son Churchill y Mussolini. Sin embargo no sabemos quienes lideraron la revolución Mexicana de principios de siglo ni que se hizo en esa revolución. No sabemos que el Brasil era en un momento un Imperio, sí, con emperador y todo, y que nunca pelearon por su independencia, simplemente el emperador la decreto. Desconocemos la historia de la Argentina, de cómo repelieron a los ingleses. Y sólo he mencionado a los países grandes. No sabemos nada respecto a países de Centroamérica, y si algunos saben quién es Trujillo, probablemente se lo deben a Vargas Llosa por La Fiesta del Chivo. Lo único que sabemos de todos los otros países es que son pobres como también lo somos nosotros.
A los tres días, el ejército era la víctima de los desalmados,
y el pueblo se aprestaba jubiloso
a celebrar las Olimpiadas, que darían gloria a México.
(Jaime Sabines)
Estoy seguro que esto se repite en todos los países de América Latina. Dudo que la educación no universitaria, y en algunos casos incluso la universitaria, nos enseñen algo acerca de nuestros vecinos. Nuestros hermanos de lengua y sangre. Porque en América Latina somos hermanos de Sangre y Lengua, y sin embargo no nos dejamos ser. Porque podríamos Ser, si nos despojásemos las máscaras que tan ilusamente nos hemos sabido poner, y es cierto, muchas veces otros nos han sabido poner.
Creo sinceramente, que hoy más que nunca, América Latina está tomando otro camino, un camino que siempre quiso para sí misma. Dicen algunos que los gobiernos de izquierda de Sudamérica quieren imponer un comunismo nefasto, muy a lo Stalin, pero por lo menos por ahora les tengo confianza, y creo que sí están construyendo otro mundo. Un paradigma otro, como dice ese gran intelectual que es Boaventura. Y que se están iniciando procesos de descolonización, no sólo del Poder, sino también del Conocimiento y del Ser. No es perfecto, de ninguna manera, hay muchas críticas bien merecidas que se tienen todos estos líderes que ahora tenemos. Pero creo vehementemente que por primera vez en nuestra historia, nuestros líderes si piensan en sus países y en la posibilidad de construir una América que ya existe a niveles culturales y lingüísticos. Pero a la que todavía le falta construir una identidad regional más solida y posible.
Otro Mundo es Posible, sí señores, claro que sí. Porque las perspectivas de millones de latinoamericanos en los últimos años han cambiado, porque ahora creen que si pertenecen a sus países, porque la esperanza ha vuelto a poblar sus corazones, y porque los Limites de lo Posible van poco a poco disolviéndose. Porque estamos dejando de ser un montón de muertos como en el cuento de Rulfo, y porque los senderos que recorremos son más parecidos a la alameda que soñó Salvador en la que esos hombres y mujeres de hoy y mañana pueden caminar libremente. Porque ya no vendemos la soberanía al mejor postor, como nos recordaba Marcelo.
Pablo Milanés nos dice en su canción, ♪ Yo pisare las calles nuevamente, de lo que fue Santiago ensangrentada. Y en una hermosa plaza liberada me detendré a llorar por los ausentes ♪ Pero el nos dice que no sólo recordemos Santiago, sino también Managua, Pando, Buenos Aires, Rio, San Salvador, Santo Domingo, y a una infinidad de ciudades en Nuestra América. Porque nuestra sangre ha sido derramada en todas las calles de América, por aquellos que siempre han tenido el poder, no sólo los gringos, ni los europeos, no, sino sus cómplices Las Elites Latinoamericanas. Porque si supiésemos nuestra historia, podríamos caminar por toda América Latina recordando que nos podemos unir a los que hicieron mucho y poco para liberarnos de este yugo que somos nosotros mismos, ésta prisión de mirar al norte y al otro lado del charco. Para que dejemos de lado, esta mutilante necesidad que tenemos de querer ser más como ellos, y en lo posible, dejar de ser del color de la tierra. Es quizás utópico pensar que construir una nueva América para nosotros Los Americanos sea posible, pero creo que se está logrando, y me atrevo a decir esperanzado que en 15 años las nuevas generaciones sabrán recordar Tlatelolco y brindaran con Tequila en todas las esquinas de este continente que todavía no se deja parir.





