11.4.08

Trátame Suavemente

Disfruto mucho con la música de Soda Stereo aunque no es mi banda favorita, siempre lo he hecho, supongo que es porque son temas que escuché desde muy chico… supongo también que es porque sus temas han aparecido en momentos claves de mi vida… y marcado fotografías que siempre quedarán marcadas en mi mirada y en la sonrisa que dibuja en mí el recuerdo.

En uno de esos viajes de carretera, extremadamente largos, totalmente cansadores pero desbordantemente placenteros, mi hermano y yo nos lanzamos a las autopistas del sur de los Estados Unidos. Mucho de ese viaje fue invadido por los discos de Soda, los Fabulosos Cadillacs, Bersuit y afines… Recorrimos todos los Estados de la costa este, parando en diferentes ciudades y pueblos alejados. Conocimos lugares maravillosos, paisajes estupendos, playas inundadas de emociones, ríos repletos de tortugas y lagartos, plantaciones antiguas, sembradíos de tabaco y algodón, mosquitos y escarabajos que lo inundaban todo, y en muchos casos las miradas sorprendidas de algunos gringos, que parecía, no habían visto gente de otro color en muchísimo tiempo.



Uno de los descubrimientos que hicimos en ese viaje, fue el de encontrar el pueblo de Bolivia. Cuando salíamos de Wilmington, una ciudad en la Carolina del Norte, a mi hermano se le ocurrió, salirse de la autopista, y recorrer el resto del camino hasta Charleston por la ruta 17, un camino más bien pequeño de tan solo dos vías. Recuerdo bien el momento en que vimos el primer letrero que decía, Bolivia a cinco millas, y nos echamos a reír a carcajadas. ¿Quién podía haberlo imaginado? Nos detuvimos en el pueblo, y nos tomamos algunas fotos frente al letrero que decía Bienvenido a Bolivia. Al ser nosotros bolivianos, nos dimos unos minutos para recorrer el pueblo, nos decíamos a nosotros mismos, si hasta podríamos venir a Bolivia a pasar un fin de semana…aquí mismo, en los Estados Unidos. El pueblo contaba con unas cuantas calles, un par de iglesias, un mercado, una peluquería, la escuela primaria, y algunas tiendas comerciales, todas llamadas Bolivia. Farmacia Bolivia, Escuela Bolivia, Constructora Bolivia, y así sucesivamente. Estuvimos riendo mucho, el pueblo es un lugar diminuto, que sólo se lo puede hallar en los mapas de la zona, no creo que vivan más de cien personas en el, pero bueno, supongo que de cierto modo llegan a ser nuestros hermanos bolivianos, o bolivians.

Al salir del pueblo tomamos la ruta 17, mientras de fondo escuchaba una canción de Soda, Trátame Suavemente. No se explicar ni como, ni porque, pero me dio nostalgia al irme de Bolivia, no de mi país, el que visitaría a pocas semanas del viaje por el sur, sino del pueblito este. De alguna manera reflejaba quizás algunos aspectos de mi propio país. Era un pueblito, muy pintoresco y acogedor, perdido en el medio de ningún lugar, alejado de todo y al mismo tiempo metido en los quehaceres del desarrollo y el crecimiento económico. El camino a Charleston fue placentero, luego estuvimos en Savannah, donde escuchamos varios blues a orillas del río del mismo nombre mientras tomábamos cerveza en un bar irlandés. El viaje continuo por algunos días más… al regresar no pasamos por Bolivia. Yo me quede en Nueva York para un congreso sobre temas del medio ambiente. No se si algún día regresaré al pueblito de Bolivia. Pero cuando escucho ese tema de Soda Stereo, siempre viene a mi mente ese momento de mi vida, aunque ahora está mezclado con otro recuerdo….





Está lloviendo a mares. Miro delante y las gotas golpean con rabia las ventanas y el parabrisas… ella está conmigo, no puedo creerlo, ¡ella está conmigo!... Me gusta cuando hace esos gestos… me encanta… cuando tuerce un poco el labio inferior y lo muerde, o cuando infla la cara como pez globo con la nariz fruncida y los ojos saltones… toda engorilada… cuando saca la lengua y la encona con picardía… encuentro en sus gestos un vendaval de aventuras… me sumerjo en ese universo de cosas que creo comprender cuando la miro… sólo necesito un gesto, y ya me lo ha dicho todo… Muchas de nuestras conversaciones, se limitan a eso… a una mirada… una sonrisa o un gesto… una complicidad de palabras no pronunciadas, y de verbos visuales… la lluvia está tremenda…


Graniza tanto, como para que yo recuerde
y acreciente las perlas
que he recogido del hocico mismo
de cada tempestad.


Soy un cobarde… no se decirle que para mi, este momento es uno de los mejores momentos del viaje… que tenernos el uno al otro, en medio de la carretera, a 120 kilómetros por hora en una noche de temporal… es simplemente insuperable. Soy un cobarde porque no me salen las palabras, pero creo que ella lo entiende, se lo he dicho con mis ojos, y cuando toco sus manos de rato en rato, se que ella me entiende. En fin… me gusta la playa, los días de sol… me gusta el rock y bailar hasta el amanecer… pero este momento, es para mí, como el cherry del helado, sobre todo cuando el helado ya esta terminando de derretirse… Yo no sé como no sería igual para otros... nada quita el hecho de que yo sea un cobarde… me detesto…


No se vaya a secar esta lluvia.
A menos que me fuese dado
caer ahora para ella, o que me enterrasen
mojado en el agua
que surtiera de todos los fuegos


Tarifa fue genial, no nos perdimos, aunque sólo estuvimos ahí por unos minutos… pero este momento de retorno, no lo voy a poder sacar de mi cabeza en tanto tiempo, siento que estamos tendiendo un puente inmenso entre ella y yo… están saliendo mis secretos… los tesoros de mi memoria… las particularidades de mi vida… los sinsabores… las caídas… los enamoramientos destructivos… y por su lado,… lo mismo… ya no somos islas… nos une esto que tenemos y no sabemos entender… nos une la lluvia interminable… la carretera de nuestras vidas y recuerdos…el inmenso mar que esta por aquí en algún lugar y que no podemos ver porque es de noche, pero que nos rodea… y nos llena de energía… podría quedarme así por mucho tiempo, no sólo escuchándola sino tratando de entenderla… tratando de habitarla por completo, y que me habite… que compartamos siempre momentos de lluvia en los que nos enjuagamos los sueños, y les damos brillo… de lloviznas de luz… de tormentas de creciente e interminable esperanza y vida… de grillos que le cantan a la luna… del canto de las gotas cayendo sobre las hojas y refrescando este eterno caminar que son sus ojos… de este universal abismo que siento cuando la beso… de esto que me inunda y no termina nunca de absorberme y expulsarme como volantín de claridad… de esto que siento y no se expresar… de esto que quiero sentir en la eterna carretera de nuestros dedos… del rescate de sus ojos… del lenguaje de sus gestos… de mis sueños y sus sueños… y si se puede... también de los que compartimos…


¿Hasta dónde me alcanzará esta lluvia?
Temo que me quede con algún flanco seco;

temo que ella se vaya, sin haberme probado
en las sequías de increíbles cuerdas vocales,
por las que,
para dar armonía,
hay que siempre subir ¡nunca bajar!
¿No subimos acaso para abajo?


Que lindo tener una amiga como la que ella tiene, poder hacer todas esas cosas… poder recordarla así y seguir teniendola… quisiera algo así para mi… corte mucho de mi vida sin darme cuenta, y también me cortaron, no es fácil lanzarse a otras latitudes… ella lo sabe. Quizás por eso nos entendemos tan bien, porque su vida es tan parecida a la mía, y al mismo tiempo tan distinta. Cuantas confesiones… cuantos recuerdos… creo que me comprare un Ford Focus… es muy cómodo, y podré recordar este momento… que hubiera hecho yo, si me hubiesen llevado a sacar fotos a todos los cactus de Bolivia… por más que sólo florezcan cada cien años… con dos fotos bastaban ¿no?...


Canta lluvia, en la costa aún sin mar!
(Cesar Vallejo - Poema LXXVII - Trilce)


¡Que temon! Aunque Soda no es mi banda favorita… este tema sabe meterse siempre delante de mí… es una señal… ella no lo sabe, pero desde ahora este tema se quedara grabado por siempre en este desandar de la carretera a Cádiz… marcara con sus notas lo vivido hasta ahora… cuando regresé a Boston se lo mando en seguida… aunque ella no sepa lo que representa en este momento, se lo explicare luego… quiero que me siga contando sus cosas… no quiero girar el tema de conversación… no me abandones… trátame suavemente…

5 comentarios:

Carmen dijo...

Hey Yo pase por Bolivia Tambien!!!!! cuando Iba a Charlostesville.... cuando vi el letrerito se me hizo un nudo en la garganta que ni me pude contener y chille todo el camino de vuelta ( no muy buena copiloto para mi Mike)jajaja. NOOOO no te compres ford focus metele un GTI o PRIUS :)

Canto y vida. dijo...

Hermosa crónica de viaje. Realmente se siente la esperanza del caminante, soñador de veredas andadas y desandadas, donde por supuesto no falta el amor...Me gustó que reseñaras a Vallejo; no conocía este poema así que lo disfruté muchísimo.Y en cuanto a Soda Estereo, así desearíamos todos que nos trataran alguna vez, simplemente como humanos sensibles, para ser amados por lo que somos.
¡Qué hermosura de relato!. ¡Saludos!

El hombre que tiene alas dijo...

Loa viajes largos... hace tiempo que no sé de ellos,tienen su encanto; la música siempre ha sido parte de mi vida también, crecí con Soda, Caifanes, Bon y los enemigos, U2 (cuando eran buenos).
El ir cantando en la carretera cuando no hay nada más que el auto en el paisaje.
Por otro lado, no importa lo que digas, si no cómo lo hagas.

Lilyth dijo...

A veces yo también soy una cobarde, en mi caso durante esos momentos ni siquiera tengo palabras... así que me limitaré a decir y cruzaré los dedos esperando que me comprendas:

"Algunos nos siguen hasta ahora...No hubiéramos sido nada sin ustedes... GRACIAS TOTALES!"

Lilyth Relax ;)

utópico dijo...

Carmen, que lindo haber estado en el mismo pueblo, jajaja… no te preocupes… no creo que mi economía de para comprarme un auto en el futuro inmediato, y de todos modos… tengo otros planes… ;)
Saludos!!

Canto y vida, gracias por la visita!! Vallejo me gusta mucho, es poesía consciente! Jajaja… lo saque de Trilce, es el ultimo poema del libro, o al menos de la edición que tengo. Saludos!!

El hombre, yo también crecí con esa música, aunque al no ser mejicano, la influencia Argentina fue mayor… Calamaro, Fito Paez, Charly García, Cadillacs… no hay nada como ir cantando en la carretera, de eso no hay duda.

Lilyth… eso sono a despedida… jajaja… lo bueno es que entiendo el lenguaje de tus dedos cruzados… aunque a veces es difícil porque no los veo… jajaja…
B-S.O.S.