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6.2.08

Llueve Mucho y Divago con Saenz...

No le digas que la quiero

en un rincón del olvido,

no le digas que la espero...





Haga usted la prueba de mirarse la cara a la luz de la luna, frente a un espejo; pregúntese qué es el silencio, dónde, en qué sitio del silencio se halla su cara y por qué; y con esto, cosas tales como el mundo, el tiempo, la vida, asumirán formas por las cuales dejará de ser una realidad lo que verdaderamente lo es. Créame: es posible presenciar el silencio frente a un espejo; el tiempo fluye del silencio; mírese a la cara; busque usted la manera de explicarse eso que se llama la música. Yo hice un viaje hacia el silencio. Escuché y presencie el silencio en la imagen del júbilo y la locura. Esto ocurrió por la música, con unos instrumentos graves, yo no sé cómo. En pleno día, el gesto de una joven me hizo asustar. Esta joven era loca; tenía un traje de color morado, estaba feliz. De repente dio un salto y bailó en los aires; estaba a punto de caer, fulminada por la luz en su traje, y se perdió en el silencio. ¡La música se metió dentro de su cuerpo! Allí permaneció oculta y reapareció al mismo tiempo que la loca, cuando el encanto del silencio quedó roto por el soplo de los instrumentos, que sustentaban este silencio. Cualquiera de nosotros, en cualquier momento, puede desaparecer del mundo sin dejar rastro. El silencio puede tragarnos y borrar nuestra imagen. Y tal ocurrió con aquella joven que desapareció ante mis ojos, cuando en ese momento yo pensé en mí con mucha pena, y supe el destino del hombre, y sentí una gran extrañeza ante mi presencia en el mundo, pues yo estaba en él solamente como un peregrino. Cuando se disipó esta visión mágica, la revelación había adquirido toda su plenitud, y todo volvió a ser visible, y el silencio me devolvió a la vida cuando yo miraba el mundo con infinito asombro, como si solamente en ese momento lo hubiese conocido, y como si todo esto sólo hubiese sido posible por una música que yo escuchaba en ese momento.



En la bodega, la tumba es un medio y al mismo tiempo un fin. Entre la tumba y la muerte existe la misma diferencia que puede existir entre la lluvia y un arriba y abajo. La vida y la muerte llegan a descifrarse en los confines de la bodega, donde yace alguna cosa en el polvo del olvido, bajo el signo de la tumba; allí puede saberse muchas cosas y explicarse por qué pueden perderse las cosas sin haber existido jamás. La tumba contiene los rastros de la vida y la muerte, ya lo dije; es el cuerpo que reposa, la materia que construye; es el árbol en que se esconde el árbol. Allá, a un paso de la tumba, se yergue la bodega sobre unos cimientos inconmovibles, alumbrada por una luz que se difunde y se identifica con las tinieblas. Es un recinto secreto. Es una cripta, donde son todos magos que ofician graves ejercicios, y empero ignoran que lo son. Con la esperanza sin esperanza, allá se inician los hombres en el conocimiento de la tumba para llegar a ser. Y cada minuto, día tras día, se trabaja y se sufre, se construye y se destruye. Con la destrucción se construye, y lo que se ha construido sirve para destruir y otra vez para construir. Y así, sin cansancio se persigue un hallazgo, se busca el modo de cerrar el círculo para llegar a ser. Y con los ejercicios, ¿qué se consigue? Conocer que la búsqueda había sido el verdadero hallazgo, y entrar en el camino de ser: es eso lo que se consigue.






Ahora, con mucha alegría, le comunico mi determinación de retornar cuanto antes a mi patria. En realidad, cada cual deberá vivir y morir en su respectiva patria. Sólo la patria es propicia. Por mi parte, declaro lo siguiente: en mi patria (y hablo de las montañas, de la altura y de las almas), en mi patria y tan sólo en ella, yo podré encontrar el clima propicio para la realización de las tareas en procura de ser.


Y ahora sí que cierro mi carta.


-Felipe Delgado.




Sólo quiero acotar… algo que siempre he sentido, pero no tenía una forma de describirlo. Hace poco alguien lo expreso de una manera tan sencilla y profunda, que decidí hacerme con la frase. Yo llevo mis raíces en maceta. Y aunque es muy lindo lo que dice Saenz, difiero en lo de la patria. Creo que la patria… uno la lleva consigo siempre, en ese cajoncito de recuerdos, ese retazo de vida y fotografías del alma, ese fascinante deseo que uno siente por conocerse mundo sabiéndose país. Concuerdo con lo de las montañas, y las almas que pueblan mis valles, para otros seguro será la altura… para otros será el monte. Llueve mucho afuera. El olor de la tierra mojada, es diferente, sin embargo la lluvia me empuja, o más bien me lanza en unos arrebatos silenciosos, muy bien expresados por Saenz. Llueve mucho afuera. Y esa cueca… sugiere lejanía, nostalgia y mucha tristeza. No estoy triste. Reí mucho hoy. Eche un par de carcajadas tan fuertes que me puse chinito y de tanta risa lagrime. Lo había prometido.

Llueve mucho afuera… y bueno… yo en mi habitación, buscándome en el espejo que no tengo. Escuchando silenciosos sonidos que encuentro a ratos armónicos... y a ratos estridentes.... sumamente insoportables. Me hallo dibujando bodegas, recorriendo distancias, presenciando ausencias, discutiendo sinsentidos…llueve mucho….


28.1.08

Geopolítica del Conocimiento

Bueno, estoy trabajando en algunas cosas, así que les dejo, este texto que es de una entrevista que le hacen a Walter Mignolo, uno de los pensadores latinoamericanos más interesantes del momento. Veo, que en Bolivia, la mayoría de la gente no sabe que son la interculturalidad, la colonialidad, porque se habla de un proyecto descolonizador, y cosas afines. Y bueno… espero que algunos de mis posts, por lo menos ayuden un poquito. Hay mucho trabajo filosófico, historiográfico, sociológico, de semántica, filológico, y de otros tipos, investigaciones muy profundas que indagan las diferentes/iguales realidades latinoamericanas, en algunos posts, pondré algunas de estas ideas.

Le haría un exhaustivo análisis, pero la verdad no tengo mucho tiempo. Los dejo con esto. Si alguien está más interesado, lo tengo en .pdf, sólo déjenmelo saber y se los mando por correo electrónico.



Pensemos en cualquier historia, de la filosofía, por ejemplo. Esa historia va de Grecia a Europa, pasando por el norte del Mediterráneo. De tal manera que todo el resto del planeta queda fuera de la historia de la filosofía. Así, en América Latina hay una larga tradición en la cual una de las preguntas es, “existe una filosofía en América Latina?”. Pregunta semejante se han hecho los filósofos africanos, sobre todo a partir de la descolonización de África, después de la Segunda Guerra Mundial. Así, en la misma vena, se dice que “la filosofía oriental” es más “práctica” que la occidental. Esto es, no se sabe muy bien, por un lado, qué diablos es filosofía fuera de esa historia con una geografía precisa (de Grecia a Francia) y, por otro lado, la filosofía funcionó, hasta hace poco, como el punto de llegada de la modernización del conocimiento. Imaginemos otras historias, la de las ciencias humanas (Foucault) o de las ciencias sociales (Wallerstein). Algo semejante ocurre. La arqueología de las ciencias humanas de Foucault se hunde en las raíces de esa geopolítica que enmarca la historia de la filosofía. Wallerstein, en cambio, introdujo un nuevo elemento. Reconoció que las ciencias sociales, como las conocemos hoy, se fundaron en Europa, se construyeron en las lenguas modernas de conocimiento y de colonización, y se ocuparon fundamentalmente de países Europeos, porque el resto del mundo (con excepción de la antropología al servicio del colonialismo) no valía la pena de ser estudiado. El “orientalismo”, recordemos, es producto de los estudios filológicos más que sociales.



¿Entonces qué vemos en estos dos ejemplos? Vemos que la “historia” del conocimiento está marcada geo-históricamente y además tiene un valor y un lugar de “origen”. El conocimiento no es abstracto y deslocalizado. Todo lo contrario. Lo que vemos en los ejemplos anteriores es una manifestación de la diferencia colonial. Los misioneros habían notado que los aztecas o los incas no tenían escritura; por lo tanto, no tenían conocimiento en el sentido en que la universidad renacentista concebía el conocimiento.


Cuando les llegó el turno a los misioneros francés e ingleses, en el siglo XIX, las observaciones fueron semejantes. Solo que esta vez el conocimiento se medía sobre la base de la universidad kantiana-humboldtiana y no ya renacentista. Los conocimientos humanos que no se produzcan en una región del globo (desde Grecia a Francia, al norte del Mediterráneo), sobre todo aquel que se produce en África, Asia o América Latina no es propiamente conocimiento sostenible. Esta relación de poder marcada por la diferencia colonial y estatuida la colonialidad del poder (es decir, el discurso que justifica la diferencia colonial) es la que revela que el conocimiento, como la economía, está organizado mediante centros de poder y regiones subalternas. La trampa es que el discurso de la modernidad creó la ilusión de que el conocimiento es des-incorporado y des-localizado y que es necesario, desde todas las regiones del planeta, “subir” a la epistemología de la modernidad.



Esta observación vale tanto para la derecha, como para la izquierda y para el centro. Hay tres grandes narrativas, macro-narrativas, que enmarcan el saber en las historias del saber que se localizan desde Grecia a Francia, al norte del Mediterráneo. El macro-relato cristiano, generó el macro-relato liberal, y éste generó el macro-macro relato marxista. Como es sabido, la secularización del conocimiento aparentemente se opuso y distanció de la cristiandad. No obstante, en un gesto complementario mantuvo a la cristiandad cerca, puesto que la religión cristiana le era necesaria a los filósofos de la ilustración para asegurarse de que todas las otras religiones eran inferiores a la cristiana. Y, como también sabemos, si la secularización generó el liberalismo, el liberalismo generó su contrapartida semántica, el marxismo. De tal modo que cristiandad, liberalismo y marxismo (con sus correspondientes “neos”) no son dos caras de la misma moneda, sino tres caras de un solo lado de la moneda. El otro lado de la moneda es la colonialidad. Y la colonialidad abre las puertas de todos aquellos conocimientos que fueron subalternizados en nombre del cristianismo, del liberalismo y del marxismo.

21.1.08

Mundos del Conocimiento

Me llamo mucho la atención un post que hizo Rebelde sobre la información el conocimiento y la difusión, distribución, libertad de los mismos. Les recomiendo leerlo, si tales temas les llaman la atención.


Aquí voy a tratar de divagar un poco sobre el tema… buscando ciertas luces… con certeza, no encontrare la verdad. Lo que sea que digo, de ninguna manera significa que soy un iluminado y que esto me vino de ningún lado, y que simplemente lo razone solito. Seria triste pensar que es así. Estoy seguro que hay muchos que piensan igualito, y muchos otros expertos que le han dedicado ha esto más que una post en un blog.


¿Por qué el acceso a la información y el conocimiento es tan limitado?


Existen muchísimas razones. Pero creo pertinente primero definir el mundo. Y después cuestionarnos cosas más especificas. ¿Cómo está estructurado/construido el mundo? ¿Dónde pertenecemos nosotros?




Primero tendríamos que sabernos nosotros mismos parte de un mundo complejo. No pretendo dividir al mismo entre países ‘desarrollados’, ‘en desarrollo’, y ‘subdesarrollados.’ Aunque creo que vale la pena hablar un poco sobre ese tipo de división linear del mundo, que es la mayormente ‘aceptada’ por toda la humanidad. En el dibujito que hice, muestro la línea del conocimiento, que es también la línea del tiempo, de la historia y del progreso. Ésta, es parte de la Filosofía de la Historia de Hegel, y nos invita a aceptar un movimiento de la historia (que es social) hacia delante, y cualquiera podría asociarlo con la evolución (que es biológica) y pensar que tal movimiento parece natural. En sí la filosofía de Hegel, prácticamente ha impuesto está visión de realidad histórica, en la que uno parte de un punto cero en el pasado, y avanza a través de la historia hasta un ‘desarrollo,’ ejemplos claros serían las sociedades modernas de Europa, el Japón y Estados Unidos que han sabido ir adelante y ‘progresar.’ Bajo tales creencias, todos estamos supuestos a creer que avanzamos, que nuestras sociedades están en ‘desarrollo’ y que el correr de la historia nos llevara al progreso, siempre y cuando nosotros sepamos usar y buscar el conocimiento (por lo general científico).


¿Hasta ahí todo bien? Supongo que si, porque es así como están supuestamente construidas todas nuestras estructuras sociales, económicas, políticas, culturales y de cualquier otro tipo.


Con el siguiente dibujo, pretendo mostrar mi concepción del mundo. Aunque, como dije antes, no me siento su autor, y estoy seguro que muchas de las cosas que voy a decir vienen de diferentes lecturas que hice.




El mundo y la historia de este, no van en línea recta, no avanzamos a ningún lugar, creo más bien que vamos en ciclos espirales, ojo que no creo que sean circulares… porque ¿cual sería el punto? En fin, dentro de este mundo, y como el dibujo no lo puedo hacer en tres dimensiones… me avoco a describirlo.


En el mundo existen múltiples mundos, claramente marcados. Existe un centro y diversidad de periferias. Pueden ver el dibujo, para darse una idea relativa de los países que se hallan en cada estrato. Las periferias pueden ser subsecuentemente divididas, pero preferí sólo dos, por cuestiones didácticas. En el centro está el Conocimiento, en rojo, es en el centro donde se hallan las mejores universidades, los mejores institutos de investigación científica, las mejores bibliotecas, y recursos de investigación. Es ahí donde convergen todos los otros mundos mediante el envió de sus más distinguidos intelectuales. Muchas veces estos pensadores deciden quedarse y contribuir al centro, y algunas otras pues regresan a sus lugares de origen, y se convierten en autoridades del conocimiento, esos serían los puntos rojos que coloco en las periferias.





Hago una pausa aquí, porque no quiero que se malinterprete nada, no quiero decir con todo esto, que el conocimiento del centro no es valido, o que los intelectuales de origen periférico son traicioneros o vendidos. El conocimiento del centro es muy valido, y ciertamente avanzado. Aquí ante todo quiero mostrar discursos de poder, y el nivel de la colonización del conocimiento.


Los habitantes de la periferia dependen directamente del conocimiento del centro, de muchas formas. Primero, porque sin cuestionamientos aceptan la autoridad de los mismos, y por tanto, cualquier cosa que venga del centro ‘debe ser la verdad.’ Segundo, porque los intelectuales de la periferia, solo ganaran reconocimiento global, si y solamente si son aceptados en el centro. Lo que significa que las teorías de Perico Palotes, bioquimico latinoamericano, sólo serán aceptadas mundialmente si son aceptadas en Estados Unidos, Europa o algún otro país desarrollado. Lo que no quiere decir, que las teorías de Perico Palotes son malas si no salen del país, probablemente sean aceptadas en el país, simplemente serán marginales a menos que lleguen al centro. Tercero, los mejores centros de búsqueda del conocimiento en la periferia están directamente conectados al centro, sólo chequeen la lista de docentes a nivel magíster o de doctorado, en las universidades de Chile, Argentina, México, Brasil, Polonia, China, India, etc. Cuarto, al no tener búsquedas o definiciones de conocimiento propias, los países de la periferia aumentan su dependencia, a todos los niveles, y eliminan la posibilidad de inventar construcciones sociales, económicas, políticas o culturales que contradigan o difieran de las del centro. Quinto, el conocimiento del centro, puede ser manipulado por intereses económicos, cuando la economía adquiere el rol mas eminente en la sociedad, de ese modo se asignan realidades e identidades a determinadas periferias, los latinos, los árabes, los musulmanes, los negros, los chinos… etc., que si bien son reales, se acrecientan y obstaculizan las unas a las otras al creerse jerarquizadas en un sistema lineal, y no reconocerse como parte de un chenk’o periférico como el que muestro en mi dibujo.



Todo lo que digo, no desmerece de ninguna manera el conocimiento del centro. Ni tampoco, a aquellos que parten de la periferia y acuden al centro a buscar el conocimiento. La gente no es mala. Ni busca colonizarse a si misma. Todos nacemos en un mundo que ya ha sido construido en algún momento en el pasado, me atrevo a decir que empezó a construirse en 1492, pero se fue perfeccionando desde el siglo 18, y no es culpa de ninguno de nosotros que el mundo funcione así. Si es nuestra responsabilidad el analizar los discursos de poder, y entender, porque el conocimiento emana de donde emana, y porque no nos sabemos capaces de construir nuestro propio conocimiento.

La construcción del mundo en mi dibujo, no es cerrada, los países pueden entrar o salir tanto del centro como de la periferia, uno puede argumentar por ejemplo que Argentina era parte del centro a principios del siglo 20, pero luego cayo, y bueno Chile no esta lejos de entrar en el centro… así que tampoco es imposible mover las fronteras del mismo. Pero para hacerlo, es decir, para que un país entre en el centro, tiene que abandonar cualquier tipo de conocimiento propio, excepto quizás folklorismos, religiones y tradiciones culturales adaptables, y adoptar por completo la forma de estructurarse del centro a todos los otros niveles, el mejor ejemplo de ello es el Japón y Korea del Sur.


Llego a la conclusión entonces, de que el conocimiento es parte del discurso del poder. Los dueños del conocimiento tienen el poder de definir y construir el mundo desde su perspectiva, y nosotros al sabernos receptores de la verdad que ellos emanan pues nos percibimos en la periferia. Las elites de nuestros países, y algunos afortunados que adquieren conocimiento en el centro, automáticamente se convierten en entidades del poder, lo quieran o no, cruda pero cierta realidad.



Creo que lo bueno, radica en que la velocidad a la que avanzan las tecnologías de información, y debido a que la mayor parte de la población mundial vive en la periferia, es probable que aparezcan más y más cuestionamientos al conocimiento, que es bueno observar siempre han existido, desde el momento mismo en que Colon llego a América. Pero que sólo ahora se manifiestan tanto en la periferia como en el centro, ahí tienen movimientos anti-globalización o grupos medio-ambientalistas y anarquistas en Europa y USA, y con la llegada masiva de los emigrantes al centro, pues las cosas también cambiaran rápidamente, porque los emigrantes son por lo general los que habitan la periferia de la misma periferia, los más pobres, los más jodidos.


Y en la periferia, tenemos por fin gobiernos, que no pertenecen tanto al discurso del poder, que al no saberlos entender el Centro los llama gobiernos de izquierda. Lo riesgoso es el tipo de conservadurismo que estos pueden construir. Y es que la verdad ni ellos mismos entienden el rol que están desempeñando, y lo contestatario de su existencia. Como siempre… soy aunque escéptico… algo optimista.

9.1.08

Simone De Beauvoir: No se nace mujer, se llega a serlo

Hace exactamente cien años, el 9 de Enero de 1908 nacía en Francia, Simone de Beauvoir, sin lugar a dudas una de las más importantes exponentes del pensamiento existencialista, del feminismo, de la literatura francesa y de la filosofía total del siglo XX. Para ver su biografía pueden visitar Wikipedia o algún otro sitio, sin embargo quiero mencionar que los homenajes aunque no son pocos, son menos que para Jean Paul Sartre o Martín Heidegger, y no creo que se deba a que su filosofía sea menor, sino a que es mujer. Claro ejemplo es el hecho de que los documentales que se hicieron en homenaje a De Beauvoir se proyecten en canales como France 5, Arte, y France Culture, y no en los canales más vistos.


Lo que aquí pretendo es escarbar un poco en su obra filosófica más reconocida El Segundo Sexo, que es sin duda alguna una de las más brillantes contribuciones a la filosofía occidental en general, y a los pensamientos y movimientos feministas en particular. La obra es desbordante en profundidad, exasperante en su cruda honestidad, tajante y concreta en su descripción de la realidad, analítica y exquisitamente critica de la filosofía y del pensamiento hasta entonces establecido. Antes de El Segundo Sexo se había escrito muy poca filosofía desde la perspectiva del feminismo, y textos que aborden sistemáticamente el tema de la opresión y el trato que la mujer ha recibido históricamente, eran prácticamente inexistentes, lo menos que puedo hacer es reconocer que El Segundo Sexo marco el siglo XX y planto una de las piedras fundamentales para la filosofía, el feminismo y los estudios de la mujer.


‘Ninguna colectividad se define jamás como Una sin colocar inmediatamente enfrente a la Otra. Bastan tres viajeros reunidos por azar en un mismo compartimiento, para que el resto de los viajeros se conviertan en «otros» vagamente hostiles. Para el aldeano, todos los que no pertenecen a su aldea son «otros», de quienes hay que recelar; para el nativo de un país, los habitantes de los países que no son el suyo aparecen como «extranjeros»; los judíos son «otros» para el antisemita, los negros lo son para los racistas norteamericanos, los indígenas para los colonos, los proletarios para las clases poseedoras.’ De Beauvoir nos introduce a su estudio de la mujer, por medio de la teoría del Otro, en esta observa que todos las sociedades, o grupos sociales por más pequeños que sean determinan un Otro y se definen a si mismos como el Uno, el sujeto, es decir que determinan que son ellos y solamente ellos los dueños de la existencia, solo ellos saben y pueden Ser, son esenciales y ostentan entre sus atributos naturales la verdad, el conocimiento y la razón. Mientras el Otro es un objeto, aunque sí cumple una función ésta es inesencial, no es trascendental, no Es, no existe.


‘¿Cómo es posible, entonces, que esta reciprocidad no se haya planteado entre los sexos, que uno de los términos se haya afirmado como el único esencial, negando toda relatividad con respecto a su correlativo, definiendo a este como la alteridad pura? ¿Por qué no ponen en discusión las mujeres la soberanía masculina?’ Cuestiona De Beauvoir, de esta manera, el rol de los hombres y las mujeres en la sociedad, y como ha venido este rol a ser definido o estructurado, ¿Por quien o quienes? ¿Cuándo? ¿Por qué? ¿Con qué objetivo? Ella argumenta que la mujer es el Otro en la sociedad, una sociedad construida, manejada, conceptualizada, estructurada y dominada por el hombre, por sus ideas y propósitos, por sus intereses. Al ser la sociedad una sociedad del hombre, es sensato deducir que el hombre se ha definido a si mismo como el Uno, el sujeto, y la mujer ha sido conceptualizada como el Otro, el objeto. Es difícil para las mujeres formar un frente de rebelión coherente y estructurada, porque otras Otredades, también construidas deliberadamente, hacen que esto sea imposible. Es así que concepciones raciales, religiosas, de clase, de nacionalidad, lingüísticas y otras, impiden que las mujeres se vean a si mismas como el Otro mayoritario, porque las mujeres son la mitad de la población y en algunos casos más de la mitad, y el poder que estás tienen en potencia como minoría Otra es el más grande dentro de todas las Otredades existentes, si ellas quisiesen pueden volcar el mundo patas arriba. Sin embargo, Simone de Beauvoir, claramente nota que las múltiples Otredades son efectivas, y por tanto la mujer no discute, ni atenta contra, ni discurre, ni se rebela contra la soberanía masculina.



‘Ningún sujeto se plantea, súbita y espontáneamente, como lo inesencial; no es lo Otro lo que, al definirse como Otro, define lo Uno, sino que es planteado como Otro por lo Uno, al plantearse este como Uno.’ Condensando un poco las ideas de Simone, hallo en este fragmento una clara, bueno no tan clara, explicación de cómo ocurre la Otredad, porque ésta no nace, es parida por los hombres. Las mujeres, no pueden definirse a si mismas como Otro, por que ningún ser hace eso, va contra su esencia. Nadie se determina a si mismo como el Otro, es el Uno que determina al Otro. En el caso que estudiamos, es el Hombre el que al definirse como Hombre, plantea y determina la idea de la Mujer, porque es este, el que le atribuye todas su inesencial Otredad, su posición subordinada, su inexistente intelectualidad, su menor inteligencia, su inexistencia.


Es el Hombre el que al plantearse a si mismo como viril, poderoso, fuerte, moral, sensato, intelectual, atribuye a la mujer todo lo contrario, y en su entendimiento la convierte en objeto. ‘Mas, para que no se produzca el retorno de lo Otro a lo Uno, es preciso que lo Otro se someta a este punto de vista extraño. ¿De dónde le viene a la mujer esta sumisión?’ Una vez determinado el momento de la creación de la Otredad de la mujer, la autora acepta que esto solamente puede ocurrir si la mujer acepta la condición Otra, y se pregunta a si misma, de donde viene tal sumisión, pregunta a la que tratara de responder durante todo el estudio. ‘Las mujeres ‑salvo en ciertos congresos, que siguen siendo manifestaciones abstractas - no dicen «nosotras»; los hombres dicen «las mujeres» y estas toman estas palabras para designarse a sí mismas; pero no se sitúan auténticamente como Sujeto.’




La obra de Simone de Beauvoir es controvertida, incluso entre feministas. La primera parte del libro es un ataque sistemático a todos los mitos que contribuyen a la idea de lo femenino. Argumentando que conceptos paradigmáticos como el de la madre, la virgen, la madre patria, la madre naturaleza, y tantos otros, no hacen más que atrapar a la mujer, al otorgarles una identidad relativamente delimitada, negándole su individualidad y la posibilidad de diferir. Argumenta por ejemplo que muchos de los mitos existentes sobre la mujer, como el de Eva, no hacen más que acusar y culpar a la mujer por todos los males que la humanidad padece o enfrenta.


‘Este mundo siempre ha pertenecido a los varones, pero ninguna de las razones propuestas para explicar el fenómeno nos ha parecido suficiente... Ahora bien, la mujer siempre ha sido, si no la esclava del hombre, al menos su vasalla; los dos sexos jamás han compartido el mundo en pie de igualdad; y todavía hoy, aunque su situación está evolucionando, la mujer tropieza con graves desventajas. Incluso cuando se le reconocen en abstracto algunos derechos, una larga costumbre impide que encuentre en los usos corrientes su expresión concreta. Económicamente, hombres y mujeres casi constituyen dos castas distintas; en igualdad de condiciones, los primeros disfrutan situaciones más ventajosas, salarios más elevados, tienen más oportunidades de éxito que sus competidoras de fecha reciente; en la industria, la política, etc., ocupan un número mucho mayor de puestos, y son ellos quienes ocupan los más importantes.’


La filosofa, hace a lo largo de la obra, muchas observaciones sobre la sexualidad de las mujeres, las costumbres, el erotismo, el lesbianismo, y otras experiencias. Lo que le valió el entrar en la lista negra de El Vaticano. El principal objetivo de Simone de Beauvoir es proclamar la igualdad entre los hombres y las mujeres, y establecer la relación jerárquica como una construcción especifica que puede ser eliminada, como en un momento histórico fue eliminada la esclavitud. ‘En los dos sexos se desarrolla el mismo drama de la carne y el espíritu, de la finitud y la trascendencia; a ambos los roe el tiempo, los acecha la muerte; ambos tienen la misma necesidad esencial uno del otro; y pueden extraer de su libertad la misma gloria: si supiesen saborearla, no sentirían la tentación de disputarse falaces privilegios; y entonces podría nacer la fraternidad entre ellos.’ Sólo cuando se reconoce la igualdad entre los hombres y las mujeres es que la verdadera libertad se alcanza, y la fraternidad se hace real.




Se observa a lo largo de la obra que ésta es ante todo, un llamado a las mujeres a la conciencia y a la rebelión. Después de todo, la autora reconoce, y yo estoy de acuerdo con ella, sólo a través de la rebelión y del constante cuestionamiento de los roles sociales, las desigualdades de genero, las estructuras jerárquicas a todos los niveles económicos, culturales, políticos, y sociales, podrán las mujeres alcanzar la verdadera igualdad. ‘Que se den responsabilidades a la mujer, y sabrá asumirlas; la cuestión estriba en que sería ocioso esperar de los opresores un movimiento gratuito de generosidad’


Si observamos la historia, vemos que la mujer no fue emancipada porque el hombre en su infinita bondad y juiciosa racionalización de la realidad haya decidido otorgarle a estas el voto y otros derechos civiles, y legales. Fue ante todo por conveniencia económica. Cuando las empresas necesitaron secretarias para sus oficinas, cuando las fabricas necesitaron obreras que sepan como leer los manuales de operación de las maquinas, y tantas otras ocupaciones que a finales del siglo XIX y principios del XX fueron tomadas por las mujeres, sólo entonces se le dio a la mujer educación y ciertos derechos. Y ante todo debe reconocerse el intenso activismo de mujeres que exigían sus derechos a principios del siglo XX en Europa, Estados Unidos y América Latina. ‘Unas veces la rebelión de los oprimidos y otras la evolución misma de la casta privilegiada crean situaciones nuevas; de ese modo, los hombres se han visto obligados, en su propio interés, a emancipar parcialmente a las mujeres: estas solo tienen que proseguir su ascensión, alentadas por los éxitos que obtienen; parece casi seguro que dentro de un período de tiempo más o menos largo accederán a la perfecta igualdad económica y social, lo que llevará consigo una metamorfosis interior.’




Termina la obra de Simone de Beauvoir, de manera esperanzadora. Le habla a nuestros espíritus, a nuestra existencia, nos exige el reconocimiento de la Otredad como parte de un todo fraterno, y demanda con majestuosa humildad el respeto por el Ser. Seamos pues, al menos así lo entiendo yo, capaces de eliminar las barreras que nosotros hemos creado y ellas han aceptado, y caminemos juntos de la mano por un nuevo mundo, en el que ella y el son iguales en cuanto a la condición humana respecta, son iguales en cuanto a la inteligencia, capacidad, potencialidad, imaginación y todos los otros niveles de la existencia, el espíritu y la vida respectan. Por que sólo si somos iguales en una sociedad distinta a la existente, en la que prima la ausencia de la jerarquía entre hombres y mujeres, vamos a poder crear un mundo realmente incluyente, diverso, multifacético, y que se reinvente a si mismo por el resto de la eternidad. ‘Cuando sea abolida la esclavitud de una mitad de la Humanidad y todo el sistema de hipocresía que implica, la «sección» de la Humanidad revelará su auténtica significación y la pareja humana hallará su verdadera figura.’